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Lozoya destapa la cloaca

El ex director de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República en la que señala a tres ex presidentes, Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, de estar involucrados en actos de corrupción durante el sexenio 2012-2018.

El documento, de 63 fojas, es un recuento significativo de la red de corrupción que se tejió en México al amparo del poder político y representa un hecho sin precedentes en la historia jurídica del país.

Aunque la Fiscalía informó que la filtración del documento se realizó sin su consentimiento ni participación, el documento íntegro llegó a las redes sociales.

Sexta W lo pone a disposición de sus lectores, para consulta y descarga, como un acto de transparencia:

 

Denuncia Penal de Emilio Lozoya


Un progresista en Washington

México ha dado un vuelco histórico.

La visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington, puede leerse como el génesis de una nueva era.

Por primera vez un mandatario mexicano de izquierda se planta en el corazón mismo del capitalismo mundial, con una agenda progresista bajo el brazo, y dispuesto a incorporarla a una nueva dinámica de relaciones comerciales y políticas con Estados Unidos.

Se rompió hoy con añejos paradigmas, heredados de la Guerra Fría, se crea precedente y marca el fin de una época en que, desde Washington, se leía con desconfianza, e incluso se bloqueaba por todos los medios posibles, cualquier posibilidad de surgimiento de movimientos progresistas en el “patio trasero” de la potencia mundial.

Un vuelco histórico, el de este 8 de julio: un progresista en Washington… para hacer negocios.

¿Podría ser menos significativa la poderosa imagen del mandatario tabasqueño rindiendo honras ante el monumento a Abraham Lincoln, el padre de la nación estadounidense?

Es la representación gráfica más transparente de que algo se ha movido en nuestro país y en su relación, inevitablemente estrecha, con el poderoso vecino del norte.

Lo que ocurra a partir de este hecho, lo que redunde de la relación bilateral en términos económicos, sociales, políticos y culturales, es un asunto para vigilar minuciosamente, siempre bajo la lógica de estos significados.

Por lo pronto, la relación entre ambas naciones, que no ha sido fácil, ahora cobra nueva dimensión con el componente ideológico, en un momento en que el gigante de América está postrado económicamente por una pandemia que arrasó a millones de sus ciudadanos y su vecino del sur, su siempre preocupante vecino problemático, México, se sacude 40 años de neoliberalismo voraz y corrupción rampante.

Qué lejanas se miran hoy aquellas épocas, entre 1960 y 1970, en que desde Estados Unidos se espió toda actividad política y social de movimientos pro socialistas, como se denominaban entonces, que incluían una vigilancia permanente, estrecha, casi invasiva, hacia el más simbólico de los mandatarios mexicanos del siglo XX: el General Lázaro Cárdenas.

Qué lejana aquella preocupación por el fortalecimiento de la izquierda mexicana, la inquietud porque el ex Presidente Cárdenas inundara México con el espíritu de la Revolución Cubana, cuando el general michoacano fundó el Movimiento de Liberación Nacional, “frente rabiosamente anti-Estados Unidos y Pro-Cuba”, que buscaba muchas de las cosas que hoy sigue planteando el Presidente López Obrador: repartición equitativa de la riqueza, independencia política, reforma agraria.

Qué lejanas las presiones del Presidente John F. Kennedy y su embajador en México, Thomas Mann, sobre el presidente mexicano Adolfo López Mateos, en aquellos años 60, para que “combatiera la influencia comunista” en las escuelas y eliminara de la vida pública y los cargos en el gobierno a todos los líderes identificados con el Partido Comunista.

La historia está ahí para nosotros. En 2013, el National Security Archive, que desde 1985 difunde documentos confidenciales desclasificados del gobierno de Estados Unidos gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA por su denominación en inglés), reveló memorandos, notas diplomáticas e informes sobre éstas actividades de disuasión del comunismo en México, recopilados por la investigadora Kate Doyle.

El hecho de que aquella mirada de desconfianza diera paso al recibimiento de hoy, “Su Excelencia Presidente Andrés Manuel López Obrador”, es un hito que debemos entender e interpretar bajo la sombra de este pasado.

La relación comercial que hoy se consolida, debe leerse bajo la sombra de ese pasado.

La inequidad con que se estableció un pernicioso Tratado de Libre Comercio en los años 90 del siglo XX, debe leerse bajo la sombra de ese pasado, porque lleva implícita la condición histórica de una relación de impares.

Los tiempos cambian, el mundo cambia.

Y en este vuelco histórico, lo inconcebible se vuelve hecho consumado: un progresista cena esta noche con el líder del capitalismo mundial.


Identifican restos de normalista Christian Rodríguez

La verdad histórica se acabó.

El Fiscal Especial para el caso Ayotzinapa de la Fiscalía General de la República, Omar Gómez Trejo, informó este martes por la tarde que fueron identificados plenamente los restos óseos del normalista Christian Alfonso Rodríguez de Lumbre, uno de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, desaparecidos la noche del 26 de septiembre.

Luego de un largo proceso pericial, que incluyó la participación de instancias internacionales y la reapertura de múltiples pistas no indagadas por la administración de la extinta Procuraduría General de la República, se logro identificar un conjunto de muestras óseas, encontradas en el fondo de una barranca cercana al tristemente célebre basurero de Cocula, donde las indagatorias del ex procurador Jesús Murillo Karam y el ex fiscal Tomás Zerón situaron la incineración de los 43 estudiantes, hoy totalmente desacreditada.

La semana anterior, el propio Fiscal Alejandro Gertz Manero informó que las investigaciones en torno de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa había tomado un nuevo rumbo, en el que se habían encontrado indicios ciertos de que los anteriores investigadores habían incurrido en omisiones graves, mismas que configuraban delitos.

El ex fiscal Tomás Zerón, quien tiene una orden internacional de arresto en su contra, se encuentra fugitivo.

Siga aquí la conferencia completa del Fiscal Gómez Trejo:


La libertad del periodista...

Luis Guillermo Hernández

@luisghernan

La libertad no es un discurso, es un método.

Es un ejercicio cotidiano, no una celebración cada 7 de junio.

Es un NO enfático, definitivo, al ofrecimiento monetariamente jugoso pero periodísticamente poco ético.

Es no ser cínico, cínica: recibir 50, 100 o 140 millones en tu negocio personal no te hacen libre, te hacen cómplice. Y sí, definen tu criterio, no finjas.

Porque libertad es la palabra que nace de la mente, no de la cartera.

La libertad, la total libertad, es una decisión de vida.

La libertad no es una impostura para mostrar a los tuiteros.

La libertad es a veces decidir entre una Range-Rover '19 y un Tsuru 2005, una tarjeta de Metrobús, un avión a meses sin intereses.

Libertad, es decidir entre el guión que otros te ponen en el telepromter y el guión que tú mismo escribes sin ayuda.

La libertad es creer en una idea, plantear esa idea ante los demás y defenderla pese a los ataques.

Libertad es asumir tus límites y mostrarlos sin ambages.

Libertad es crear, buscando siempre la explicación eficiente, la imagen necesaria, el sonido definitivo.

Libertad es interpretar, extrayendo de tu cabeza las mejores ideas, las mejores letras, las mejores imágenes, los mejores sonidos.

Libertad es hacer justo lo que deseas hacer, como lo quieres hacer, cuando lo quieres hacer. Aunque nadie más comprenda, coincida, apruebe.

Libertad es asumir tus yerros: "sí, la regué, pero fue por tont@, no por mentiros@".

Libertad es asumir tus aciertos. Sobre todo eso: honrar tus aciertos.

La libertad es escuchar a ese espejo que te confirma, cada noche, que sigues siendo tú. Que no has claudicado. Que no tienes un interés inconfesable que te escupa a la cara.

Libertad de expresión es usar siempre la palabra precisa, no la palabra cómoda, la más conveniente.

Libertad es, a veces, quedarte sin amigos, sin aliados, sin manada.

Pero libertad también es encontrarte a ti mismo, jamás traicionarte, no darte la espalda.

Libertad es, entonces, ser tu mejor aliado, tu mejor amigo, tu mejor manada. Y eso ya es suficiente.

Libertad es hacer del periodismo justo la actividad que quieres ejercer como modo de vida y hacerla lo mejor que puedes.

Libertad es hacer ese periodismo que crees que es útil para tu sociedad, el más idóneo, el que confías en que aportará algo, el que crees que quedará ahí como registro preciso de tu tiempo.

Libertad es no tergiversar deliberadamente, porque no te dieron tu convenio.

Es no tergiversar deliberadamente para que te lo den.

