Lo actual…

¡Ahí vienen los médicos cubanos...!

COMENTARIO EDITORIAL EN RADIO EDUCACIÓN

La larga era neoliberal dejó en México algunas herencias que será muy difícil erradicar.

Una de éstas, quizá de las más lamentables y perniciosas, sea la de haber despojado a ciertas profesiones de su sentido social, de su deber como instrumento del colectivo. Haber convertido actividades necesarias para el desarrollo armónico de la sociedad en instrumentos de mercantilismo e individualidad.

La Medicina, una profesión de corte vital para cualquier sociedad, es el ejemplo más claro: además de haber desmantelado prácticamente hasta los cimientos el sistema de salud público, para que los servicios médicos privados entraran al jugoso negocio multimillonario de atender la salud de los mexicanos, el modelo neoliberal despojó a la Medicina de su condición de profesión al servicio de la sociedad toda.

Al reducir la matrícula en escuelas públicas de medicina y crear embudos burocráticos para acceder a las Especialidades, se volvió casi imposible el acceso para la mayoría de los egresados de Medicina General. Y al desvirtuar la tendencia de prestar servicio social en comunidades rurales, se eliminó la posibilidad de que médicos y médicas comprendieran su responsabilidad social y se conectaran con ésta.

El resultado fue que la medicina especializada se convirtió en un ámbito elitista y competitivo: ¿Para qué ser Cardiólogo en una población pequeña y alejada, si se puede ejercer la misma profesión en un hospital de lujo en alguna de las ciudades más grandes del país?

La catástrofe quedó a la vista años después: hoy México tiene un déficit alarmante de médicos especialistas en regiones rurales y semi urbanizadas. Y aún peor:pocos médicos especialistas quieren ejercer su profesión en esas comunidades rurales, en pueblos y rancherías de difícil acceso y poca ganancia individual.

La invitación del gobierno mexicano para que médicos cubanos vengan a esas zonas a trabajar, a apoyar en el trabajo de revertir esa tendencia perniciosa, ha desatado una serie de críticas que están más cercanas a la xenofobia, al odio ideológico o político irracional y al delirio antisocialista o anticomunista, más propios de los años 80 del siglo XX, de los tiempos de la Guerra Fría, que a estos tiempos distintos.

Los médicos cubanos no vienen a las rancherías a ideologizar a ejidatarios, ni a convertir seres humanos en comunistas. Eso ya no existe.

Los médicos cubanos, reconocidos mundialmente por su capacidad y su preparación, vienen a ayudar a México en una agenda urgente: llevar las especialidades médicas a los lugares donde más se necesita, a las rancherías, a los pueblos.

Cardiólogos, nefrólogos, endocrinólogos, para atender a la población de los lugares de más difícil acceso, mientras el gobierno de López Obrador consigue cambiar la tendencia neoliberal que heredamos: preparar a miles de nuevos especialistas, con la ampliación de presupuestos y plazas escolares en las escuelas de medicina del país.

Que vengan los médicos cubanos, estadounidenses, venezolanos, daneses, argentinos. Que vengan de donde sea, pero que vengan y abran una brecha amplia, por donde luego transiten nuestros nuevos médicos especialistas, ya reconectados con ese México que tanto los necesita.

VEA EL NOTICIARIO PULSO COMPLETO:


Expediente Cienfuegos

La Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo del Canciller Marcelo Ebrard, liberó esta tarde del 15 de enero los documentos relacionados con la investigación que la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por su denominación en inglés) en contra del General ex Secretario de Defensa, Salvador Cienfuegos.

De acuerdo con las acusaciones, de 751 fojas, el General Secretario durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, pudo haber tenido contacto con integrantes del crimen organizado.

Sexta W reproduce y pone a disposición para descarga el expediente íntegro, cuya liberación marca un hito histórico, por considerarlo de interés para sus lectores.

DESCARGUEN EN ESTA LIGA:

Expediente Cienfuegos


El México de la Cuarta Transformación

¿Qué ha cambiado en México en estos 731 días de transformación?

Analizar la transformación que ocurre en México, y hacerlo con justicia, requiere tomar distancia para observar, analizar y entender las modificaciones sociales, culturales, económicas, políticas, que van ocurriendo en el día a día, en el entorno siempre diverso y complejo de un país así: complejo y diverso.

En Sexta W queremos hacer un alto en el camino, este 1 de diciembre de 2020, para reconocer aquellas cosas que consideramos fundamentales:

Les invitamos a entenderlo con este trabajo infográfico

Infografía: Omar Castillo / Sexta W

DESCARGA INFOGRAFÍA 


Parlamento de Cataluña pide perdón a América

Por Luis Guillermo Hernández / Sexta W

@luisghernan

BARCELONA.- El Parlament de Catalunya selló esta tarde el destino del perdón histórico planteado en México por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, al pedir al gobierno de la Generalitat y a la Jefatura del Estado Español que se disculpen con los pueblos de América por los abusos cometidos durante la Conquista.

En una acto revestido de una gran simbolismo político y social, la mayoría parlamentaria catalana aprobó la moción presentada por el diputado de Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC), Ferran Civit, y lanzó un pronunciamiento público:

Con 72 votos a favor de ERC, la coalición Juntos por Cataluña y el movimiento Candidatura de Unidad Popular, conocido como CUP, el Parlament lanzó un mensaje a los pueblos del continente americano:

El Parlament de Catalunya acuerda:

1) Asumir las responsabilidades morales de la participación de Catalunya en el colonialismo y la esclavitud dentro del imperialismo español.

2) Ofrecer disculpas a las sociedades e instituciones herederas de las víctimas de la explotación colonial y la esclavitud.

3) Lamenta que la mayoría de las instituciones herederas de las antiguas metrópolis , incluyendo el Estado Español, hayan hecho caso omiso a las demandas de reparación moral de las antiguas colonias ".

Comunicado oficial del Parlament

En la votación final, los diputados de la derecha sufragaron de forma diferenciada, con lo que confirman que el asunto del perdón planteado por México ha abierto un flanco de diferencias entre ese sector político español: los representantes del Partido Popular, la principal fuerza conservadora española, no participó en la votación, mientras que los diputados de Ciudadanos votaron en contra.

El Parlament Catalán insta al Govern (la máxima autoridad de la Generalitat de Cataluña) a condenar los abusos cometidos contra los pueblos originarios, cometidos durante a conquista y los tres siglos de colonialismo.

El sentido de la votación era previsible desde la semana anterior, cuando el Ministro de Asuntos Exteriores de la Generalitat, el izquierdista Alfredo Bosch, desde la tribuna del Parlament habló de las disculpas como una obligación ética y política con los pueblos americanos.

Ya antes, el propio President de la Generalitat, Quim Torra, había dicho que él sí pediría perdón a México por la participación de Cataluña en la conquista de América.

