Reportaje

El Cardenal perverso que protegió a pederastas

El cardenal Norberto Rivera Carrera, gravemente enfermo por Covid-19, carga a sus 78 años de edad con el estigma de ser un inmoral protector de pederastas, amigo de la elite empresarial mexicana, experto en marketing y finanzas religiosas, protagonista de escándalos y el obispo más denunciado ante las autoridades civiles.

Es un jerarca católico que con el actual Papa Francisco no tiene cabida: ha demostrado ser la antítesis de un pastor  “sencillo y austero”, pues los últimos 25 años de su vida los ha disfrutado en total opulencia.

El ex sacerdote Alberto Athié atribuye al ex nuncio Giuseppe Bertello una frase que define a la perfección a Norberto Rivera:

“el día que se sepa todo sobre el cardenal Rivera Carrera, el caso Maciel se quedará corto”.

Ese es Norberto.

A su llegada a la Arquidiócesis de México, en 1995, fue arropado por su amigo, el depredador sexual Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quien puso a su servicio toda la estructura legionaria para apoyarlo, no sólo en su labor pastoral, sino también en las áreas de comunicación, relaciones públicas y manejo de las finanzas.

El hombre de sotana negra y birrete púrpura que concentró el poder eclesiástico como Arzobispo Primado de México es un jerarca católico conservador identificado con los grupos Pro-vida y de extrema derecha católica conocidos como El Yunque, por ello marginó a curas y movimientos progresistas religiosos, algunos acompañados por dominicos, jesuitas y comunidades de base.

Con sus posturas intransigentes e intolerantes en contra de los derechos de la comunidad LGBTTI y de los derechos reproductivos de las mujeres fue uno de los cardenales preferidos por el papa Juan Pablo II, de quien incluso fue candidato a sucederlo.

Asesorado por los Legionarios de Cristo aprendió la comercialización de lo religioso como ningún otro obispo en México, situación que lo llevó a enfrentar denuncias de las que siempre salió avante gracias a sus amistades políticas que logró tejer en 22 años al frente de la Arquidiócesis de México.

El investigador Bernardo Barranco asegura que el cardenal Rivera, como un actor de primera línea, se retrata con los nuevos ricos porque con ellos negocia perdones y prebendas espirituales, así como beneficios terrenales. Se siente más confiado no con la gente de abolengo sino con los nuevos ricos, por su proclividad al dispendio. Ha sido un personaje tóxico tanto para la Iglesia como para la sociedad. Siempre ha amado el poder y las opulencias.

Desde su estancia como obispo en Tehuacán, Puebla, buscó acercarse a personas adineradas de la región. Así fue como convirtió a Socorro Romero Sánchez, principal productora avícola de aquella región, como una de sus principales y más pródigas benefactoras.

Amigo de poderosos

Al ser nombrado arzobispo en la Arquidiócesis de México, el entonces nuncio apostólico Girolamo Prigione, otro hombre proclive a la opulencia y su protector, le ayudó a contactar con sus amigos y contactos de la élite empresarial y política.

Fue en esos encuentros en los cuales el Cardenal Rivera estrechó relaciones con la clase empresarial poderosa y millonaria del país: Carlos Slim, Miguel Alemán, Olegario y Mario Vázquez Raña, Roberto Servitje, Alfonso Romo, Sergio Autrey, Ricardo Salinas Pliego, entre otros.

Fue con esa élite con la que se acostumbró a posar en fotografías y participar en viajes en jet privado. Esa élite le permitió entrar en contacto con otros grupos poderosos, como el que circunda a uno de los hombres más ricos de España: Amancio Ortega, dueño de Zara.

Está actitud dispendiosa y desconectada del grueso de la población católica, plenamente alejada de la idea que planteó desde su llegada el Papa Francisco, fue motivo de señalamientos severos: en una reunión con los obispos latinoamericanos del Consejo Episcopal Latinoamericano en Río de Janeiro, Brasil, el Papa demandó a Carrera y otros cardenales “conducirse ante el rebaño, ser pastores cercanos a la gente, sencillos y austeros, hombres que no tengan sicología de príncipes, que no sean ambiciosos”. Hasta el último día de su función como Arzobispo, el Cardenal Rivera Carrera mantuvo su perfil elitista.