Libertad no es ser un sicario, sino un vicario de tu sociedad, a la que asistes en los hechos del día a día, para contárselos, para interpretárselos.

Libertad es abrir las alas, las letras, la lente, los micrófonos, ante los sentidos de todos, de todas, con un solo discurso: yo, esta es mi visión de las cosas. Y es mía, sólo mía.

La libertad del periodista es su bien más sagrado: es la encomienda más arriesgada, es el tesoro más cuantioso. Y también el más delicado: frágil como las flores del diente de león.

Libertad es, en fin, poder decirle a todas, a todos, mirándoles a los ojos: confíen en mí, yo soy un periodista libre.

 


Apocalipsis en medios: La infamia

Luis Guillermo Hernández

@luisghernan

Quiero entenderlos. Y no puedo.

Quiero empatizar con su indignación, con sus "¡nos quieren callar!", sus "¡a mí no van a intimidarme!", sus "¡yo siempre he sido crítica!", y nomás no llego a la empatía. Ni a la coincidencia. Ni a la consideración.

No dejo de pensar en esas cifras, desde que las conocimos hace unos cuantos días a través del periódico Reforma: mil ochenta y un millones de pesos en cinco años. Un mil 81 millones. 1'081,000,000.00

Quiero defenderlos, pues, "porque si atacan a uno nos atacan a todos", pero sólo atino a pensar: "qué élite más voraz es ésta, que lo acaparó todo, que lo quiso todo. Absolutamente todo".

Pienso en los colegas reporteros y reporteras con quienes he platicado a lo largo del último año, desde que volví a México. Esos que me plantean el panorama más desolador que hayamos vivido en los medios: sin esperanza, sin expectativa, sin nada.

Pienso en el Apocalipsis en Medios que hace unas semanas compartimos (la columna más replicada, más de 18 mil vistas hasta ahora, de este proyecto embrionario que es Sexta W) y se me borra toda posibilidad de empatía con ellos, con ellas, con esa élite.

No se trata sólo de dinero. Qué fácil respuesta toda aquella que se reduce sólo a cantidades de papel moneda.

Mi indignación es por una cuestión más profundo y permanente: su traición.

Traición a sus pares, empleados, colegas de sus propios medios, de quienes se nutrieron, de quienes succionaron información, datos, cifras, fuentes, sin retribuirles apenas nada.

Traición, porque la mayoría de ellos, de ellas, también era parte de ese conjunto de medios que despidió a decenas, cientos, miles de reporteros, reporteras, camarógrafos, fotógrafos, editores, redactores, diseñadores, programadores, ilustradores, sin que alguno de los integrantes de esa élite haya movido un sólo dedo para cambiar las cosas, para llamar alerta, para ser solidaria.

Traición, porque la mayoría de ellos y de ellas se sirvió con la única cuchara que quedaba en el festín que termina hoy en resaca brutal. Con la única cuchara se sirvieron, sin dejar apenas nada para el resto.

Traición, porque muchos de ellos y ellas han acaparado los espacios en todas las plataformas, multiplicando sus figuras personales, su omnipresencia mediática, sin compartir con nadie: primero ellos, luego ellos, y al final ellos. Ellas.

Quiero sentir empatía, de verdad. Quiero ver ese peligro de censura que claman en sus respectivos medios, pero no puede nacerme ningún sentimiento empático con una élite omnipresente en lo mediático e implacable en lo económico: una élite voraz que dejó a quienes les rodeaban naufragar a su suerte.

Es cuestión de elegir cualquiera de los nombres que aparecen en el listado.

El periodista fulano de tal, registrado con tantos millones en las listas del Reforma, era director, subdirector, jefe de información o coordinador de sección de algún medio tradicional, desde donde dictaba agenda, planteaba temáticas, decidía coberturas, jerarquizaba informaciones.

Y ese periodista, además era conductor, colaborador, comentarista a sueldo de algún destacado espacio en televisión.

Y además era conductor, colaborador, comentarista a sueldo de algún espacio en radio.

Y además era conductor, colaborador, comentarista a sueldo de algún espacio en medio digital... o tenía su propio chayoblog.

Y además era autor a sueldo de una columna de opinión, de un artículo periódico, de un texto cotidiano en algún medio impreso.

Y ese periodista casi invariablemente calló ante los despidos masivos en sus medios. Calló ante las injusticias laborales y profesionales que ocurrían ante sus narices. Calló ante el oprobio.

Ellos sí ganaron en todos estos años ¿Y sus compañeros despedidos? ¿Sus colegas a quienes han pauperizado las condiciones laborales? ¿Sus pares que ganaban 8 mil o 6 mil pesos al mes? ¿Sus empleados sin seguro médico? ¿Sus asistentes sin vales de despensa? ¿Sus colaboradoras sin retribución ninguna?

"Soy un periodista libre", dicen todos, todas. Sí.

Puedo, con esfuerzos, no ponerlo eso en duda. ¿Pero... y su silencio en la hecatombe?

Su silencio es la evidencia: la misma profunda inequidad en la distribución de la riqueza que puede comprobarse en la sociedad mexicana, se ve reflejada en la profunda inequidad de los medios.

El mismo contraste que se observa en el país, entre una pequeña élite multimillonaria y una gran masa empobrecida, se observa en la entraña de los medios. Y eso sí que es una traición.

No se trata de condenar a quienes hacen fortunas con su periodismo. No. Cada quien decide el modo en que lleva el pan a su mesa, la integridad a su espejo y la verdad a su trabajo.

Esto va de algo más: de entender que el apocalipsis mediático mexicano no puede explicarse sin la acción de una élite voraz, oportunista, que trepó a la cima de un modelo que engullía millones y escupía mentiras en beneficio de unos cuantos.

Esto va de entender que el Hampa del Periodismo existe, ha existido por décadas... y cobró millones por hacerlo.

Cuando estalló el escándalo, muchos de ellos salieron a "limpiar su nombre", muchos de ellos quisieron explicar lo que a todas luces ha sido un hecho que no requiere mayor explicación. Y muchos colegas se acercaron a manifestarme lo que aquí les comento. Y están enojados.

A alguno de ellos, un colega a quien consideré mi amigo muchos años, a quien me unió un respeto profesional y personal que ya no existe, le escribí en medio de la tormenta:

"Mejor sería el silencio. La gente está muy enojada con ustedes", le dije.

No hubo respuesta. Tampoco la esperaba. Si algo aprendió esa élite mediática que gobernó los medios mexicanos durante las últimas décadas, es a considerar su voz como la única, su visión como la correcta y su palabra como la verdad.

Ya no insistí. No era necesario. Supongo que cada una de ellas y cada uno de ellos irá enfrentándose a sus respectivas realidades a su debido tiempo.

Yo, verdaderamente triste, decepcionado, sólo le dejé una tercia de palabras, a modo de despedida:

"Han sido descubiertos".

P.D.

Creo que la inclusión del periodista Daniel Moreno, director del portal Animal Político, es un asunto que el Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, debería aclarar. Y explicar.

Su aparición en ese listado de oprobio, según ha podido confirmar la avalancha de apoyos y voces de respaldo casi unánimes, parece obedecer a una lógica distinta, y distante, de la que motivó la revelación de los pagos que desde el gobierno de Enrique Peña Nieto se hicieron a columnistas y periodistas. Más que un error, dijeron cientos, es una afrenta.

Aunque es un periodista muy cercano al conservadurismo panista, del que fue pieza mediática clave durante el sexenio de Felipe Calderón, Moreno no debería estar integrado en esa lista.

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Periodistas y millones... el contubernio

Luis Guillermo Hernández

@luisghernan

El diario Reforma difundió esta noche un listado de periodistas mexicanos beneficiados con recursos multimillonarios por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto, entre 2013 y 2018.

La lista, que incluye nombres, razones sociales de empresas, y montos otorgados por las instancias federales, fue divulgada luego de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador informara que había turnado al INAI la documentación completa sobre el tema.

En un hecho poco claro, el diario Reforma no establece con claridad si se trata de documentación obtenida vía los mecanismos de transparencia:

"La lista a la que tuvo acceso Reforma señala el nombre del comunicador, la razón social a la cual se facturó y el monto pagado de 2013 a 2018", dice escuetamente el texto.

"La Presidencia de la República divulgó la lista de 36 periodista y sus empresas que recibieron contratos durante la administración de Enrique Peña Nieto por un monto total de mil 81 millones 715 mil 991 pesos por publicidad y gastos de comunicación", dice el texto, firmado por Jorge Ricardo.