Desde que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, confirmó que había enviado una carta al Rey Felipe VI, en España se abrió un debate intenso, que se impregnó con asuntos internos clave, como la elección nacional del próximo 28 de abril y el proceso independentista catalán, que mantiene dividida a la clase política española.

En los medios catalanes se hace énfasis en el hecho de que uno de los hombres de mayor confianza de Hernán Cortés era Joan de Grau y Ribó, un catalán cuya leyenda es por demás conocida en los libros de historia: se casó con una hija del Emperador Moctezuma y tras la conquista habitó un castillo en Lleida, al norte de Barcelona, donde se dice que hay tesoros aztecas enterrados.


El plan de medios que viene

Por Luis Guillermo Hernández / @luisghernan

En el casi interminable listado de pendientes que constituyen la agenda para el arranque del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el tema mediático parece haber aterrizado ya una serie de directrices: reducción del gasto publicitario y concentración de las oficinas de prensa en la Presidencia. Pero no son las únicas. Ni las más controversiales.

A lo largo de los últimos meses, tanto en tiempo de campañas como luego de la elección del 1 de julio, el candidato ganador e integrantes de su equipo más cercano han tendido puentes de diálogo con organizaciones nacionales y extranjeras de periodistas, empresarios mediáticos, comunicadores de influencia y especialistas, para elaborar las nociones básicas del trato gobierno medios que podría prevalecer en la próxima administración.

La idea más aterrizada es la austeridad, explica Jesús Ramírez Cuevas, quien fungió como uno de los voceros de la coalición Juntos Haremos Historia y podría integrarse a algún área medular de la vocería presidencial, según los corrillos internos en la casa de transición del candidato ganador.

Dice que hay otros planteamientos que forman parte de esas discusiones, como el fomento de la pluralidad mediática, la transparencia y equidad en el reparto publicitario y un elemento potencialmente controversial: la fiscalización ciudadana de los recursos públicos que son entregados a los medios.

Pero en los hechos, dice, lo que se plantea es una renovación medular de los usos y costumbres de la relación prensa-gobierno.

No es un asunto menor. La directora de la organización Artículo 19, Ana Cristina Ruelas, es precisa en su diagnóstico: “la relación entre medios y poder (en México) es muy perversa, porque existe una dependencia casi total de la mayoría de los medios, a nivel federal y aún mas a nivel local, del dinero publico”.

Ese panorama obliga a tomar en cuenta qué es lo que se va a hacer para que, gradualmente, sin afectar la pluralidad y el impacto hacia los medios, se pueda lograr una disminución del gasto.

Para el senador electo por Morena, Martí Batres Guadarrama, se ha dado un paso importante con el planteamiento de racionalización de los recursos publicitarios, por lo que el siguiente paso, que le corresponderá al Legislativo, debe ser el establecer los criterios claros para su otorgamiento.

Hasta ahora, parece haber disposición del próximo gobierno. Al menos en el discurso. Durante una reunión que la coordinadora de la campaña lopezobradorista, Tatiana Clouthier, sostuvo con representantes de organismos internacionales de apoyo a periodistas y con corresponsales extranjeros, dijo con claridad “presenten sus propuestas y las atendemos”, cuando se le preguntó sobre las directrices a impulsar en la materia.

Del mismo modo respondió la ex ministra Olga Sánchez Cordero, propuesta de López Obrador para la próxima Secretaría de Gobernación, en otra reunión similar. Incluso, la jurista comentó que la disposición era cumplir con los estándares internacionales en materia de publicidad y relación con los medios.

Y esos estándares internacionales establecen pautas que están, en algún caso, muy distantes de lo que el propio López Obrador ya ha esbozado.

Dice Ana Cristina Ruelas al respecto: si bien el gasto en materia de publicidad gubernamental es exacerbado, el problema no solo tiene que ver con el gasto indiscriminado y multimillonario que se ejerce, sino con la opacidad y discrecionalidad con que se asigna.

México, un país de élites periodísticas

Si México, según López Obrador, es el país donde una pequeña élite controla los recursos y los beneficios en perjuicio de una mayoría empobrecida, el sistema mediático nacional es entonces un reflejo nítido de esa realidad.

En el Informe que presentan apenas en junio pasado los Relatores Especiales sobre Libertad de Expresión de la ONU, David Kaye, y de la CIDH, Edison Lanza, consideran que México sigue estando entre los países con el más alto nivel de concentración de medios, radiodifusión, prensa gráfica y medios digitales.

Y alertan sobre la llamada Ley Chayote, esa legislación denominada Ley de Comunicación Social, elaborada a partir del mandato de la Suprema Corte de Justicia para legislar en la materia.

“Preocupa a los relatores especiales que la nueva legislación no cumpla con los principios básicos ni con las recomendaciones de organismos internacionales o expertos en derechos humanos.

“La ley no establece normas claras sobre sus objetivos, criterios y procedimientos de asignación y mecanismos de supervisión, dejando un amplio margen de discreción y abuso de las autoridades”, escriben.

La organización que dirige Ana Cristina Ruelas publica en marzo pasado el diagnóstico “Democracia Simulada: nada qué aplaudir”, en el cual se revela un dato demoledor: una veintena de medios de comunicación concentra prácticamente el 56 por ciento de la publicidad otorgada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El restante 44 por ciento se reparte entre tres mil 108 medios de todo el país. Tres mil ciento ocho medios pequeños, medianos y de toda índole.

Los beneficiados con el reparto jugoso son Televisa, Estudios Azteca, la agencia publicitaria Starcom World Wide, Estudios Churubusco Azteca, Grupo Radio Fórmula, El Universal, Excélsior, la Organización Editorial Mexicana (propietaria de “los soles”), Núcleo Radio Mil, Grupo Imagen, Grupo Radio Centro, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado de México, Radiorama, la representante de medios impresos Medios Masivos Mexicanos, Milenio Diario, la empresa publicitaria Rack Star, Canal 40 y La Jornada.

Estos medios y agencias recibieron, en conjunto, un monto de 22 mil 719 millones 889 mil pesos del gobierno, en cinco años.

Pero, además, dentro de ese microuniverso de la élite mediática mexicana existe un grupo selecto de comunicadores, que percibe ingresos millonarios adicionalespor concepto de publicidad, que se otorga a través de sus páginas web personales.

En un análisis elaborado en 2015, en colaboración con Alejandro Cárdenas y Patricia Maldonado, Doctores en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, se detecta una correspondencia directa y evidente entre el otorgamiento de recursos millonarios a periodistas y la supeditación de la línea editorial al dictado del gobierno.

¿El fin de la prensa vendida?

El diagnóstico del equipo de López Obrador, al menos en las condiciones generales del sistema mediático mexicano, considera este panorama.

Según dos distintas personalidades cercanas a López Obrador, en las reuniones y conversaciones públicas y privadas que ha sostenido con más de una veintena de directivos de medios, el tabasqueño ha garantizado que el recorte presupuestario se hará bajo criterios equitativos y de pluralidad.