También a nivel político, el jerarca católico mexicano logro tejer una red de amistades intensas.

La nulidad matrimonial de Angélica

Una de éstas fue con el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien ya se perfilaba como candidato del PRI a la presidencia.

Esa amistas llegó a su máxima expresión en 2009, cuando con intermediación directa del Cardenal Rivera Carrera el futuro presidente de México pudo obtener en tiempo récord la nulidad matrimonial de su prometida, la actriz de telenovelas de Televisa, Angélica Rivera.

Foto: Gobierno de la Ciudad de México

El asunto fue una verdadera telenovela negra en la historia de la estructura católica mexicana: para conseguir la nulidad matrimonial, el cardenal Rivera Carrera echo a andar toda la maquinaria eclesiástica, con manipulaciones y un litigio procesal y eclesiástico en contra del sacerdote José Luis Salinas Aranda, quien casó a la actriz y al productor José Alberto Castro en dos ceremonias, celebradas en una playa, entre el 2 y el 11 de diciembre de 2004.

Con la intervención del Arzobispo Primado de México, Angélica Rivera obtuvo en 2009 la nulidad matrimonial, mientras que al sacerdote José Luis Salinas le fueron retirados sus derechos sacerdotales.

Pese a que ganó un litigio ante la Rota Romana, el máximo órgano de apelaciones del Vaticano, nunca se los restituyeron. Murió enfermo y abandonado por la iglesia encabezada por Rivera Carrera.

Pese a que ganó un litigio ante la Rota Romana, el máximo órgano de apelaciones del Vaticano, nunca se los restituyeron. Murió enfermo y abandonado por la iglesia encabezada por Rivera Carrera.

Con los años al frente de la Arquidiócesis Rivera Carrera mejoró su olfato político. El apoyo brindado a Peña Nieto es un reflejo de esto. Sin embargo, tuvo tropiezos en las campañas electorales del 2000. Cometió el error de recibir en su casa de la colonia Florida, en la ciudad de México, al candidato del tricolor Francisco Labastida Ochoa.

Confiado en que el PRI retendría la Presidencia, al candidato panista, Vicente Fox, le ofreció reunirse en las oficinas del Arzobispado, en la colonia Roma.

Cuando Fox obtuvo el cargo, Norberto Rivera evitó ser congelado por el nuevo gobierno correspondiendo con un favor: ayudó a tramitar las anulaciones matrimoniales de Martha Sahagún con su ex esposo Manuel Bribiesca Godoy y la del propio Presidente con su ex esposa Lilian de la Concha.

Amigo de priístas como las familias Moreira y Hank González, también logro establecer relaciones con integrantes de otros partidos y una de éstas es el actual presidente Andrés Manuel López Obrador cuya amistad data desde la época en que éste fue jefe de gobierno.

En el 2015, cuando López Obrador entregó al papa Francisco una medalla de Fray Bartolomé de las Casas y una carta en el Vaticano, se supo que el cardenal Norberto Rivera le había facilitado el apoyo para colocarse en primera fila para ser saludado y tener ese breve encuentro después de la Audiencia papal.

La carta entregada por AMLO, según se explicó después, contenía la plataforma con la que pretendía aparecer en las boletas presidenciales en 2018.

Ambos coincidieron nuevamente en marzo del 2019, en el bautizo del hijo del empresario Miguel Rincón Arredondo, en Morelos, donde el ya presidente fue padrino y Norberto Rivera ofició la ceremonia.

En la Ciudad de México ha mantenido una estrecha amistad con el ahora senador Miguel Mancera, desde que éste fue procurador de justicia del Distrito Federal y después Jefe de Gobierno. Esa relación impidió que las denuncias en contra de sacerdotes pederastas prosperaran.

Su gusto por el dinero...

Las finanzas de la iglesia católica no son claras. Los informes de los obispos no son públicos. Con esta capa protectora, Norberto Rivera jamás rindió cuentas a sus fieles de las aportaciones voluntarias, ni siquiera de las multimillonarias donaciones para las visitas de los Papas a México.