El listado es el siguiente:

1 (Fuente: Reforma)
2 (Fuente: Reforma)
3 (Fuente: Reforma)
4 (Fuente: Reforma)

La lista, cuya autenticidad no había sido confirmada por la Presidencia de la República hasta las 21:20 horas de este jueves, involucra cantidades multimillonarias entregadas a medios tradicionales (prensa escrita, radio y televisión) así como a medios digitales y blogs personales.

Estos recursos pudieron condicionar la cobertura informativa de los comunicadores, en su mayoría periodistas vinculados con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En 2015, los Doctores en Comunicación Patricia Maldonado y Alejandro Cárdenas, junto con éste reportero, identificaron un fenómeno: la supeditación de la línea editorial de periodistas y medios, a partir de la entrega de recursos públicos.

En ese análisis, se establece que la discrecionalidad en el otorgamiento de recursos publicitarios, que en ningún caso se correspondía con el impacto social, la pertinencia del medio o una evaluación del costo-beneficio, indicaba que los principales vicios identificados en la relación sistema mediático-sistema político prevalecían: contubernio, líneas editoriales acríticas, privilegio por las versiones oficiales, dependencia editorial y financiera.

En ese análisis, difundido en la revista especializada Zócalo, se advertía: "decir que el sistema mediático mexicano padece una enfermedad severa en materia comunicacional, cuyo síntoma mas evidente es el extendido clientelismo producto de la aplicación discrecional de recursos publicitarios públicos, no es decir algo nievo. Aunque si muy grave".

Una segunda versión de ese análisis se publicó en 2017 con similares resultados.

 


Tormenta en las élites: sexo, mentiras y poder

Luis Guillermo Hernández

@luisghernan

Se avecina una tormenta en las élites mexicanas, con el vuelco que ha dado el caso que se sigue en Nueva York al fundador de la secta Nxivm, Keith Raniere, acusado de traficar personas por territorio estadounidense, esclavizar mujeres y obligarlas a sostener relaciones sexuales contra su voluntad.

Una de las principales inculpadas en el caso, Lauren Salzman, antigua amante y socia de Raniere, aceptó colaborar con las autoridades de Estados Unidos en el esclarecimiento de la investigación, y se convirtió en la testigo principal del proceso penal 18-CR-204-1 (NGG) radicado en la Corte de Distrito de Nueva York.

En su primera comparecencia, el viernes por la mañana en Brooklyn, Lauren Salzman confirmó la identidad del grupo de Maestras de Primer Nivel de la secta Nxivm, encargadas de reclutar personas para la asociación, hacer los ritos iniciáticos, fotografiar a las asistentes a reuniones y sesiones grupales, en muchas ocasiones desnudas, y elaborar los procesos de convencimiento para que fueran marcadas como integrantes del clan.

Entre ese grupo de Maestras identificó a Rosa Laura Junco: la hija menor del dueño de Grupo Reforma, quien junto con las socialités regiomontanas Daniela Padilla, Loreta Garza y Mónica Durán, constituían el primer círculo de complicidad del proxeneta Keith Raniere.

Maestras de Primera Línea Secta Nxivm (Foto: Corte Distrito Este-NY)

Según sus testimonios, que están disponibles en los sistemas de información de la Corte Penal de Estados Unidos, cada una de las Maestras de Primera Línea respondía directamente a Raniere, apodado El Maestro, y fungía como directora de un grupo de esclavas que a su vez obedecía a sus órdenes, mismas que incluían sometimiento sexual, explotación financiera y privación de su libertad.

Según los comentarios de Lauren Salzman, realizados bajo juramento de verdad ante la Corte de Nueva York, todas las Maestras de Primera Línea sostuvieron relaciones sexuales con Raniere y tomaron parte en actividades sadomasoquistas y juegos bondage, hecho que fue confirmado por otro testigo de la causa: Sean Welch, trabajador de la empresa Extreme Restraint LLC, dedicada a la comercialización legal de artículos para sexo extremo: mazmorras, jaulas de goma, artículos para sexo anal, sometimiento y vejación consentida, entre otros, que eran utilizados por la secta.

En mayo de 2018, el portal Frank Report había señalado que Rosa Laura Junco tenía participación directa en la triangulación de recursos financieros y en el uso de cuentas de colaboradores de Ranier.

También había revelado una serie de mensajes que la hija del fundador del diario Reforma había enviado a distintas mujeres, incitándolas a participar en la organización. El hecho no fue desmentido por la familia Junco.

Según el portal Courth House News, especializado en noticias relacionadas con procesos judiciales radicados en las cortes de Estados Unidos, la declaración de Lauren Salzman estableció la conexión directa y consentida entre Keith Raniere y las Maestras de Primera Línea, entre quienes están también las actrices Allison Mack, conocida por su participación en la serie juvenil Smallville, y Nicky Clyne, integrante del reparto de Battlestar Galactica.

Este lunes, en su segunda comparencia pública ante la Corte de Estados Unidos, Lauren Salzman confirmó también la participación de Emiliano Salinas en el proceso de expansión de las actividades de Nxivm en México, en un esquema que ella conocía a la perfección: fue la encargada de administrar buena parte de los negocios del clan durante por lo menos diez años.

Según esta declaración, el hijo mayor del ex Presidente de México sí perteneció al primer círculo de apoyo financiero y social de Raniere, hecho que el mismo Emiliano Salinas había negado.

Este señalamiento habrá de provocar formalmente su vinculación al proceso penal en Estados Unidos, en calidad de "co-conspirador del clan que era dirigido por el acusado".

Esquema de complicidad Secta Nxivm (Foto: Corte Distrito Este-NY)

La fiscal federal Moira Kim Penza, ordenó ya la integración de la línea de investigación en torno a Emiliano Salinas y el resto de conspiradores identificados a partir de las declaraciones de Lauren Salzman, sin que se conozca, hasta el momento, si éste ocupará el mismo equipo de defensa de Lauren Salzman, integrado por la firma Quarles & Brady LLP: Lisa Scolari, Andrea Tazioli y el abogado latino Héctor Diaz.

De acuerdo con los protocolos de la investigación, tanto Emiliano Salinas como Rosa Laura Junco deberán comparecer obligatoriamente ante la Corte de Estados Unidos y dependerá de sus respectivos equipos de abogados que lo hagan en calidad de testigos, si aceptan negociar con la justicia estadounidense.

Emiliano Salinas y Keith Raniere, fundador de Nxivm (Foto: Corte Distrito Este-NY)

Según los documentos oficiales de la Corte, el proceso podría derivar en cargos por asociación delictiva, tráfico de personas y secuestro, así como otras penas de índole civil.

Hasta el momento, todos los acusados en ese caso se han declarado culpables, para lograr reducciones significativas en sus eventuales condenas.

Sexta W buscó los comentarios de Emiliano Salinas y de la familia Junco de la Vega, sin obtener respuesta.

La secta Nxivm funcionó como organización de autoayuda, que ofrecía talleres de realización personal y autoconocimiento, así como clases ejecutivas de Programación para el Éxito, que eran dirigidos por expertos de diversos países.

DESCARGA el expediente AQUI (en inglés, vía Leagle.com:


¡No contra Jesús...!

Por Luis Guillermo Hernández / @luisghernan

No es la primera vez que ocurre. Que los medios, las redes sociales, las plataformas digitales arremetan directamente, y sin miramientos, contra Jesús, el hijo menor del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Foto: Presidencia de la República

Su presencia constante en actos públicos, sobre todo cuando éstos ocurren en fin de semana o involucran actividades de índole familiar, como un evento deportivo, algún suceso artístico, cuestiones culturales, le ha generado una andanada de críticas, burlas, insultos y hasta amenazas, que es conveniente explicar, pero sobre todo detener.

Su apariencia física, su presencia en sitios de acceso exclusivo a ciertos grupos sociales, su gusto por determinadas actividades deportivas, incluso el accidente que sufrió en algún juego escolar.

Jesús López Gutiérrez está en los medios, se le cuestiona, se le critica y se le sentencia, como una extensión de los cuestionamientos, críticas y sentencias hacia su padre.

No se trata de un asunto menor: canalizar hacia su hijo menor las inconformidades con el gobierno de López Obrador, y sobre todo las críticas a la figura presidencial, no sólo es mezquino, en términos sociales, sino sobre todo violatorio de la ley.

El hijo del Presidente tiene derecho a su intimidad y los medios de comunicación y la sociedad toda están obligados a respetárselo inalterablemente, siempre, en toda circunstancia.

No sé si lo sepan, pero en México está vigente una norma jurídica de uso y observación plena para todo el país: la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, publicada en diciembre de 2014.