Esas parecen ser las nociones más sólidas. Martí Batres, quien se ha reunido con distintos colectivos de periodistas para analizar el asunto, comenta que del diagnóstico del panorama mediático surgen las propuestas.

“Tiene que ver con la idea de ahorrar recursos, porque buena parte de la publicidad oficial está destinada no a difundir lo que hace el gobierno, sino a difundir la imagen del gobernante”, dijo Batres, quien se comprometió a legislar una ley de medios con una fisonomía más acorde con criterios de transparencia y equidad.

“Se puede hacer a partir de una buena ley de medios o una buena ley de comunicación social, que regule, de una manera democrática, la asignación de publicidad oficial bajo tres ejes: austeridad, transparencia, racionalidad y equidad”, dice.

En conversación telefónica, Jesús Ramírez Cuevas dice que hay un equipo de trabajo que realiza el diagnóstico sobre la discrecionalidad del pago publicitario gubernamental a medios y a periodistas en particular y que la lógica es la austeridad.

¿Ese análisis considera la diversidad del panorama nacional… las élites que acaparan los recursos publicitarios y las condiciones paupérrimas en las que trabaja una gran mayoría de medios regionales?

“Sí, lo primero que se va a acabar es la discrecionalidad del manejo de los recursos. El otro principio es la consideración de incluir no solo a los grandes medios, sino a los medios comunitarios y regionales, que entrarán también dentro de esta relación. Se va a atender a todos los medios, estamos hablando de prensa, radio, televisión, medios digitales, incluidos los comunitarios y sociales”, dice.

A partir del anuncio de los 50 puntos del arranque del gobierno, en el gremio periodístico se ha desatado una especie de incertidumbre. Diversos medios han comenzado la reestructuración de sus equipos, con despidos en las plantillas de trabajo incluidos, con miras a la austeridad anunciada por López Obrador y su equipo.

Según Jesús Ramírez, en el próximo gobierno apenas existen criterios muy generales respecto de cómo se llevará a cabo la nueva asignación de recursos.

Los criterios genéricos son alcance, audiencia, raiting, importancia regional y el publico al que se dirigen… puede ser que hay un medio regional que, aparentemente, a nivel nacional no tenga un peso grande, pero a nivel regional sea un medio importante… ese tipo de criterios… se va a romper el centralismo, se va a romper la idea de que sólo algunos medios electrónicos o medios llamados nacionales se benefician de la publicidad gubernamental”.

El énfasis, en todo caso, será eliminar la discrecionalidad. Hacer todo transparente y público, e introducir un mecanismo de fiscalización.

“Vamos por la transparencia completa del uso de los recursos públicos. Entonces, quien sea beneficiario, por la razón que sea, de recursos públicos, tiene que rendir cuentas. Ese va a ser un principio”.

– Eso va a generar un cisma

– Pues yo espero que no… ¿por qué va a ser un cisma? es un derecho ciudadano conocer a dónde y en qué se aplican los recursos públicos.

– ¿Tú ves a Televisa, a Excélsior, a Imagen rindiendo cuentas del dinero que, por publicidad, les ingresa…

– Vamos a un cambio, de una cultura política distinta, y a un nuevo régimen político y democrático… yo creo que eso vamos a convertirlo en normalidad- dice.

El colectivo Medios Libres, que congrega a organizaciones y periodistas interesados en impulsar una agenda de transparencia en publicidad oficial, pidió al próximo gobierno la abrogación de la “Ley Chayote”, porque legaliza las malas prácticas de uso político y discrecional de la publicidad oficial, constituye una censura mediática indirecta y coarta la libertad de expresión.

Junto con Fundar, un prestigiado organismo civil interesado en el tema, elabora ya una nueva propuesta de Ley de Comunicación Social que incorpore criterios claros, transparentes y objetivos para la asignación de recursos públicos, garantice la pluralidad y evite concentrar el gasto público publicitario en una sola instancia gubernamental.

Según ha trascendido, también diversos empresarios mediáticos están discutiendo en privado las medidas, incluidos los integrantes de la CIRT, quienes emitirán un posicionamiento en los próximos días.

En el casi interminable listado de pendientes que constituyen la agenda para el arranque del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el tema mediático parece haber entrado en una fase de discusiones intensas.

Publicado en ARISTEGUI NOTICIAS

¿Dottie votaría por Trump?

Esta mañana me acordé de Dottie: ¿votaría por Trump?

Joe Bagiant, el viejo periodista literario gringo, nos presentó a Dottie hace ya algún tiempo, sin permitirse ningún matiz edulcorado: una pobre, ignorante, gorda (130 kilos) y cincuentenaria integrante fiel de esa especie de gringos que, a los sesenta, semejan “una pandilla de batracios hipertensos de rostro sonrojado, pillados por sorpresa en mitad de un concurso de toses y gargajos”.

Dottie era del estado de Virginia, y toda su vida vivió en Winchester, el pueblo en el que nacieron también la cantante country Patsy Cline (a quien la “gente de bien” no bajaba de puta borracha) y el propio Bagiant. Allí también nacieron otros miles de güeros y güeras, predominantemente obreros y campesinos pobres, ultraconservadores, republicanos y cristianos fundamentalistas como ella.

Según Bagiant, Dottie estaba inhabilitada para trabajar “por una acumulación de problemas cardíacos, diabetes y otras enfermedades varias. Tiene la presión arterial tan alta que el doctor una vez pensó que el aparato se le había estropeado. Y, por si fuera poco, está quedándose ciega”.

Y esta mañana me acordé de ella, aunque lo más probable sea que Dottie ya ni siquiera esté viva: “el problema es que el seguro médico le cuesta tanto como el alquiler. Su marido gana ocho dólares por hora limpiando coches en un concesionario, y si no hay accidentes les quedan 55 dólares a la semana para comida, calefacción y todo lo demás”.

Si les surgía algún algún imprevisto, aunque fuera de 30 dólares, dejaban de comprar alguna de las medicinas que Dottie utilizaba, lo que provocaba que sus múltiples males se agravaran.

Dottie, en suma, era una #WhiteTrash (así les llaman, lo juro). Una gringa pobre de la América profunda, que siempre iba a la iglesia pero era incapaz de señalar Francia en un mapa -“suponiendo que tenga uno”. Su mundo era muy pequeño.

Bueno, pues me acordé de ella, de Doña Dottie, porque esta mañana leía los tuits y artículos histéricos de cientos de preocupados liberales latinoamericanos y europeos, afligidos hasta el cansancio por el triunfo de Donald Trump, futuro presidente de los Estados Unidos de América.

Y sus argumentos no me convencían del todo.Crónicas-de-la-América-profunda

Sí, en el triunfo de Trump hay un aroma putrefacto a fascismo. Sí. Por supuesto. Y también tiene un tufo a odio racial, machismo y xenofobia, que impregnó el discurso del hombre anaranjado con peluquín y fue repetido hasta la saciedad por la gran prensa global. Sí.