Foto: Basílica de Guadalupe

A su llegada a la Arquidiócesis de México, en 1995, Rivera Carrera ya contemplaba controlar las finanzas millonarias de la Basílica de Guadalupe. Para lograrlo, le quitó autonomía al entonces encargado del santuario, el abad Guillermo Schulemburg.

Para conseguir el manejo absoluto de esos recursos, fue el equipo de Rivera Carrera el que filtró a la prensa nacional una entrevista publicada en la revista Ixtus, en diciembre de 1995, en donde el abad cuestiona la historicidad de Juan Diego.

El escándalo posterior, acrecentado por los contactos del Arzobispo con los medios, puso en duda la permanencia del abad como custodio del santuario guadalupano. Schulemburg renunció en 1996 y Rivera Carrera asumió el control de las multimillonarias finanzas de la Basílica y se adjudicó el privilegio de nombrar rector del recinto.

Con la cuarta visita de Juan Pablo II a México, Rivera Carrera manejó una estrategia de comercialización, de la mano de los Legionarios de Cristo, con quienes comercializó la imagen del Papa como nunca no se había realizado. Esto incomodó a otros obispos, sobre todo porque se llegó al extremo de difundir la imagen del Papa hasta en bolsas de papas fritas.

La investigadora Mónica Uribe señala que para esta visita se creó un fideicomiso y se buscó toda clase de patrocinios --Televisión Azteca, Televisa, Bimbo, Iusacell, Bancomer, Sony-- para solventar los casi dos millones de dólares del costo, pero nunca se rindieron cuentas de las ganancias generadas.

En 1997, con el asesoramiento de los Legionarios de Cristo, se organizó el Sorteo Guadalupano para recaudar dos millones de dólares y construir la Casa del Peregrino, inaugurada hasta diciembre del 2000.

En 1999, el Sorteo Guadalupano fue señalado en una demanda interpuesta por Jesús Ferral Novoa, de la organización Cronópolis, por la utilización indebida de la imagen religiosa, considerada un bien cultural de México, en los boletos del certamen. Ni la Procuraduría General de la República. Ni la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de Derecho de Autor, instancias señaladas en la querella, accedieron a requerir judicialmente al Arzobispo y el caso fue cerrado con las sospechas de que fue un resultado de la presión ejercida por Rivera Carrera ante las autoridades.

Está no sería la primera ocasión en que el cardenal se viera envuelto en denuncias por la comercialización de la imagen de la Guadalupana. En 2003 se dio a conocer en la revista Proceso que la Arquidiócesis de México había sido demandada por el impresor Othón Corona Sánchez, por incumplir un contrato para digitalizar en láser la imagen original de la Guadalupana.

Entonces se conoció que la empresa estadunidense Viotran había comprado los derechos de la imagen por 12.5 millones de dólares, información que negó la Arquidiócesis de México pero no la empresa.

En el 2002, la PGR se declaró incompetente ante la denuncia bajo el argumento de que, por ser una imagen religiosa, no se podía ejercer acción penal contra el rector de la Basílica, Diego Monroy, ni contra el cardenal Norberto Rivera.

Pese a los citatorios girados al cardenal Rivera Carrera y al entonces rector de la Basílica estos nunca comparecieron ante las autoridades civiles.

Ambos religiosos contrataron a la firma Arquitectura a la Vanguardia para la construcción del templo de san Juan Diego en 2002, y para ello realizaron varias colectas, entre 1999 y 2001, cuyos montos jamás se conocieron porque las cuentas, abiertas en los bancos Banorte y Banamex, fueron cerradas sin que el proyecto llegara a realizarse.

En 2005 la empresa interpuso una demanda contra el cardenal y varios canónigos de la congregación de Guadalupe, por los delitos de fraude, desobediencia de particulares, insolvencia fraudulenta en perjuicio de acreedores, delincuencia organizada, asociación delictuosa y delitos cometidos en pandilla, todos en perjuicio de miles de fieles que dieron donativos. La Procuraduría Capitalina se declaró incompetente para seguir el caso.