En su capítulo Décimo, que protege el Derecho a la Intimidad, la ley establece una serie de obligaciones y parámetros de actuación que, hemos de ser honestos, casi nadie cumple:

Los niños tienen derecho a la intimidad personal y familiar, así como a la protección de sus datos personales.

Además, tienen derecho a que no se cometan injerencias en su vida privada y a que no se difundan ni información ni datos de su intimidad que atenten contra su honra, imagen o reputación.

Cuando el portal Cuna de Grillos difundía una nota aparentemente pueril sobre el "Cambio de look del hijo más pequeño de López Obrador", en realidad estaba violando la ley.

En el Artículo 77, la Ley establece con claridad que debe considerarse "violación a la intimidad de niñas, niños y adolescentes cualquier manejo directo de su imagen, datos personales o referencias que permitan su identificación en medios de comunicación que cuenten con concesión para prestar el servicio de radiodifusión y telecomunicaciones, así como medios impresos o medios electrónicos".

La ley es clara: nada que le ponga en riesgo, menoscabe su honra, su reputación o sea contrario a sus derechos puede ser publicado en medios del país, grandes o pequeños.

Cuando se tuitea que Jesús es un niño fifí, por estar en el palco privado de un estadio de futbol, se está violentando su derecho a la intimidad.

Cuando se habla en los medios de su afición a tal o cual deporte, se está violando su derecho a la intimidad.

El Presidente López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez, tienen la responsabilidad de custodiar esos derechos.

Si difunden ellos mismos imágenes de su hijo, deben estar conscientes de que pueden estar vulnerando el derecho de su hijo a no ser molestado en su intimidad.

Foto: Presidencia de la República

La ley es clara y precisa en su Artículo 80:

"Los medios de comunicación deberán asegurarse que las imágenes, voz o datos a difundir, no pongan en peligro, de forma individual o colectiva, la vida, integridad, dignidad o vulneren el ejercicio de derechos de niñas, niños y adolescentes, aun cuando se modifiquen, se difuminen o no se especifiquen sus identidades, y evitarán la difusión de imágenes o noticias que propicien o sean tendentes a su discriminación, criminalización o estigmatización, en contravención a las disposiciones aplicables."

Incluso, la misma ley establece las pautas para que los medios recojan las opiniones de menores de edad y los casos en que debe obtenerse una aceptación expresa de sus padres o tutores para que esto ocurra.

La normalización de los ataques contra Jesús, pero sobre todo la permisividad hacia éstos, pone a todos los niños, a todas las niñas en una condición de vulnerabilidad ante los medios que nadie de nosotros debe permitir.


¿Libertad de expresión o #StatuQuo?

Por Luis Guillermo Hernández / @luisghernan

Engañan hoy, como han engañado a lo largo de cuarenta años. 
Son los mismos. Los conocemos. Las conocemos.
Esos hombres y esas mujeres, que disfrazan con la manoseada máscara de lucha por la libertad de expresión, lo que en realidad es una vulgar y mañosa defensa a ultranza del añejo #StatuQuo, ese escalafón de la ignominia del que fueron beneficiarios. Beneficiarias.
Claman, y se lamentan, por una supuesta embestida desde el poder contra las voces mediáticas críticas, por un patrón de insultos y calumnias contra ellas, contra ellos, por una avalancha de descrédito que los sepulta, y se dicen, en el colmo de la tergiversación, víctimas de sicarios de las redes sociales, francotiradores de Twitter, pistoleros del Youtube.
Se dicen víctimas y claman desde los múltiples púlpitos que controlan en programas de televisión y radio, en sus columnas y artículos de diarios, revistas y portales digitales, en libros y folletos, que los persiguen. Que las persiguen. Así, sin rubores ningunos:
Yo, que he defendido la libertad de expresión del presidente en turno.
Yo, que he recibido millones del erario por mi valioso silencio.
Yo, que manipulé los hechos a conveniencia el poder político o económico.
Yo, que repliqué sin cuestionar las versiones oficiales.
Yo, que miré a otro lado mientras asesinaban a mis pares.
Yo, que estiré la mano y cerré la boca, indolente ante mis miles de colegas lanzados a la calle.
Yo, que guardé silencio cuando los espacios se cerraron a quienes no pensaban con nosotros.
Yo, que apoyé la CENSURA con Fox, con Calderón, con Peña Nieto, porque así me convenía.
Yo.
¿Dónde han estado sus voces de alerta, en los más de ciento veinte asesinatos de periodistas de los últimos diecinueve años?
¿Dónde, en el despido masivo de reporter@s, camarógraf@s, redactor@s, editor@s y trabajadores ubicados en los eslabones más débiles de la cadena mediática mexicana?
¿Dónde, en el acoso sistemático a medios regionales grandes y pequeños?
¿Dónde en la protesta por las condiciones laborales y económicas oprobiosas de miles de trabajadores de los medios?
¿Dónde en la censura directa, grosera, a periodistas a pie de calle?
Sus lamentos, como siempre ha sido, no buscan transformar el estado de las cosas en el panorama mediático nacional, tan urgido de cambios, recomodos, sangre nueva, rumbo distinto.
Sus gritos, sus pataleos, no buscan mejorar las condiciones de vida de miles de obreros de la tecla, del micrófono, de la cámara. 
Sus denuncias no pretenden que la sociedad mexicana entienda el gravísimo peligro de carecer de una prensa libre como valor de la democracia.
Sus lamentos no buscan renovar la anquilosada maquinaria de ideas e información que tiene décadas autodestruyéndose sin remedio.
No.
Ellos, ellas, sólo buscan mantener sus privilegios.
Sus púlpitos, donde nadie los cuestiona. Sus pautas publicitarias, multimillonarias. Su impunidad, para decir y hacer sin que nadie los cuestione.
Su control del discurso social.
Su monopolio de ideas en un sólo sentido.
Su verdad única, incuestionable y conveniente.
Yo, que los conozco bien, no dudo en señalarlos, en señalarlas: 
No les interesan mayormente las libertades de pensamiento y expresión de las ideas. Les interesa su negocio.
Y ese sí, sépanlo, está en peligro.

Un huracán llamado Andrés Manuel

Por Luis Guillermo Hernández / @luisghernan


Un huracán los ha arrasado: ¿Escuchas sus lamentos?

Es impotencia.

Frustración.

Conciencia plena de que han perdido privilegios.

Negación.

Rabia: líquido corrosivo que expele el alma por la boca.

Incapacidad para asumir su derrota.


Foto: Presidencia de la República

Cien días después del vendaval, aún no entienden que México gesta una verdadera Revolución: social, económica, cultural, política, ideológica.

Y que es contra ellos, contra ellas.

Contra todo cuanto significan. Contra lo que representan.

Contra lo que han defendido a lo largo de 40 años de despojo, saqueo, apañe, transa.

Que en 100 días, desde el primer minuto del 1 de diciembre del año 2018, se gesta desde el Congreso, desde la Presidencia, desde las redes sociales, desde las calles, desde las casas… un viento transformador, reformador, reconstructor, que no tiene retorno pero tampoco parangón en la historia reciente de México: la revancha de los despojados.

Y que los despojados somos todos:

Aquellos a quienes nos robaron la democracia,

el poder de nuestro voto,

la verdadera representación civil,

el poder adquisitivo,

los medios de ascenso social,

los recursos naturales,

los mecanismos de supervisión de los actos públicos,

la voz en los medios,

el control de los instrumentos de rendición de cuentas,

la capacidad de decidir por nosotras y nosotros mismos.


Foto: Presidencia de la República

Las despojadas somos quienes que fuimos obligadas a trabajar en cualquier cosa, menos aquella para la cual estábamos capacitadas;

Quienes debimos abandonar a nuestras familias para ir a trabajar al otro lado de las fronteras;

Quienes éramos obligados a pagar un diezmo para obtener contratos en el gobierno

Quienes dejamos la escuela por falta de recursos;

Quienes perdimos nuestros bosques,

nuestras minas,

nuestras playas,

quienes perdimos nuestra seguridad social,

quienes debimos morir en hospitales sin instrumentos mínimos,

sin medicinas,

sin médicos capacitados,

quienes fuimos secuestrados,

asesinados,

vejados.

Los despojados somos las clases medias, sin expectativas de planeación de nuestra vida a largo plazo; las clases bajas, sin expectativas de ascenso social a través de la educación y el esfuerzo; las clases altas, atrapadas en una burbuja de miedo, terror y total desinterés en el destino y la vida de quienes están abajo.

Y estos despojados, estas despojadas, estamos decididos, completamente decididos, a darle un vuelco a la historia.