Pero a mi, que la verdad cada vez me da por ponerme más a la izquierda, la explicación única del “votó la supremacía blanca" y la “xenofobia antilatina, antiárabe y antiasiática” me parece poco creíble. O por lo menos insuficiente.

Porque conozco la historia de Dottie y algo (aún mucho siempre ea poco) de Estados Unidos. Y se que en el corazón del capitalismo mundial hay millones de obreros y campesinos güeros igual de jodidos, y endeudados, que millones de obreros y campesinos prietos de nuestras regiones.

Y no es una figura retórica.

En Estados Unidos hay millones de obreros y campesinos que, en los últimos 30 años de capitalismo salvaje, también perdieron sus tierras, sus bienes o sus empleos porque, como nos ocurrió a todos los demás, la globalización les pasó por encima, como una aplanadora de cuarenta toneladas que corre sin frenos a 150 kilómetros por hora.

¿Quién no ha visto los estragos en Detroit, agónica tras el cierre de las armadoras de automóviles? ¿O las imágenes de campesinos en Dakota o Arkansas rematando sus bienes? ¿Y la quiebra de condados y ciudades enteros?

Como ocurrió en el mundo occidental, también a los gringos de a pie les cerraron sus fábricas, les quitaron sus tierras y les redujeron a nada la seguridad social. Nunca como a nosotros los latinoamericanos, claro, que tenemos regiones azotadas por la miseria más impensable que un ser humano pueda vivir (excluyo a África, que lamentablemente se mide de otra manera). Pero lo vivieron.

Porque sus fábricas y maquiladoras se fueron a otras regiones (como la nuestra) donde ya les tenían preparada mano de obra abaratada, en franco estado de esclavitud, y masas de trabajadores silenciosos, hambrientos, analfabetas funcionales, incapaces de protestar o de reflexionar sobre su entorno social, político y económico.

Muchos de esos gringos, como Dottie -como nos pasó a nosotros- vieron muertos de miedo cómo sus tierras dejaban de ser rentables, ante el embate de las grandes corporaciones multinacionales. Atestiguaron cómo su pequeña industria local era barrida por las grandes firmas globales. Sintieron cómo su trabajo era abaratado y convertido en prescindible de un día a otro. Vieron cómo sus sindicatos, salarios y derechos laborales eran disminuidos a escombros y cómo su vida quedaba reducida a deuda sobre deuda.

A ellos, como a nosotros, les vendieron una idea de sociedad global: individualista, consumista, utilitaria, desechable, desunida, amaestrada para la lógica del mercado del individuo por el individuo y no del ser social, grupal, gremial. Y esa idea se estrelló contra el suelo sin que los “liberales demócratas” pusieran un poco de paja para amortiguar el madrazo. Obama, todo carisma, no fue la excepción.

cd4fa0eed49b4cc575d39f8b142ad548
La "América profunda" de Shelby Lee Adams

Shelby Lee Adams

Bagiant, en el 2004, cuando escribió sobre Dottie y otros de sus paisanos, lo resumió así:

“Lo que los liberales urbanitas no han hecho (esos hipters liberales universitarios de la costa Este y los ricachones neohippies de la costa californiana), es darse un paseo por la tierra de los godos, exponerse a entrar en contacto con la sucia clase trabajadora americana, esa Norteamérica provinciana de gente que va a la iglesia, que practica la caza y la pesca y que bebe Bud Light”.

Es ese otro Estados Unidos: derrumbado, pobre, endeudado, muerto de miedo, sin siderurgia, banca, teléfonos, ferrocarriles, aeropuertos y puertos, comunicaciones, minas, playas, carreteras, puentes, tierras, montañas, ríos, agua, electricidad, pesca. Y que también vota. Como todos nosotros, que hoy casi estamos obligados a cantar a coro: “piensa ¡Oh, Patria querida! que el cielo un mesero en cada hijo te dio”.

Ver el mapa de la elección de este 8 de noviembre y contrástarlo con el mapa de algunos de los condados más pobres de Estados Unidos, puede ayudar un poco: Texas, Alabama, Arkansas, Misisipi, Luisiana, Virginia. Los sitios donde más se ha resentido la pérdida de esas 60 mil fábricas y cinco millones de empleos que Trump les prometió recuperar.

Al menos a mi no me parece descabellado pensar que esos gringos también pudieron salir a votar por "un nuevo renacer", pero sobre todo por un "obligaremos a las fábricas a regresar a Estados Unidos".

El Tratado de Libre Comercio, otro de los enemigos del hombre anaranjado, por igual barrió industrias pequeñas en México como en Estados Unidos. Y la catástrofe del campo mexicano de cosecha no industrial, el de la gente más humilde, también fue la catástrofe de los campesinos no industrializados gringos. No se crean que no.

Y si un loco fascista les ofrece volver atrás de todo aquello, esos seres muertos de miedo, de hambre, de rabia, de deudas, lo votarán sin pensárselo dos veces.

Bagiant, el gigante cronista de la América profunda, ha muerto, pero su periodismo literario no. Y ahí dejó algunas claves que hoy nos ayudarían a entender, al menos un poco, lo que ha ocurrido con Trump este 8 de noviembre.

Lean sus Crónicas de la América Profunda. A mi, al menos, me hicieron preguntarme si Dottie votaría por Trump:

“Aquí, en mi ciudad natal, Winchester, en Virginia Occidental, resulta imposible darle esquinazo a esa América profunda que llevó a George W. Bush a la victoria en 2004 (es la misma que elegiría a un tipo igual de indeseable… aunque luego se volvieran contra él como perros salvajes, por su intento de convertirse en emperador, o lo sacaran a rastras del Despacho Oval bajo custodia)”.♣

Este texto se publicó originalmente en FACTUM


El episodio Aristegui y los aires de intolerancia

aristeguiPara el investigador Raúl Trejo Delarbre, la discusión nacional en torno de la salida de Carmen Aristegui de MVS marca un punto de inflexión, sólo equiparable en su alcance social al ya legendario golpe a Excélsior: hoy los medios mexicanos ya son un asunto cuyas vicisitudes no se pueden ocultar.

“No quiero hacer comparaciones maniqueas, pero sin lugar a dudas estamos ante el episodio de conflictos en los medios que más ha interesado a la sociedad mexicana, incluso por encima del interés que suscitó la salida de Scherer y su equipo de Excélsior en 1976”, dice.

Conocedor profundo de los resortes que soportan ese vínculo, siempre frágil, entre medios y gobierno federal, el catedrático del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM es claro en su señalamiento: a un sistema mediático de decisiones opacas se corresponde un gobierno de políticas comunicativas igualmente poco claras. A la negación mediática de abrir al escrutinio público las decisiones que afectan a sus audiencias, se contrapone un gobierno federal que sigue recurriendo a las presiones, al acoso, para silenciar las voces que son le son incómodas.