Un juez de distrito obligó a la procuraduría a continuar con el caso, después de varios amparos y aunque se giró una orden de presentación al cardenal Rivera Carrera éste nunca acudió a declarar porque afirmó que el contrato se había celebrado con el Centro de Estudios Guadalupanos.

En 2003, el entonces Jefe de Gobierno López Obrador donó a la Basílica 30 mil metros cuadrados para construir la Plaza Mariana, en los que se incluían locales pertenecientes a comerciantes, que más tarde fueron desalojados violentamente.

Sin cumplir la promesa de restituirles sus espacios a los comerciantes, el 11 de octubre del 2011 se inauguró la Plaza Mariana con la asistencia del presidente Felipe Calderón, el jefe de gobierno Marcelo Ebrard, el empresario Carlos Slim y el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Los comerciantes desalojados fundaron la Agrupación de Comerciantes Emiliano Zapata y en diciembre del 2016 denunciaron penalmente al cardenal y al rector de ese tiempo, Enrique Glennie, por los delitos de simulación y declaración de falsedad ante las autoridades, porque se valieron de un “procedimiento artificial y engañoso” para perjudicarlos. El proceso sigue vigente, pero sin resolución.

Encubrimiento de pederastas

En 1997, al conocerse la denuncia de siete ex legionarios de Cristo en contra de su fundador Marcial Maciel el cardenal Norberto Rivera Carrera  defendió en público y privado a su amigo, de quien siempre recibió apoyo y recursos.

De ahí su imagen de encubridor de sacerdotes pederastas.

Pero esa ha sido una denuncia constante en la carrera eclesial del ex arzobispo primado de México. Durante su estancia en Tehuacán, Puebla, se presentaron denuncias en contra del sacerdote Nicolás Aguilar, las cuales desestimó el propio Rivera Carrera. Años después se comprobó que Aguilar fue un violador en serie.

Para eludir a la autoridad civil, Rivera Carrera lo envió en 1988 a la Arquidiócesis de Los Angeles, California, donde violentó a un centenar de niños. Al conocerse las denuncias, el arzobispo Roger Mahony le reclamó porque no le había advertido de esa situación que redundó en el pago de sumas millonarias en indemnizaciones.

Víctima de ese sacerdote protegido por Rivera Carrera, Joaquín Aguilar Méndez, quien sufrió abuso sexual en 1993, interpuso una demanda civil en contra del cardenal Roger Mahony y el arzobispo Norberto Rivera, por el delito de encubrimiento. Aunque en 2007 Rivera Carrera fue sometido a un interrogatorio, en 2009 la justicia estadunidense desechó la denuncia.

Otro caso del que tuvo conocimiento y se negó a intervenir fue el del sacerdote Carlos López Valdés, detenido el 27 de agosto del 2016, después de una década de haber sido denunciado por Jesús Romero Colín, quien lo acusó de abuso sexual ante las autoridades civiles y eclesiásticas. Ni la Arquidiócesis de México ni la autoridad civil investigaron y el expediente fue archivado.

En una carta enviada a Jesús Romero en 2013, el Papa Francisco señaló que sentía “dolor” y “vergüenza” por los hechos, pero ninguna autoridad retomó el caso. Sólo hasta que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió una recomendación y obligó a la procuraduría local a reactivarlo, el caso llevó a declarar a dos obispos auxiliares de la Arquidiócesis de México, Jonás Guerrero y Marcelino Hernández. El sacerdote fue sentenciado a 63 años de prisión y falleció el año pasado por Covid-19 en el Reclusorio Oriente.

El 18 de diciembre del 2016, en conferencia de prensa, el cardenal Norberto Rivera dijo que durante sus años al frente de la Arquidiócesis de México hubo “tolerancia cero”  contra abusos sexuales cometidos por sacerdotes y dijo: “yo no he protegido absolutamente a ningún pederasta. De hecho, aquí en la arquidiócesis, al menos unos 15 sacerdotes han recibido no solamente el juicio, sino sentencias, que afortunadamente no tenemos que dar nosotros. Los casos fueron remitidos a Roma”. Mentía.

