El monje que vino a parar la guerra
Quien lo viera ahí sentado, con su aparente fragilidad, el rostro sereno, la sonrisa que desdibuja sus ojillos rasgados, nunca…
Quien lo viera ahí sentado, con su aparente fragilidad, el rostro sereno, la sonrisa que desdibuja sus ojillos rasgados, nunca…