En una charla vía telefónica con Emeequis, Trejo Delarbre evalúa el conflicto medios-gobierno que ocupa la agenda de la temporada, revisa los efectos sociales de esa rispidez e incluso lanza un llamado a los medios que conforman la plataforma de filtraciones MexicoLeaks: lo que ha prevalecer es el mejor periodismo, documentado, serio, crítico, que aporte espacios para el debate argumentado. Algo que México ahora no tiene y tanto necesita.

Sin debate, pero con linchamientos

Desde donde nos encontramos nosotros, Doctor, vemos un escenario de turbulencia, de rispideces entre sectores de la prensa mexicana y del gobierno federal… ¿usted lo aprecia así?

Tenemos una prensa crecientemente crítica, y a veces con intereses que acicatean ese talante crítico, y una administración pública, un gobierno federal con una política de prensa que no es del todo clara, que acude a las presiones y a los acercamientos , que sigue haciendo un uso discrecional de la publicidad oficial y que no avanza en el sentido de las relaciones con la prensa.

Decía usted en alguna entrevista que era necesario convocar a una reflexión en torno de la libertad de expresión…

Yo no creo que haya que poner a discusión si tenemos que defender o no la libertad de expresión. Lo que he tratado de insistir es que este tipo de temas deben estar en el tapete de la discusión pública con argumentos y no solo con sentimientos, que los ha habido muchos

Reacciones emocionales…

Insisto en que a la democracia mexicana le falta un mayor ejercicio de deliberación en todos los temas. Prácticamente no hay asunto relevante de la agenda pública en el que tengamos una auténtica discusión. Falta mucha información en algunos casos, pero no hay discusión de ideas. Reforma energética, presupuesto, devaluación, el tema que sea: todos esos son temas en los que hay muchas opiniones pero pocas argumentaciones. No hay espacios para deliberar.

¿Esta falta de espacios será la causa de que estemos en gran desacuerdo, en lo que yo llamo inmovilidad?

No se si sea la causa principal. Quizá la causa principal sea la intolerancia de unos y otros, la ausencia de voluntad para construir acuerdos, la dificultad para mirar en los otros argumentos que pudieran ser atendibles y que incluso pueden modificar los propios. Pero sin duda, esta ausencia de espacios para deliberar –de espacios y de disposición para deliberar—es una de las grandes dificultades para que la sociedad mexicana no tenga entendimientos básicos.

Entendimientos básicos, que son…

Todas las sociedades, cuando son maduras, cuando avanzan, suelen tener una colección de asuntos en los que están de acuerdo: la defensa de la ecología, los derechos de las mujeres, la propiedad estatal de los energéticos, lo que sea. En México se nos han ido difuminando los acuerdos básicos que teníamos como resultado del proyecto constitucional de 1917. Acuerdos que se mantuvieron durante todo el siglo XX. Hoy no encuentro un sólo tema en el cual haya acuerdos capaces de cohesionar a los mexicanos, más allá de nuestras diferencias. Y creo que esto es producto de la inmadurez cívica y de la torpeza de los operadores de la política nacional.

¿En un ejercicio de imaginación extremo, qué responsabilidades podemos hacer recaer en los medios y qué responsabilidades en las autoridades?

Primero voy al gobierno: la responsabilidad del gobierno es proponer, abrir espacios para la interlocución y estar atento a las razones de otros. Pues casi nada de esto está ocurriendo. Las razones del poder político para tomar decisiones no suelen ser suficientemente explicadas. Yo sigo sin entender las razones completas de la Reforma Energética, que no han sido difundidas. O las razones de la política monetaria, o las de casi cualquier decisión. Y esto no ocurre porque, en lugar de argumentos articulados, el poder político, el gobierno, en todos los órdenes que incluyen al gobierno federal, al de la ciudad de México, a los de los estados, suele ofrecer eslóganes, fórmulas que suelen ser maniqueas, para reemplazar a la discusión.

¿Y desde la perspectiva de los medios?

Los medios de comunicación podrían contribuir a resolver este estancamiento si indagaran, si fueran más allá en la denuncia y sobre todo si estuvieran interesados en fomentar el intercambio de ideas. Pero esto no suele ocurrir. En los medios de comunicación, los espacios para expresar ideas son cada vez más reducidos.

Veamos: en las páginas editoriales de los periódicos hay cada vez menos espacio para la exposición de ideas y ninguno para el intercambio. Hay diarios en los cuales los articulistas tienen prohibido discutir entre ellos. Eso ocurre en Reforma y en otros. Los poquísimos lectores que tiene la prensa escrita no encuentran espacios de debate de ideas. En Internet, con ya sabemos, casi todos los espacios están salpicados de la intolerancia y el totalitarismo que sabemos que existe en las redes sociales.

Pienso en el caso de Ezra Shabot…

Sí. Es un ejemplo, bueno para la discusión, aunque lamentable por lo que revela: las decisiones profesionales del señor Shabot, en vez de ser discutidas como tales, son impugnadas a través de una persecución racial (el locutor de MVS tiene ascendencia judía, y ese se convirtió en el principal foco de ataque en las redes sociales) que es completamente inaceptable y que da mucha vergüenza constatar que sigue habiendo estos síndromes de intolerancia en México.

Hay un elemento nuevo: la puesta en marcha de una plataforma de filtraciones, que apuesta por ser una vía para que la sociedad vuelva a vincularse con los medios…

Ningún periodismo profesional puede depender exclusivamente de las filtraciones como fuente de la agenda que va construyendo. Las filtraciones pueden ser útiles para orientar circunstancialmente el periodismo de investigación, pero no me parece que deba ser la principal ni la única fuente. ¿Quiénes filtran? A veces ciudadanos que tienen en sus manos documentos importantes, pero sobre todo el interés político: políticos que quieren revelar malos manejos de sus rivales. Así ha sido la prensa mexicana.

Ha sido así…

La prensa de los años 60 era así. No quiero quitarle la importancia a la plataforma. Lo importante será que este nuevo espacio, que se conoce por las implicaciones indeseables que tuvo en el trabajo de Carmen Aristegui y su equipo con MVS, lo importante serán los criterios con que funcione.

Supongo que no se está pensando en reproducir filtraciones sin comprobar, porque estaríamos ante la reproducción indeseable de la murmuración, sin que nadie gane nada. El buen periodismo debe reconocer que, si bien se puede apoyar las filtraciones, no tiene por qué supeditar su agenda a lo que les digan otros.

Asistimos a episodios de intolerancia desde el gobierno

Percibo una especie de reforzamiento de esos hilos invisibles, pero tácitos, del autoritarismo gubernamental hacia ciertos medios, en contra de las voces que intentan disentir del coro unívoco de la mayoría de medios

Es un panorama complejo. Aunque creo que es un momento en el que hay más espacios abierto a la diversidad de ideas, no necesariamente a la deliberación, sí estamos asistiendo a algunos episodios que revelan un talante de intolerancia en el gobierno de la República y quizá –y esto lo digo con cuidado porque no hay denuncias suficientes al respecto—en la oficina de Comunicación Social de la Presidencia, tanto la actual como la inmediatamente anterior.