Días después, la Arquidiócesis de México aclaró que de esos casos, no todos eran sacerdotes pederastas, sino que también estaban incluidos aquellos que cometieron otro tipo de delitos.

Sin información precisa, el 2 de julio de 2017 el ex sacerdote Alberto Athié y el ex legionario José  Barba denunciaron ante la Procuraduría General de la República al cardenal Norberto Rivera por presunto encubrimiento de delitos cometidos por 15 sacerdotes pederastas.

El cardenal aseguró que la Arquidiócesis envió los expedientes al Vaticano, pero no hizo ningún trámite paralelo para notificar a las autoridades civiles en México, según sostuvo Athié, quien ha continuado su lucha por conocer las diligencias del caso.

Por ello solicitó un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que resolvió una revisión de éste el 25 de noviembre del 2020. Con ello se abrió la posibilidad de que la Fiscalía General de la República le permita al ex sacerdote conocer de esas diligencias.

Rivera Carrera se retiró a la vida privada al cumplir los 75 años, en  diciembre del 2017, cuando el Papa Francisco nombró a su sucesor.

Pero el nombre del Arzobispo volvió a saltar a los medios, al difundirse la información de que fue víctima de un atentado el 21 de octubre de 2018: su casa de la colonia fue allanada y un integrante de su equipo de seguridad perdió la vida. Las autoridades consideraron que se trató de un intento de robo, porque tiene en su propiedad obras de arte.

El sábado pasado, la Arquidiócesis anunció que el Arzobispo había sido internado, tras agravarse los síntomas por la infección de Covid-19 que contrajo. En redes sociales, en los medios, la referencia al clérigo que prevaleció, parecía adelantar una sentencia popular irrevocable: Norberto Rivera Carrera, protector de pederastas.


El séquito millonario de Lorenzo

El Presidente del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, se ha rodeado, sólo en el último año, de un verdadero séquito millonario de colaboradores, asesores y ayudantes, cuyos sueldos, en algunos casos, son muy superiores incluso al del Presidente de la República y los Secretarios de Estado.

Lorenzo Córdova. Foto: INE

En una revisión de la estructura de la Presidencia del Consejo General, es posible detectar a más de una treintena de asesores, jefes de asesores, coordinadores de asesores, secretarios particulares, secretarios privados, asistentes personales, líderes de proyectos, coordinadores de proyectos, analistas, choferes, recepcionistas y motociclistas que, en conjunto, representan para el INE un gasto anual muy superior a los 30 millones de pesos, sólo en salarios y sin tomar en cuenta bonos, compensaciones extraordinarias ni el cúmulo de prestaciones generales aprobadas por el instituto para los empleados del aparato operativo y administrativo.

La estructura alrededor de Córdova ha crecido en el último lustro, principalmente en el área de Asesorías, donde se concentran las percepciones más elevadas y también se hace más laxo el control y la supervisión de funciones específicas de los servidores públicos involucrados.

Sólo uno de estos funcionarios, Emilio Buendía, un abogado con estudios de posgrado en Derechos Humanos y Justicia Electoral, quien se desempeña como Jefe de la Oficina del Presidente del INE, percibe mensualmente un sueldo neto de 150 mil 500 pesos, lo que significa que cobra casi 40 mil pesos por encima de lo que recibe el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Emilio Buendía

Córdova tiene un Secretario Particular, Francisco Javier Naranjo, un ex funcionario de la Cámara de Diputados y la SEP, con licenciatura en Derecho y diplomado en Combate a la Corrupción, quien gana más que cualquier Secretario de Estado: 128 mil 597 pesos mensuales, libres de impuestos.

El círculo de lujo que rodea a Córdova se complementa con una decena de Asesores, todos colocados en línea directa con el Presidente del INE, quienes cobran mensualmente 100 mil pesos, casi 40 mil pesos más que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y realizan actividades diversas, todas paralelas a las estructuras organizativas y operativas formales de la institución: están exclusivamente al servicio y bajo las órdenes de Lorenzo:

Enrique Aguirre Saldívar, un abogado con doctorado en Derecho experto en asuntos electorales, con amplio conocimiento y experiencia en los laberintos del Tribunal Electoral, quien asesora a Córdova en la materia y escribe discursos y ponencias relacionados con los procesos judiciales electorales de la Presidencia del INE.