Foto: Presidencia de la República

Decimos al combate frontal, verdadero, contra la mafia del #Huachicol.

Y aguantamos las filas en la estación de gasolina, porque es un precio justo y bueno para cambiarlo todo.

Decimos a la cancelación de un aeropuerto apestoso a corrupción, a negocio particular, y aceptamos pagar para que lo desmantelen como símbolo de una época turbia, porque es un precio mínimo para evitar que nos sigan viendo la cara.

Decimos a la #GuardiaNacional, al programa #PrimeroLosPobres, al programa #JovenesConstruyendoFuturo, al programa #Aprendices, al #PactoEmpresarial, queremos el programa de apoyo a nuestros viejitos, a nuestras viejitas, porque es nuestro dinero, son nuestros recursos y merecemos el Bienestar colectivo que el trabajo conjunto nos concede para todos y para todas, sin excepciones y sin privilegios.

Decimos sí, va, le entro, a abrir Los Pinos, a sentarnos en sus jardines a echar una torta de queso de puerco, a mirar la escultura de Carlos Salinas y decir con alegría: «Te derrotamos, neoliberal corrupto».

Decimos sí a vender aviones presidenciales ignominiosos, camionetas blindadas que eran una vergüenza, oficinas de super lujo, sedes diplomáticas insultantes, a reducir salarios groseros para jueces, ministros y magistrados; privilegios de unos cuántos, ganados a costa de nuestra miseria colectiva: nunca más un gobierno de élites.

Los despojados, las despojadas, estamos detrás del apoyo a los precios de garantía, un instrumento de equidad, justicia y renacimiento de nuestro campo devastado, despojado, entregado.

Estamos detrás del proyecto para construir 100 universidades públicas; detrás de la reducción del IVA en las fronteras; detrás de quitarle la pensión a los ex presidentes (y llevarlos ante la justicia, este marzo, no lo olviden).

Contra ellas, contra ellos, votamos. Contra sus mentiras, su saqueo, su entrega indiscriminada al extranjero, su corrupción sin medida ni límites.


Foto: Presidencia de la República

Y la de sus cómplices: empresarios voraces, medios entregados a la mentira neoliberal, periodistas e intelectuales serviles ante el poder, políticos que hicieron del negocio de decir «a favor» un negocio lucrativo, de pseudo líderes sociales con camiseta gobiernista, traidores, traidoras.

El huracán que los arrasó, que les dejó sin negocios, sin poder, sin capacidad de influencia, es el mismo que nació de nuestra ira: un viento grueso, potente, poderoso, con la voz de todos.

El huracán que los arrasó, que los dejó sin representación en las Cámaras, que les quitó las alcaldías, los Congresos locales, es el mismo que nació de nuestra miedo, de nuestro hartazgo, de nuestra esperanza: un viento de cambio, de anhelo de construir el país que sí nos merecemos.

El huracán que los arrasó se llama Andrés Manuel… aunque en realidad, ojalá que ya lo entiendan, debería llamarse

HURACÁN ESTAMOS HARTOS,

HURACÁN LO CONSEGUIMOS

… HURACÁN GANAMOS TODOS.


Foto: Presidencia de la República



AMLO, entre los líderes mundiales de Twitter

Luis Guillermo Hernández

@luisghernan

Muy "al natural", como él mismo dijo a principios de febrero, sin estrategia, planeación o robots, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, con apenas ochenta días en el gobierno, logró colarse al selecto grupo de los líderes políticos globales más influyentes en Twitter, una de las más poderosas redes sociales del Mundo.

Y no en cualquier sitio: López Obrador es ya el segundo mandatario del continente americano con mayor número de seguidores en su cuenta personal, sólo detrás del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mexicano desplazó de los primeros sitios de influencia a líderes con más tiempo en el poder, como el presidente de Argentina, Mauricio Macri y el carismático Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau.

El presidente mexicano, a través de su cuenta @lopezobrador_ , es el mandatario latinoamericano con mayor número de seguidores en Twitter, con 5.72 millones de cuentas que replican, debaten y opinan sobre sus mensajes.

Ocupa también, desde entonces, el lugar número 8 entre los mas de 50 líderes políticos mundiales en funciones que utilizan esa red.

Y todo esto no es una anécdota o un dato curioso. No. La red social Twitter, junto con las igualmente poderosas Facebook e Instagram constituye la tríada que reina en el ecosistema digital global, donde se conocen, discuten y amplifican todos los mensajes que tienen impacto en tres mil 500 millones de personas/usuarios en todo el planeta.

Quien controla la discusión en las redes sociales, controla la discusión en buena parte de la humanidad.

No es casual que Trump sea el gobernante más influyente en Twitter, con 58 y medio millones de seguidores. Tampoco lo es que su antecesor, el demócrata Barak Obama, maneje una cuenta personal con 105 millones de usuarios conectados, o que el Papa Francisco, líder mundial del catolicismo, tenga cuentas en diversos idiomas que, en conjunto, alcanzan los 47 millones de seguidores.

El grupo selecto al que acaba de ingresar el presidente mexicano, con sus 5 millones de seguidores obtenidos "al natural", está constituido por hombres (y muy pocas mujeres) que inciden en la vida cotidiana de millones de personas de todo el globo: el poderoso Primer Ministro de India, Narendra Modi; el temido dirigente turco Recep Tayyip Erdoğan; Salman bin Abdulaziz, Rey de Arabia Saudita; HH Sheich Mohammed, Jeque de Emiratos Árabes Unidos.

Descarga la infografía para ver algunos de esos detalles:

DESCARGA LA INFOGRAFÍA

Twiplomacy, el influyente estudio global sobre la presencia y acción de líderes políticos en Twitter, diseñado por la agencia publicitaria mundial Burston-Marsteller, coloca a López Obrador en el lugar número 18 de su lista de los 50 líderes globales más importantes.

Pero ese Ranking incluye indiscriminadamente cuentas institucionales y cuentas personales: desde @RealDonaldTrump, la cuenta con la cual Donald Trump pone a temblar al mundo, hasta @Potus, la dirección oficial en Twitter de la Oficina del Presidente de Estados Unidos.

Lo mismo @10DowningStreet, que difunde las actividades públicas de la Primera Ministra inglesa, Theresa May, hasta la influyente @EstateDept, del Departamento de Estado de Estados Unidos, o @tcbestepe, la cuenta pública del gobierno de Turquía, y @KremlinRussia, la cuenta oficial de la oficina del líder ruso Vladimir Putin, el hombre más poderoso de lo que fue la Unión Soviética.

Porque la estrategia de comunicación digital de un gobierno se ha convertido, en los últimos cinco años, en un asunto medular para la estabilidad política y la seguridad nacional de algunas administraciones: "La diplomacia se está haciendo más visible y más visual a través de las redes sociales", dice Burston-Marsteller, "lo que una vez estuvo escondido detrás de puertas cerradas ahora se está haciendo público para que todos lo vean. La historia ahora se está inmortalizando en la plataforma móvil".

Prácticamente: si no está en Twitter, no existe:

"El noventa y siete por ciento de los 193 estados miembros de la ONU tienen una presencia oficial en la plataforma. Los gobiernos de solo seis países (Laos, Mauritania, Nicaragua, Corea del Norte, Swazilandia y Turkmenistán) no tienen presencia oficial en la plataforma", dice la consultora.

Algunos gobiernos, como el del brasileño Bolsonaro o el turco Endorgan, identificados entre los que mejor hacen uso de las redes, tienen grupos interdisciplinarios nutrido (más de 30 personas) que dirigen las estrategias digitales de sus gobiernos: comandos comunicativos, cuentas en distintos idiomas, redes interconectadas de flujo comunicacional, planeación estratégica, control de mensajes e interacción, análisis de comunicación política, despachos que modulan las interacciones. Las ciencias de la tecnología y la política unidas par aun fin: estar en la red.

Cuando le preguntaron sobre su manejo de comunicación digital, a principios de febrero, el Presidente López Obrador fue muy él:

"Recibimos una solicitud de información... que ya estamos dando respuesta... sobre quiénes manejan el equipo de redes sociales, quién maneja... quiénes manejan mi cuenta en redes sociales... mi Feis, el Tuiter, el Istengran... y la verdad, pues somos nosotros mismos, no hay aparato... y en la pregunta que si contratamos robots... esteeee... ¡No! ¡Es al natural!... esteee, en vivo... es el teléfono!"

El gasto dijo, es mínimo, por la austeridad republicana.

Al menos hasta ahora, eso le ha sido suficiente para consolidar casi de inmediato su posición como líder más influyente de Latinoamérica.