¿En qué se traduce?

En la ausencia de algunos comunicadores relevantes.

El caso de Carmen Aristegui…

Un caso muy conocido en el que, al igual que la señora Aristegui, no tengo evidencias de que la Presidencia de la República dispuso su exclusión de MVS, pero hay motivos, por lo menos políticos, para encadenar en nuestros análisis estos acontecimientos: primero, se hace la revelación de esto que se ha llamado la Casa Blanca (la revelación del equipo de Aristegui de una mansión multimillonaria vendida en condiciones opacas a Enrique Peña Nieto por el grupo contratista Higa) y unos meses después ocurre esta exclusión resuelta por la empresa, no sabemos a partir de qué presiones. El trabajo de periodismo de investigación de Aristegui y de otros, tendría que ser precisar estas acusaciones.

Ha habido otros casos…

Tengo que decirle que no los conozco con detalle: se ha mencionado la salida de Ciro Gómez Leyva del Canal Milenio TV, que no fue suficientemente explicada, aunque se ha mencionado que hubo molestia del gobierno por las cifras del combate a la delincuencia organizada. La exclusión del señor Pedro Ferriz de Con, cuyo periodismo no me suscita ninguna simpatía, pero cuya ausencia resulta preocupante. Y alguien comenta del caso de Nino Canún, que no se ni siquiera de qué medio salió… hay casos que podrían ser parte de decisiones empresariales, pero que por lo menos confirman una tendencia de las empresas mediáticas de enorme opacidad.

Sí…

Medios de comunicación que viven gracias a su exposición pública y suelen ser de lo menos transparentes, de lo más opacos cuando se trata de sus asuntos internos. Y esto no ocurre en todo el mundo. En los medios de Estados Unidos, cuando algún comunicador destacado sale de un medio, esta salida suele ser pactada y se anuncia hasta un año antes. En México, de un día para otro, los telespectadores de noticieros o los radioescuchas se encuentran con que ya hay otros conductores y nadie tiene la atención de darles explicaciones. Hay, por lo menos una falta de respeto a los derechos de las audiencias.

¿Ventanas contra el pesimismo?

En esta lógica hay un matiz: se repite en los estrados estatales y municipales…

Creo que en la discusión es importantísima la situación de los medios locales: la ausencia de respeto a los derechos de las audiencias, la prevalencia de criterios mercantiles por encima del interés público, las decisiones opacas, las relaciones de connivencia con el poder político, todo eso se reproduce con mayor dificultad, impunidad y alevosía en medios de los estados.

¿A qué se debe?

Hay menos supervisión de la sociedad, la sociedad crítica se encuentra con menos recursos… y a dónde volteemos: los medios en los estados del norte, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Baja California… los medios en Veracruz, donde hay un enorme déficit en la claridad que le debe el gobierno a la sociedad en su relación con los medios… en casi cada estado hay pequeños pero significativos grupos de ciudadanos que ya están preocupados por darle seguimiento a las políticas de medios y en casi todos los casos hay gobiernos muy poco interesados en rendir cuentas.

Doctor, soy pesimista como muchos respecto del panorama mediático actual... ¿usted tiene alguna ventana de claridad qué ofrecernos?

Bueno, yo no se si la mejor contribución que pueda hacer uno sea atemperar el pesimismo…

Por favor…

Decía Antonio Gramsci que es saludable mantener el pesimismo de la inteligencia sin perder el optimismo de la voluntad… es decir: a pesar de lo lúgubre que pueda parecernos el panorama que tenemos por delante, se debe mantener la decisión de hacer que las cosas cambien.

Y en el campo de los medios…

En el campo de los medios, creo que hay motivos para reconocer que hay cambios importantes: más allá del lamentable episodio de Carmen Aristegui y sus colaboradores, el hecho mismo de que este asunto se haya discutido tanto, de que haya centenares de miles de personas que hayan expresado al menos su adhesión firmando peticiones, y el hecho de que se conozcan muchos detalles de este asunto reconocido en México y en prácticamente todas las latitudes del mundo, indica que los medios mexicanos son un asunto de cuyas vicisitudes no se pueden ocultar.

¿Un parteaguas?

No quiero hacer comparaciones maniqueas, porque el periodismo de Aristegui tiene unas características y el que hacía Don Julio Scherer tenía otras, pero sin lugar a dudas estamos ante el episodio de conflictos en los medios que más ha interesado a la sociedad mexicana, incluso por encima del interés que suscitó la salida de Scherer y su equipo de Excélsior en 1976.

Si…

No digo que esto sea más relevante, pero en aquella época no teníamos internet, ni Twitter, ni Facebook, ni otros medios dispuestos a dar cuenta de este asunto. Hoy es un tema cuenta con muchísimos espacios para ventilarse, para exponerse, y esto creo que es parte de un cambio muy importante. Asistimos a una diversidad que comienza a ser irreversible.♠

Publicado en Emeequis


Adán, el "Caballero Águila" que irrumpió en los Nobel

1908239_10203002700326897_164470466_n

Él es un chavo común. De estos tiempos: escuela, pedas, baile y gym.

Si uno lo visita en su muro, en sus redes sociales –la casa de todos– no encuentra nada distinto de lo que cualquiera otro muchacho cuelga de sí mismo cuando la vida tiene apenas 21 años.

Apenas poco más. Muy poco más. Excepto porque su rostro, una cara morena de casi hombre-casi niño, acaba de dar la vuelta al mundo.

Adán Cortés Salas, estudiante de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, irrumpe en Oslo, Noruega, en plena ceremonia oficial de concesión del Premio Nobel de la Paz 2014 a la activista pakistaní Malala Yousafzai.

Y su grito, su súplica ante la activista y los Reyes de Noruega –mientras blande una bandera mexicana manchada de rojo– se vuelve mundial:
-¡Please, Malala… México!

¿Quién es este nuevo niño héroe mexicano?

Sus amigos, sus contactos, dicen que Adán es un chavo normal. Súper normal.

Que va a la escuela, trabaja en la Alberca Olímpica Francisco Marquez, tiene amoríos y organiza algunas de las mejores fiestas de la banda. Porque se le da muy bien eso de organizar las fiestas.

Que tiene pasión por el deporte y desarrollar músculo. Que le gusta moverse, viajar, conocer, mirar: por eso estudia Internacionales, por eso está en Noruega, en un viaje que lo ha llevado por la región escandinava, su primer viaje a Europa, que él mismo financió con su empeño.

Y tal vez la mejor definición de quién es Adán, sea la que él mismo anota en su cuenta de Twitter, @adan_cortes_ : “nunca me arrepiento de nada, nunca me quedo con ganas de nada, siempre aprendo de todo y de todos. Sonriendo, arriba y adelante”. Un chamaco, pues, salido de la Prepa 6 como el mismo anota, que quiere enamorarse, hacer algo con su vida y ser feliz.