Armando Arroyo, un pasante de la carrera de Relaciones Internacionales que ha acompañado como ayudante a Córdova desde 2009 y ocasionalmente escribe artículos en medios impresos de la Ciudad de México.

Ernesto Núñez, un periodista, que hasta 2019 fue editor del suplemento político del diario derechista Reforma y actualmente colabora como analista político en el portal Aristegui Noticias, y quien se encarga de coordinar las relaciones y contactos de Córdova con periodistas y espacios informativos, diseminar los mensajes que le interesa posicionar al Consejero Presidente y cuidar la imagen mediática de Lorenzo.

Noé Castellanos, un Doctor en Ciencia Política interesado en redes sociales e integrante de la asociación Este País A.C., donde convergen figuras antiobradoristas como Federico Reyes Heroles, Clara Judisman, Marco Provencio o Leonardo Kurzio.

Silvia Araceli de Luna, una Contadora Pública con amplia experiencia en la Unidad de Inteligencia Financiera y la Unidad Financiera de la extinta PGR, quien se encarga del manejo operativo y financiero del Presidente del INE.

Felipe de Jesús Zermeño, ex Secretario Técnico del Senado durante la presidencia del PRD, asesor de Córdova en asuntos parlamentarios y políticos, y de quien se dice es el encargado de las relaciones con los dirigentes partidistas.

La pregunta es sencilla: ¿Qué clase de trabajo realizan, para ganar más que un Secretario de Estado... o que el mismo Presidente de México?

En 2015, el periodista Gustavo Pérez publicó que la estructura alrededor de Córdova alcanzaba las 45 personas, algunas de las cuales fueron trasladadas a otras áreas, tras la controversia que se desató cuando el gobierno de López Obrador exigió a los distintos organismos públicos ceñirse a una política de austeridad.

Sin embargo, en el círculo de Córdova aumentaron los espacios de primer nivel:

Los asesores César Hernández González, Judith Alejandra Nieto, Adrián Gerardo Pérez y Luis Ángel Salgado, todos con sueldos superiores a los 70 mil pesos netos y con tareas poco específicas de "asesoría política" están en ese caso.

Según los lineamientos operativos del INE, contenidos en su Manual de Remuneraciones, todos estos funcionarios públicos del primer círculo al servicio de Lorenzo tienen, además del jugoso sueldo exento de austeridad, acceso a un cúmulo de prestaciones ya impensables en el resto de la Administración Pública Federal: una prima vacacional, prima semestral, prima de gastos funerarios hasta mil veces el salario mínimo, 40 días de aguinaldo, un pago por gastos de alimentación por hasta 11 mil pesos mensuales, un pago de despensa por 3500 pesos mensuales  y una serie de compensaciones económicas generales:

Un seguro institucional de 40 meses de sueldo; un seguro colectivo de retiro, un seguro de gastos médicos mayores, así como un seguro de separación individualizado en el que el INE aporta un monto y otro el trabajador.

Dispendio... y más dispendio

En la estructura alrededor de Lorenzo Córdova, aparecen además una treintena de empleados de menor nivel, cuyos sueldos oscilan entre los 25 mil y los 70 mil pesos mensuales.

En este apartado figuran por lo menos cinco secretarias, dos recepcionistas, siete auxiliares y mensajeros, cuatro "líderes de proyecto", asistentes personales, analistas, choferes y motociclistas.

¿Es un sueldo de 45 mil pesos una exageración para una recepcionista? Según se vea: un medico residente, de cualquier hospital Covid gana en total 23 mil 670 pesos mensuales. Un maestro de escuela, primaria para ser precisos, obtiene mensualmente sólo 14 mil 500 pesos, siempre que se ubique en la zona metropolitana de las ciudades de México, Monterrey o Guadalajara.