Es difícil saber si, por ejemplo, el hecho de que sus antecesores, el panista Felipe Calderón y el priista Enrique Peña Nieto, controlen cuentas de Twitter con capacidad de influencia aún superior a la suya, le signifique algo al Presidente López Obrador. Sobre todo en el contexto del duelo ideológico que encabeza su gobierno contra el modelo neoliberal que defienden y promueven ambos ex presidentes.

Sabedores del impacto de las redes en la acción de gobierno, en las que construyeron gruesos andamiajes burocráticos, ambos ex mandatarios utilizan seguidores fake para inflar sus respectivas cuentas, según los datos verificables de la aplicación TuitAudit:

Mientras que Peña Nieto, en su cuenta @EPN reporta alrededor de siete millones de seguidores, el 16% de éstos son cuentas falsas.

El caso de Calderón es aún peor: de acuerdo con TuitAudit, sólo el 55% de sus seguidores son personas reales. El resto son cuentas fantasma.

López Obrador tiene uno de los más altos registros de seguidores reales: 91%.

En términos globales, desde el 30 de noviembre, cuando su portada aún decía "Presidente Electo", hasta hoy, la cuenta de López Obrador ha sumado más de medio millón de seguidores. No hay datos precisos que permitan establecer si ese núcleo se ampliará globalmente o si el crecimiento solo será a nivel interno.

Al alcanzar el poder, tras varios intentos, el mandatario mexicano reconoció el valor fundamental de las "benditas redes sociales". Esas benditas, entonces, lo han colocado ahora en la cima mundial.

Recientemente, el canal de YouTube del presidente llegó a un millón de suscriptores, mientras que el conjunto de sus publicaciones en esa red alcanzó los 120 millones de visualizaciones.

Sus números aún son discretos en comparación con sus homólogos de India, Estados Unidos o Turquía, verdaderos maestros en el arte de los mensajes políticos en redes sociales, pero ya lo ubican como el más importante en América Latina.

En Facebook, su cuenta ya llegó a 6 millones, mientras que en Instagram cuenta con 385 mil seguidores.

La pregunta entonces, es pertinente:

¿Hasta qué punto decidirá crecer?


El verdadero periodista literario...

Luis Guillermo Hernández / @luisghernan

La realidad es vasta. Algunos dicen que inabarcable casi. Y en esa vastedad está la riqueza inagotable del periodismo.

Dice Edward Abbey que hay un género de poesía, incluso un género de verdad, en el dato simple: “como no puedo meter el desierto entero en un libro, lo mismo que un pescador no puede sacar el mar entero en su red, he intentado crear un mundo de palabras en el que el desierto figura como medio más que como material. El objetivo no ha sido la imitación sino la evocación”.

Y las palabras del naturalista, quien logra arrancar al sinuoso desierto de Utah los colores precisos de sus atardeceres veraniegos, suponen un verdadero marco ético para quienes, como los periodistas, nos dedicamos a la interpretación de los hechos del mundo y nuestro tiempo.

Confío mucho en la exploración de nuevas narrativas periodísticas, en el ensayo de las hibridaciones que, como he intentado mostrar, comparten códigos que los periodistas tradicionales pueden adoptar y adaptar para la renovación constante de los géneros y prácticas de la profesión. Confío en la búsqueda de nuevos caminos y nuevas formas de expresión, como la mejor apuesta ganadora del periodismo moderno. 

Dijo el legendario periodista argentino Tomás Eloy Martínez: si hay narración y hay investigación, el periodismo tiene futuro. Y yo le creo.

Pero las exploraciones y la pertinencia social de la profesión periodística futura dependen de marcos éticos claros, como también he intentado mostrar a través de las voces que exploran todos estos caminos. Márgenes definidos que permitan al intérprete de la realidad discernir entre lo viable y lo conveniente, entre lo idóneo y lo descartable. Sin ese marco, es difícil que la profesión sea útil para la sociedad. Incluso un conjunto de ideas sueltas es suficiente:

El verdadero periodista literario… ama la exactitud… es un intérprete de su tiempo, no su inventor… observa, degusta, huele, siente, escucha…jamás teme ser vulgar, franco o chillón… no vive para los premios, sino para las historias… conoce las reglas de la armonía en la música… comprende perfectamente la diferencia entre hecho y mentira… simplifica lo complejo y complejiza lo simple… respeta, sereno, el derecho a callar… mira a los ojos de quien le habla… busca con la metáfora la vida de los hechos, pero rechaza que los hechos sean sólo una metáfora… toma posición, porque siente, piensa: vive… observa la realidad y la analiza, no la inventa… da voz a los otros, no sólo a sí mismo… se moja en las tormentas, no las imagina… dibuja de los humanos lo claro y lo oscuro… recopila los datos informativos, no los adjetivos… es muy poco Indiana Jones y mucho Malinowski… el verdadero periodista literario duda… es humilde: sabe que hubo un Michael Herr… recorta pedazos de la realidad, no de la fantasía… es un orfebre de la analepsis y la prolepsis… busca en sus emociones la razón de los otros… sabe que en la palabra de Gay Talese habita la Verdad… y que Martín Luis Guzmán siguió a Pancho Villa durante años, para identificar ese temblor de labios que enmarca una duda… por eso, el periodista literario trabaja con el tiempo… no resume días, sino momentos… no enumera muertos, resucita historias… vive las historias como un antropólogo, no como un rockstar… no tiene fusil al hombro, sino lápiz y papel… espera, en silencio, hasta que ellos o ellas dejan de llorar… entiende la distancia entre la noche y los días, porque entre la noche y los días hay una distancia enorme… el periodista literario verdadero es meticuloso… el periodista literario no es el aire, ni la luz, ni los colores: es un intérprete del aire, la luz y los colores que plasma con sus sentidos... respeta cada voz de una polifonía… y, como los artistas, se entrega pleno al empeño de extraer de la realidad una palabra, un lienzo, una canción, una figura, un poema que reflejen la brevedad de su paso, y el de todos los demás, por este mundo… porque el verdadero periodista literario puede transmitir el olor preciso de una rosa madura, el sabor correcto de una mandarina desgajada el uno de diciembre, los colores tortuosos de una ráfaga de metralleta, la textura precisa de la lágrima de una madre que busca a su hijo… tiene temor, todo el temor de equivocarse… sabe que John Hersey también lloró… el verdadero periodista literario sabe que la sangre es tibia si brota de un cadáver desollado… entiende de Gabo su Samuel Burkart y ama de Gabo eso y todo lo demás… cuestiona cada atardecer que lo fascina… se sumerge en los hechos, para buscar preguntas… ríe… llora, canta, gime. Ya se dijo: es un ser humano… bebe a diario del agua que lleva el río de las palabras… busca en el pasado las claves del presente… no tiene sed de reconocimiento, tiene sed de entendimiento…es paciente… paciente... muy… muy… muy… muy… paciente… escucha de cada ave el trino distinto, único… no construye adoratorios ni crea apologías… no es un lobo, ni un buitre… no crea compromisos ni funda cofradías… el verdadero periodista literario, a la manera de Wolfe, busca en las calles una explicación a coro… rechaza los boletines oficiales, pero tras examinarlos… abreva de las historias cotidianas… se detiene a observar a los perros de un parque citadino…mira a su alrededor en los cafés de la avenida…

Periodismo Literario (2017)

...otea en los mercados sobre ruedas que tapian de lonas rosas la avenida donde habita…como Garibay, se abraza, se emborracha, se ríe, se hastía con su entrevistado, si le nace hacerlo… estalla de rabia o de júbilo ¿por qué no?… si entra en la escena del crimen, lo hace como una sombra no como Sherlock Holmes…confirma el vuelo que siguen las hojas de los árboles al caer… escucha atento, a la espera de la frase precisa… mira por la ventana hacia la vida de los otros… no es buitre en los sepelios, sino flor en un vaso…es menos el juez en el juzgado y más el perito en el lugar de los hechos... pero no es Dios… no pretende serlo… no es omnipresente… ¿cómo podría?... el periodista literario verdadero indaga el dramatismo y la sustancia de una cascarita llanera… penetra curioso en el entramado del poder… porque en los usos del poder hay respuestas para todos los seres humanos… y hace muchas preguntas: el periodista literario pregunta… y lee… no puede pretender escribir nada, absolutamente nada, sin haber leído antes las grandes novelas y obras de teatro del mundo, sin haber leído antes los grandes reportajes, las grandes entrevistas y las grandes crónicas del mundo… porque el periodista literario no se intoxica de realidad: es buen bebedor de hechos… no se embriaga con aplausos: a todos nos espera cierta forma del olvido... pero es consciente de que en su fracción de vida tiene una tarea: interpretar con veracidad su paso, y el de los demás, por este mundo.