Su ideología de vida, colgada también de los muros del Facebook, es francamente sencilla:

“No acostumbro pensar las cosas dos veces… finalmente la vida sólo se vive una vez”, anotó un día.

“Mientras no pierdas la confianza en ti, no dejarás de volar”, escribió en septiembre.

“Cada que me levanto no me pongo zapatos, me pongo caminos”, puso en mayo, cuando visitó Real de Catorce, en San Luis Potosí.

Sus fotografías son fiesta, alegría. Vida joven como cualquiera otra.

El punto de inflexión, sin embargo, es el 5 de noviembre pasado.

Adán

Un primer mensaje colgado en su muro da cuenta de ello:

“Hoy dejo a un lado mis propios intereses, mi burbuja personal, para unirme a la realidad que está sacudiendo mi país… Porque lo que pasó y está pasando no es cualquier cosa, no fueron 43 personas solamente, fueron 43 hermanos mexicanos, 43 hermanos estudiantes, y creo que así como ellos pudimos ser cualquiera de nosotros, no podemos dejarlo pasar por alto…”

Es el dolor por el destino de los 43 estudiantes normalistas secuestrados en Ayotzinapa, Guerrero. El terror por un crimen perpetrado por instituciones del Estado contra un grupo de la sociedad indefensa.

Adán se encarga de marcar el mensaje como especial, como importante. De las 20 personas que lo aprobaron, ninguna opina.

En el mensaje parece estar decidido:

“En fin, para mi es momento de actuar, cualquiera que sea el resultado de esos actos, es mejor que no hacer nada y quedarnos nada más juzgando el movimiento desde nuestra zona de confort… YA SE DÓNDE VOY A CELEBRAR MI CUMPLEAÑOS, QUIEN QUIERA ACOMPAÑARME, BIENVENIDO! NOS VEMOS EN LA MARCHA”

Dos días después, cuando celebra su cumpleaños, él mismo se lanza un reto: “ser feliz contigo mismo y buscar compartir esa felicidad, sin compararte con los demás, sin sentirte menos y sin sentirte más que nadie, saberte capaz de cuidarte, respetarte y siempre tener la mejor disposición, honestidad y valentía para dar la cara a todas las circunstancias, eso es lo que me mantiene respirando, sonriendo y actuando 21 años, VIDA MÍA: SORPRÉNDEME!”.

Su muro va cambiando desde entonces.

El 17 de noviembre, vestido con indumentaria prehispánica, Adán encabeza la manifestación de apoyo a Ayotzinapa que se lleva a cabo en la capital de Costa Rica, frente al Teatro Nacional, en San José.

Adán es un guerrero, un Caballero Águila.12792_10205109333431408_5449481852925443646_n

Delante de la manta con enormes letras rojas y negras que gritan, que denuncian ¡FUE EL ESTADO! Adán alza sus brazos, alas con plumas, para gritar su dolor, su angustia.

Va recorriendo el mundo con el mismo mensaje, porque trae un dolor. Una angustia, una rabia que le atraviesa el pecho y lo presiona:

“Sinceramente, cuando leí esto lo hice con lágrimas: un joven mexicano de 19 años, su delito ser estudiante y alzar la voz inconforme ante un gobierno corrupto… cuando a la gente por acá le platico sobre esto, realmente no pueden creer que soportemos el gobierno que tenemos en México… ‘a los responsables deberían buscarlos, matarlos y quemarlos como hicieron ellos con los estudiantes’, me dijo una amiga española…”.

Lo escribió Adán en su página de Facebook. El 8 de diciembre pasado. A las 13:47. Ya estaba en Noruega.

“Yo creo que realmente los mexicanos debemos unirnos y actuar para lograr un cambio, dejar de estar en nuestro individualismo y actuar como una verdadera sociedad. Quienes no dejan de criticar las protestas, quienes no dejan de juzgar este movimiento social, les pido un poco de EMPATÍA, que abran los ojos y asuman la realidad que vive el país, que va mas allá de la muerte de Chespirito y el Teletón…”.

De acuerdo con los cables de la agencia EFE, la policía de Oslo aún no sabe bien a bien cómo es que Adán (vestido con un saco gris, una cámara al cuello), se escabulle de los controles de seguridad.

Cómo llega hasta el salón donde se realiza la ceremonia del Premio Nobel. Cómo se acerca al podio y, frente al mismísimo Thorbjøn Jagland, presidente del comité de los premios y a Malala Yousafzai, saca la bandera mexicana manchada de rojo sangre y grita:

-¡Please, Malala… México!

No lo saben. Todavía no lo saben.

Los primeros indicios apuntan a que la astucia de Adán, como la de los antiguos Caballeros Águila, fue mayor que los estrictos controles de una ceremonia de abolengo.

Lo que sí se sabe, porque estuvo en los muros antes de que Facebook desactivara la cuenta, es que el gesto de Adán desató un abrumador apoyo solidario, contundente, pleno, de la gente de su edad:

¡Mis respetos, mi hermano!

“Tú estás dando la cara por nosotros, nosotros la daremos por ti cuando sea necesario… te rifaste, amigo”.

Más de 150 mensajes de ese tipo.

Según las agencias, Adán ha solicitado asilo político al gobierno noruego un par de días antes. Quizá tenga miedo, como todos. No hay certeza.

En las redes ya lo llaman el Niño Héroe.

Vistas las fotos, las frases, las notas, él mismo no se cree más que sólo un joven dolido, avergonzado, triste, por el país derrumbado, injusto, impune que tiene y que se niega a dejar como está.

Un chavo común. De estos tiempos: escuela, gritos, party y #YaMeCanse.

Sólo eso.♦

Publicado en Emeequis


Para salvar al periodismo mexicano

PONENCIA DE LUIS GUILLERMO HERNÁNDEZ

ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL, MÉXICO

FORO “PRENSA LIBRE, PENSAMIENTO CENSURABLE”

MESA “VULNERABILIDAD DE LOS MECANISMOS PARA LA PROTECCIÓN DE PERIODISTAS”

SEÑORAS Y SEÑORES:

Nadie nos preparó para ésta guerra.

Nadie nos dijo que ejercer éste, el mejor oficio del mundo, incluía también bañarnos en un chorreadero de sangre que nos saltaría de repente. Nadie nos dijo que encabezaríamos la estadística mundial de la muerte de periodistas y que 68 de nuestras familias, de igual número de colegas abatidos en los últimos 6 años en todo el país, tendrían que llorar su dolor en silencio, sin la posibilidad de la justicia.

Allá, en las universidades y escuelas de periodismo donde nos educamos mi generación y las que posteriormente se han incorporado a los medios, nadie nos avisó que tendríamos que salir a la calle a reclamar por la muerte de nuestros colegas, a demandar justicia para ellos, como tampoco nadie, en ningún momento, nos advirtió que estaríamos solos.