Ellos, ellas, los trabajadores al servicio exclusivo de Lorenzo, como el resto de los trabajadores de estructura del INE, tienen acceso a una cascada de beneficios económicos e incentivos monetarios diversos y casi faraónicos en un país devastado por la crisis económica:

Vales de despensa adicionales y prestación especial de Día de Reyes, Día del Niño, Día de la Madre, Día del Padre, gastos de traslado y Becas Académicas (Ver Anexo)

Apenas en noviembre de 2020, el propio Córdova había cuestionado los recortes presupuestales al INE, bajo el argumento de que

"No es posible garantizar el desarrollo del proceso electoral en condiciones de seguridad, tanto para el personal del Instituto como para los ciudadanos funcionarios de casilla y votantes. De igual modo, y a pesar del esfuerzo del Instituto para reducir los costos de la Consulta Popular, el legislativo no contempla recurso alguno para ese ejercicio de participación ciudadana”.

En su video, Córdova mencionó que los diputados no le asignaron al INE los 1,499 millones de pesos que pidió para la consulta popular, por ello, dijo, en los días por venir el Instituto “analizará los escenarios y rutas de trabajo necesarias para poder llevar a cabo este ejercicio”.

Un reporte del portal Sin Embargo, de julio de 2020, hacía referencia a la suntuosidad con que se conducen la mayoría de las áreas del INE, especialmente las más próximas al Consejero Presidente y a ciertos Consejeros:

  • Más de 60 millones de pesos en gasto de papelería convencional
  • Más de 3 millones de pesos en compra de bocadillos y alimentos
  • Más de 1 millón en gastos de estacionamiento y lavado de autos
  • Más de 500 mil pesos en cafetería, refrescos y galleta.

En la petición presupuestal para el ejercicio 2021, el propio Lorenzo Córdova expuso a la Cámara de Diputados: el INE mantiene su compromiso de austeridad sin comprometer la democracia ni tampoco su capacidad operativa.

En ese presupuesto se inserta, obviamente, el sueldo del propio Lorenzo: 178 mil pesos, libres de impuestos y retenciones, con cargo a todos los mexicanos.

Pidió 20 mil 464 millones de pesos de presupuesto. Claro: necesarios para la democracia.


El reportaje que Salinas Pliego no quiere que leas

Sexta W

Este es el reportaje que el magnate mediático Ricardo Salinas Pliego no quiere que leas.

En su edición 229, en julio pasado, el semanario Proceso difundió un reportaje denominado Salinas Pliego, el magnate que movió los hilos de la estafa Pemex-Fertinal.

Por esta publicación, el empresario que es propietario de la cadena Tv Azteca, y muy cercano asesor del Presidente Andrés Manuel López Obrador, interpuso una demanda, en la cual acusa al semanario de orquestar una campaña de desprestigio contra su honor y buena reputación.

Según el Boletín Judicial, los demandantes, el propio Salinas Pliego y su empresa Banco Azteca, acusaron por daño moral a la empresa editora de Proceso, Comunicación e Información SA de CV; a su director Rafael Rodríguez Castañeda y a los autores del texto periodístico, Homero Campa Butrón y Mathieu Pierre Olivier Tourliere.

Sin embargo, en una evidente extralimitación de sus facultades, el Juez 62 de lo Civil en Ciudad de México, Rodrigo Cortés Domínguez Toledano emitió una orden para que la revista Proceso se abstuviera de publicar información relacionada con el juicio.

Este acto constituye una evidente censura previa y atenta contra el derecho a la información de la sociedad, consagrado en la Constitución de los Estados Unidos Mexicano.

LA CENSURA NO ES UNA OPCIÓN.

Por ello, diversos medios mexicanos, entre éstos Sexta W, nos sumamos a la campaña de difusión del reportaje íntegro de Proceso, que es de interés público para toda la sociedad.

Nos solidarizamos con el semanario que hoy enfrenta un juicio y acoso judicial, como sus integrantes han denunciado públicamente, y nos oponemos a quienes pretenden ocultar información de cualquier índole.