Ese es su trabajo, sobre todos lo demás: Ese.

(*) Epílogo del libro Periodismo Literario. El arte de contar historias (Comunicación Social Ediciones, Salamanca, 2017)


Viñetas contra la discriminación

45029659817871. Una mujer, que lleva su bolso colgado al hombro y atraviesa delante de mi el largo transbordo entre líneas de metro de la estación Passeig de Gracia, sólo cambiará la posición de su bolso, para resguardarlo contra su pecho, cuando yo camine a su lado.
2. Si me siento en una banca del Passeig San Joan, frente al arenero donde juegan los niños más pequeños -para verlos jugar- dos mujeres jóvenes y un hombre más o menos de mi edad se llevarán a sus hijos, luego de mirarme reiteradamente por varios minutos.
3. Nunca un vecino de mi edificio compartirá conmigo el ascensor. Ninguna de todas las ocasiones que esto es posible. Nunca.
4. Si abordo el autobús que recorre mi barrio, desde Vallcarca hasta Sagrada Familia, y dejo libre el asiento junto al pasillo para ir mirando por la ventana, viajaré sin que nadie se siente a mi lado aunque el bus se llene. Cuando me levante, de inmediato se ocuparán los dos asientos.
5. Me lo preguntará muchos meses después de atenderme varios días a la semana. ¿Perdona... te puedo preguntar de dónde eres? Soy mexicano. ¡Mexicano! No me lo parecías. Pues sí... mexicano hasta las cachas. Sólo a partir de ese día, me sonreirá siempre que me entregue la barra de pan.
6. El ciclista, a gritos, amenazará al mantero: llamará a la policía porque el africano está colocado justo al final de la Ronda Litoral y obstruye -en realidad sólo algunos centímetros- la vía reservada para las bicicletas. Tiene que haber un orden estricto, dirán algunos. Los ciclistas pueden pasar perfectamente, dirán otros. Pinche güey mamón, no le hagas al cuento, el negrito se está ganando la vida, diré yo. La mayoría pasará de largo sin intervenir. El ciclista, tras un aspaviento y gritoneo mamilón al teléfono, se irá por la misma vía por la que supuestamente no podía pasar. El mantero venderá alguno de sus muchos bolsos Luis Vuitrón.
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7. Apu, el tendero de la esquina. Y Apu, el chico que nos corta el pelo por 5 euros. Y Apu, el vendedor de pendejaditas en Lesseps. Ellos me confundirán con uno de los suyos. Y reirán cuando les diga que no, que soy mexicano. ¡Ah, Chicharrrito!, dirán. Sí, Chicharito. Y en venganza, yo les llamaré Apu a todos ellos. Seremos amigos, nos saludaremos y sonreiremos siempre. Supongo que esa confusión conmigo le ocurre a muchos barceloneses también, según me lo han dicho. Es el estereotipo del mexicano: igual morenazo de fuego, pero algo más bajito que yo, mucho menos barbudo y con un acento más enfático, más Chin Chin el Teporocho o Las Glorias del Gran Púas: "órale, güey, ya leestámos dimosdandóooo". Yo pensaré: ¡carajo, que no ven que yo soy de barrio obrero... de la Pleni, chintololo del mero Azcapotzalco!
 8. Pepo, el simpático aunque maleducado perrito de mi amiga, será un antídoto contra la desconfianza. Cuando lo pasée, cuando lo lleve a caminar por la Plaza Real, por la Rambla, por el Barrio Gótico o cuando salgamos al Paseo Marítimo, notaré que la gente se acercará a mi sin miedo. Es tan simpático, que provocará que hasta me saluden, que al sonreírle a él de reojo me vean. Que incluso me sonrían o en alguna ocasión hasta me miren a los ojos. Querré un Pepo en mi vida barcelonesa. Porque con Pepo no soy Peligro. Soy persona.
P.D.
Amo a Barcelona. Una ciudad que me ha dado tanto en tan poco tiempo.
Escribo esto desde la reflexión, no desde la denuncia.
Desde el cariño, no desde el rencor.
Escribo esto desde la empatía con los distintos.
Pequeños actos, casi inadvertidos

Barcelona grita: #NoTincPor

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La marea llevaba flores.
Llevaba velas.
Llevaba lágrimas.
Y una estupefacción que no tengo capacidad de explicar, porque una ciudad, su gente, no se acostumbra rápidamente al hecho de que alguien, nomás porque sí, haga de la muerte una ruleta rusa, una lotería de sangre aleatoria, para que deba morir quien tenga la mala suerte de atravesarse en el camino.
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Esa marea llevaba flores y pancartas, llevaba banderas y listones, y un grito en catalán: #NoTincPor, #NoTengoMiedo. Lo fue a mostrar a la Plaza Cataluña después de la tragedia.
Una marea contra el fantasma de una furgoneta alquilada, blanca, que se cruza zigzagueante en el camino de decenas de personas, de muchas nacionalidades y destinos, y convierte su paseo más típico por Barcelona en el lugar terrible de su último verano.
Sí. A la mañana siguiente del atentado, la marea en Barcelona llevaba flores. Llevaba velas y llevaba lágrimas.

2

Y luego de gritar en la Plaza Cataluña, luego de mostrar ahí sus flores y sus listones, sus velas y sus lágrimas, hizo justo lo que tenía que hacer en este caso:
Ir al epicentro de la tragedia. Caminar junta por las Ramblas, todavía olorosas a la lejía con que seguramente lavaron la sangre derramada, para recuperar su paseo, su sitio, su espacio. Ese lugar a donde acude a cantar bautizos y bodas sobre ramos frescos de esperanza. Que es sólo suyo. Completamente suyo.
Y depositar ahí, sobre el recuerdo, sus flores y sus listones, sus velas y sus lágrimas.♦

Javier Valdez... una entrevista inédita


En el año 2009 trabajé en un proyecto que me pareció importante: escuchar las voces de una treintena de jóvenes periodistas mexicanos, que comenzaban a despuntar como figuras significativas en los medios nacionales.

Periodistas de medios impresos, que trabajaban desde sus respectivas trincheras y géneros en el impulso a un periodismo distinto, talentoso, ambicioso, para narrar el México que ya desde entonces se nos derrumbaba a pedazos.

Uno de ellos era Javier Valdez.

El proyecto, titulado Relatos de un país al límite, murió inédito ante el rechazo de múltiples editoriales mexicanas que lo consideraron irrelevante.

Yo no.

Y recuperar esta conversación con Javier, a un mes de su asesinato, me permite decir, como le dije  entonces:

- Compa, este es mi humilde homenaje a un colega reportero ante quien me pongo de pie.

 

valdezSoy un tipo vago.

Le apuesto a la calle en lugar de las oficinas y las conferencias de prensa. Sí. Un reportero que le apuesta más al ser humano y a las historias de la calle, que a las de oficinas y políticos y dirigentes. Quizá por eso creo que he sido aventurero en muchos sentidos. Y también temerario.

Me pregunto siempre si la nota está terminada, si ya puedo soltarla y aún después de entregarla pienso si le falta algo, si me va a meter en problemas.  Pero el periodismo siempre es meterse en muchos problemas. ¿No?

Trato de mirar más allá de las palabras y escudriñar los sentimientos, la mirada, las personas, sus ademanes. El ser humano y la escenografía urbana o rural en que se me presentan las historias. Porque me gustan más las historias que las notas periodísticas. Creo que aún el texto más elemental amerita un mínimo trabajo de observación, análisis, para que no se lo presentes al lector de botepronto.

Si me preguntan –soy un sociólogo por la Universidad Autónoma de Sinaloa metido a periodista- les diría que las lecturas que me formaron en realidad son más literarias, que periodísticas o académicas. Sí. Sobre todo una: Todo lo sólido se desvanece en el aire, de Marshall Berman.

Otras son La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo; obras de César Vallejo, que era un poeta peruano. También Charles Bukowski, y Rubem Fonseca; Álvaro Mutis, García Márquez, Benedetti… los policiacos Chandler, Hamet y James Elroy, el mexicano Xavier Velasco y también Juan José Millás.

Después de la carrera me seguí preparando, claro.

Cuando estaba en el periódico Noroeste, en Culiacán, porque era política de la empresa, pero además porque me interesaba. Creo que hay que actualizarse, revisar lo que uno hace, mirarse al espejo, autocriticarse, y ejercer un acto de reempezar y renovarse. Eso: reempezar y renovarse.