Hace casi nueve meses, más de un millar de periodistas de todos los medios de comunicación, superando nuestras diferencias ideológicas y nuestras repulsiones mutuas, salimos juntos a las calles de la ciudad de México, y de muchas otras capitales del país, para exigir el alto a la impunidad en torno de los asesinatos, secuestros, desapariciones y amenazas contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicación.

Demandamos, con nuestro silencio, que las instituciones del Estado mexicano y los diferentes órdenes de gobierno cumplan cabalmente con su deber y obligación constitucionales de garantizar y custodiar el pleno acceso y disfrute de los derechos a las libertades de expresión, de prensa y de acceso a la información para todos los ciudadanos y los periodistas, sin distinción de posiciones ideológicas, políticas o de cualquiera otra índole. Exigimos la plena vigencia de esos derechos y el compromiso de que esas garantías, conquistadas por la sociedad, no puedan suspenderse, acotarse, negociarse o transferirse bajo ninguna circunstancia.

La respuesta fue tímida. Sin abrir una discusión nacional sobre el tema, sin consultar a los reporteros de todo el país que día a día salen a las calles a buscar la nota, sin tomar en cuenta a esos miles de reporteros que ganan el salario mínimo, no cuenta con seguros de vida o de gastos médicos y que en muchos casos ni siquiera alcanzan las prestaciones básicas, el gobierno federal presentó un Mecanismo para la Protección de Periodistas. 

Más allá de los dichos de ciertos micrófonos afines y ciertas plumas de opinión, el instrumento, aunque es un buen primer paso, es muy limitado. Yo podría asegurar que sólo busca manejar la percepción de que el gobierno se ocupa del tema. Espero estar equivocado. Es mucho muy limitado, digo, y por eso es que no ha dado resultados, como no los dio la Fiscalía Especializada en Delitos contra Periodistas, si existió alguna vez o aún existe.

El mecanismo propuesto por el gobierno federal establece la integración de un Comité Consultivo interinstitucional, con representantes de diversas dependencias federales la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el propio gremio periodístico, éstos últimos sin derecho a voto, pero deja fuera una pieza importante: a la sociedad civil, destinataria principal de nuestro trabajo, el de los periodistas y el de quienes se encargan del funcionamiento de las instituciones gubernamentales.

Designa responsabilidades: a la secretaría de Seguridad Pública y a los gobiernos locales les corresponde proveer de medidas de seguridad, a la PGR realizar investigaciones y seguimientos de los delitos cometidos contra periodistas, a la CNDH implementar la “Guía de medidas cautelares” y a la cancillería atender recomendaciones internacionales en la materia. Si bien busca prevenir todas aquellas conductas que atentan contra quienes ejercemos el periodismo, ese mecanismo deja en libertad de aplicación a cada gobierno estatal, no asigna recursos específicos para la puesta en marcha de proyectos concretos y, sobre todo, es ajeno a quienes trabajamos en los medios.

Han surgido después otras propuestas, como el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, signado por los dueños de los medios de comunicación y algunos líderes de opinión. Se trata de un instrumento básico, atendible pero con tintes de homologación de criterios editoriales, con cierto olor a uniformidad de voces, cierto olor a uniformidad y autocensura, que no propone instrumentos que protejan la labor de los reporteros de calle o defiendan la absoluta libertad de expresión que en estos tiempos violentos requiere el país.

Y no se trata de que los reporteros exijamos un trato preferencial, exclusivo o diferenciado, que necesitemos espacios de excepción. Se trata de que todos, periodistas y sociedad, custodiemos y hagamos valer de una vez por todas un instrumento insustituible de nuestra sociedad: el periodismo libre, crítico y plural.

Muchos de nosotros, reporteros de la tropa, así lo entendemos: sin un periodismo libre, absolutamente libre, no habrá Nación posible.

Sin un periodismo que sienta, mire, escuche, pregunte y cuente libremente el país que somos, no habrá futuro.

Si hemos llegado hasta aquí, si hemos convertido a México en una tierra fértil en cuerpos decapitados, en un charco de sangre, en un aparador de todo lo roto y miserable que es nuestro tejido social, en gran medida es porque no hubo, durante décadas, miles de periodistas libres que contaran libremente la corrupción, la miseria, la transa, el contubernio, la mentira, la impunidad, la traición que ocurrían a nuestro alrededor y trastocaban todos los valores de nuestra sociedad.

No fuimos espejo nítido de nuestra sociedad y la sociedad no pudo ver a tiempo el monstruo en que se convertía. Hoy lo pagamos caro.

Pero estamos a tiempo de cambiar esa realidad. 68 periodistas muertos son demasiados para un país que se dice democrático.

Propuestas hay muchas. Organizaciones de periodistas de todo el país llevan meses discutiendo ideas. Académicos e investigadores de los medios trabajan en proposiciones novedosas. Colegas de organismos como Periodistas de a Pie, Artículo 19, INSYDE, CEPET, CENCOS, CIMAC, el Frente Nacional de Periodistas, Reporteros sin Fronteras, quienes conformamos el movimiento Los Queremos Vivos, llevamos meses platicando, buscando qué hacer y cómo.

Sólo falta abrir las mesas para que fluyan las ideas. Sólo es necesario que, de una vez por todas, nos sentemos a dialogar todos juntos, superando nuestras resistencias, nuestras repulsiones mutuas.

Hay una buena noticia: quienes acudimos, en nuestras respectivas ciudades, a las marchas del 7 de agosto de 2010, sabemos que es mentira que los periodistas no podamos ponernos de acuerdo.

Es una mentira vil de quienes no están dispuestos a escuchar más voces que la propia.

Sí sabemos ponernos de acuerdo y tenemos muchas ideas coincidentes sobre mecanismos de protección para nuestros colegas de las distintas regiones, con sus dinámicas y circunstancias distintas, con sus miradas e ideologías particulares.

Esta Asamblea, que ha trabajado para convertir a la ciudad de México en un espacio de respeto a las libertades, podría lanzar esa convocatoria. Quizá ese acto, abrir una mesa de debate para acercarnos a un verdadero Mecanismo de Protección a los Periodistas, detone esa discusión nacional que tanto necesita nuestro país.

Los reporteros de la tropa, los que estamos día a día en la calle, tenemos algunas ideas. Acompáñennos a impulsarlas, señor diputado. Acompáñennos.

Se trata de defender un oficio que para muchos de nosotros es la vida. De hacerlo más seguro, más profesional, libre, plural, crítico, útil a la sociedad que reflejamos en nuestras notas.

Pero se trata, por encima de todo, de defender algo mucho más alto: la posibilidad de proveernos, como sociedad, de instrumentos que garanticen a todos los mexicanos el ejercicio pleno de las libertades de expresión, de prensa y de acceso a la información, para sacar a este país de la tumba en que todos lo arrojamos, para que su futuro y el nuestro sean distintos. Para salvarnos todos.

Muchas gracias y buenas tardes.♠


Privacy Preference Center