Creo que la capacitación y especialización no se dan mucho en el periodismo, con todo y que son muy importantes. Si ves el periodismo mexicano en general, lo llegas a notar:  creo que nos hemos dedicado mucho a cubrir políticos, dirigentes, funcionarios y edificios, y que este periodismo se ha olvidado de la calle, las plazuelas, la vida nocturna, los taxistas y los boleros.

Creo que el ciudadano de a pie, de la calle, debe verse en las páginas de los diarios y en los segmentos noticiosos de radio y televisión.

Además, también creo que hace falta más investigación periodística, y no irse únicamente con las declaraciones.

Los sueldos son bajos y no hay posibilidades de desarrollo más que en función del desarrollo que uno mismo, profesional y personal, se imponga. Las nuevas tecnologías han sido aprovechadas para dejar la calle y creo que es un extremo, porque se ha abusado de ésta y se ha olvidado que es una herramienta, nada más.

Desgraciadamente el periodismo ha denunciado, pero al periodismo también le ha faltado sociedad: no hay ciudadanía en muchas regiones del país ni una cultura de medios que le permita al político –porque no lee periódicos- retomar un reportaje para denunciarlo, llevarlo al congreso, asumir una postura pública, y muchos trabajos del reportero se quedan en las planas de los diarios. A esto se suma el cinismo de los nuevos políticos: ya no les importa qué publiquen los periódicos.

El gobierno le sigue apostando a publicar obras en los medios a cambio de silencio, igual que los empresarios. Y muchos empresarios con capacidad económica le apuestan a financiar campañas y partidos, para luego cobrar favores, en lugar de publicitarse en los medios y fortalecerlos.

No digo que todo sea malo. No. Creo que afortunadamente hay una prensa más crítica, pero todavía atrapada en los grupos de poder, de dentro y fuera del gobierno. Y con una agenda más política, que social y humana.

Sin embargo, ahora se depende menos del gobierno y de los partidos, pero creo que todavía hace falta más presencia ciudadana, de organismos y de los mismos empresarios, para que cada quien aporte en el desarrollo democrático.

Y creo que los medios, con su ejercicio crítico, de investigación, de denuncia, pueden contribuir a un mejor panorama ciudadano, de respeto a los derechos, menos propicio para el abuso y la impunidad. Lo creo.

Empecé repitiendo los vicios de todos

¿Qué si en la prensa mexicana existe la maldición de la pirámide invertida, la declaracionitis?

Bueno, yo creo que la pirámide invertida es básica, pero no es una camisa de fuerza. A mi, en particular me gusta más combinar este esquema con nuevas formas de contar y escribir y trabajar las historias.

Aunque te voy a decir: yo empecé repitiendo los vicios de otros ¿eh? como todos, pero siempre quise incluir en mis textos una prosa poética, que no fuera lo de siempre, lo fácil. Algo así como los sentimientos.

Hoy mis herramientas de trabajo son: escuchar. El oído, herramienta en desuso. Y la vista: mirar, observar, escarbar. Acudir con la gente, platicar, conversar, tomar nota, retratar gestos, calles, esquinas y quedarme con sus miradas, sudores y palabras.

Creo que es necesario desnudar el ambiente de violencia, de constante acechanza, de sicosis y paranoia, en que la gente vive sus días, va al trabajo o a la escuela, anda por la calle y realiza sus actividades cotidianas.

Pero… la verdad es que no pude romper los vicios del gremio periodístico sino hasta que conocí a quiénes sí los habían roto y practicaban otra forma de hacer periodismo, que fue cuando tuve contacto con personas de otros medios que no eran el mío, los de la prensa escrita, específicamente Noroeste.

Yo ya había trabajado en El diario de Sinaloa, que ya no existe, a principios de los noventa, luego en Canal 3 de televisión, en el diario Noroeste. Actualmente soy reportero fundador del semanario Ríodoce y corresponsal de La Jornada.

Pero fui conociendo referentes: el trabajo de Gabriel García Márquez, por su prosa; a Kapuscinski, por su verticalidad, humanismo y tezón, además de su prosa; a Jesús Blancornelas por esa terquedad y la capacidad para hacerse de información; a J.M. Servín, por su capacidad para construir historias tomando como base un hecho policiaco, y al Alejandro Almazán, por su prosa.

¿Pero sabes qué? Nunca pretendí ser reportero. Yo siempre quise escribir, pero académicamente o como un escritor, un narrador.

Un día un hermano me dice que hay chamba de reportero y le entro y me aprueban y ya. Fue una trampa. Pero mi formación como sociólogo, mis lecturas, mi perspectiva crítica, me han ayudado.

¿Qué si me especialicé? No. No sé si sea especialización. Primero me gustó mucho lo urbano, la ciudad como personaje, las plazuelas, cafés, cantinas, las mujeres, la vida noctura, las partes altas de los edificios, los baldíos y rituales del chapopote.

Creo que al periodismo le falta vida y la vida está en la calle.

Ahora, con el ser humano en el centro, me he dedicado en gran medida a la crónica del narco, porque es lo que hay acá, pero también porque creo que es necesario desentrañar más allá de los hechos policiacos.

Porque el narco… el narco no es un problema policiaco, sino una forma de vida. Y creo que hay que contar eso, no como los buenos y los malos, sino simplemente decir esto es, esto tenemos, esto pasó.

Porque yo, si te soy honesto, lo que quiero es contar, a veces denunciar… que la gente se entere, que asuma una postura, provocar y compartir una vivencia.

No digo que no sea dificil, sí. Difícil por la acechanza del narco y la especie de toque de queda del Ejército y sus operativos. Pero creo que hay muchas cosas que deben ser contadas y pubicadas en los diarios, en la radio y la televisión, pero que no las vemos porque nos hemos enfocado mucho a los eventos, los políticos, los edificios, olvidándonos de la gente y sus problemas cotidianos.

Y tienes tus límites. Sí, es evidente que hay instituciones y personas que no se pueden tocar o criticar en los grandes medios, a quienes se les “cuida” para que no salgan “raspados” en algún conflicto.

Ahora, al periodista le meten un AK-47

Si algo rechazo, es la censura. Totalmente.

La censura es una forma de mutilación del alma del periodista y de la persona en general.

Antes se les amenazaba -los políticos y personajes económicamente poderosos- para que no hicieran tal nota. Luego se les retacaba la boca de billetes para que no escribieran. Ahora ya no.

Ahora, al periodista le meten un cañón de fusil AK-47 por parte del narco, matones y policías y militares a su servicio.

Pero también hay un ambiente de amenaza constante que existe en medio de operativos policiacos y militares y actos salvajes del crimen organizado.

Por eso voy contra eso.

Censurar es mutilar, prohibir: no protestes, no digas, no escribas no respires.

Afecta a los periodistas pero también al ciudadano común. Ahora la principal amenaza o los principales censores son el ejército y los narcos, por la llamada “guerra” (Nota: se refiere a la guerra contra el narcotráfico declarada entre 2006 y 2012 por el gobierno de Felipe Calderón que, por hacerse sin estudios previos ni análisis precisos, desató una carnicería que dejó más de 100 mil muertos en el país).

Aunque los dueños de los medios informativos, el gobierno y los poderosos en general siguen estando ahí para darnos línea y dictarnos a quién tocar y a quién no.

Yo la censura la he padecido porque el ambiente en el que uno desarrolla el trabajo periodístico no es propicio para el periodismo.

Uno ya no piensa en el editor o el jefe de información o el lector a la hora de escribir una nota, sino en el narco, el matón, el operador que anda suelto, armado, protegido por la policía, que se pasea impunemente por las calles de cualquier ciudad.

Ese ambiente, sin que haya una amenaza directa, es amenazante: como si siempre hubiera un francotirador apuntándote, esperando, al acecho, para la celada, para jalar el gatillo.

* * *

-       Javier: ¿por qué vale la pena ser periodista en estos días?

-       Vale la pena porque todavía hay mucho qué contar, porque la ciudadanía, con todo y que dice te voy a echar al periódico, todavía no se ve en los medios.

Tenemos que contar sus historias, aparentemente cotidianas y sin chiste, pero que son trascendentales. Y enlazarlas con los grandes problemas de la ciudad, el estado y el país.

Creo que al periodista le falta leer, prepararse, toparse con un buen cuento, una novela, unos versos, cambiar el lenguaje en sus notas, atrapar al lector, a la gente común, para que ésta vea sus broncas retratadas en las páginas y los segmentos de medios electrónicos.

Creo que por eso y porque este país poco ha cambiado, que vale la pena escribir, hacer periodismo.

¡NO AL SILENCIO!


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