Estos actos representan una intimidación al libre ejercicio periodístico y una atentado contra el derecho constitucional a la libertad de expresión.

El reportaje puede leerse íntegramente en esta liga:

https://es.scribd.com/document/431581370/Texto-El-Magnate-Proceso-2229#from_embed


Prepara EU profunda intervención en cárceles mexicanas

Por Luis Guillermo Hernández / Aristegui Noticias

@luisghernan

El Gobierno de Donald Trump prepara una intervención profunda en el sistema penitenciario mexicano.

A través de su programa denominado Reforma Correccional, cuya coordinación y financiamiento corren por cuenta del Departamento de Estado de Estados Unidos, autoridades de esa nación se aprestan a enviar a México a un supervisor de las transformaciones que se llevan a cabo en el aparato carcelario de nuestro país, a niveles federal y estatal.

Entérate de todos los detalles en Aristegui Noticias:

Sigue la liga AQUÍ:

https://aristeguinoticias.com/2703/mexico/prepara-eu-profunda-intervencion-en-carceles-mexicanas-reportaje/


A la sombra del árbol de los abuelos

El periodista que escribe con amor lo que escribe, no es sino un escritor como otro cualquiera
      Rubén Darío

La respuesta puede estar ahí, a la sombra del árbol que plantaron los abuelos. Oculta entre las páginas de aquellos relatos del principio de la modernidad latinoamericana, a la espera de nosotros.

3

Algo me lo dice. Consigo reconocerla en las palabras de Machado de Assis. En la interrogante que el brasileño se plantea en agosto de 1878, y que me afrenta del mismo modo, casi un siglo y medio después: “¿Qué articula una página de crónica en medio de las preocupaciones del momento?”

Cuestión de tender los puentes que soporten el peso de cincuenta mil días. ¿Qué páginas debe escribir el reportero del siglo XXI, para librar la amenaza de la extinción inminente? Somos el eco del grito que ellos fueron. Desafío similar: hacer nacer a un lector nuevo, muy distinto de su antecedente inmediato, para provocarlo a asistir, regocijado, al encuentro cotidiano con nosotros. Traerlo de vuelta a nuestra cita semanal, diaria, mensual, mediada por el viejo triunvirato papel-tinta-imprenta o por la nueva trinidad: aluminio-cristal-Light Emitting Diode.

Agazapada entre miles de palabras olvidadas por nosotros –arrogantes observadores de un mundo que cada momento se parece menos a lo que supusimos que era– la posibilidad se abre con las dudas lejanas del XIX. Los modernistas, claro.

Si ellos fueron los comentadores de aquella vida latinoamericana de entresiglos, de ese mundo decimonónico en crisis, que los desafió hasta descubrirles actitud nueva, sensibilidad distinta, planteamiento estético afinado a golpe de modernidad, es preciso escucharlos. Y aquí una paréntesis: hay que creerle a Baudelaire cuando describe aquella modernidad como lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente. La mitad del arte cuya otra mitad era, y siempre lo ha sido, lo eterno y lo inamovible.

Machado de Assis no miente, no puede mentir: lo que articula a la crónica es la esperanza. Ni más ni menos. Palabra de renovador de narrativa brasileña. Palabra de padre del realismo en la alucinación tropical amazónica: la esperanza.

Asoma en la certeza de que hay muchos ojos puestos sobre las letras que nacen de nosotros, benedictinos de la historia mínima, sepultureros de la expresión oportuna. Intérpretes del presente, que vivimos los días exprimiendo los acontecimientos de la calle, escuchando y palpando el sentimiento de nuestras ciudades, para denunciar, aplaudir o patear conforme a nuestro humor o a nuestra opinión. Sí. La esperanza.

¿Alguien puede explicar mejor lo que es necesario que entendamos los periodistas del siglo XXI, inmersos en la urgencia del tuiteo como acto desesperado para seguir vigentes, aterrados ante la reiterada amenaza del degüello?

La crónica modernista latinoamericana –el cubano Martí, el nicaragüense Darío, el mexicano Gutiérrez Nájera, el brasileño Machado de Assis— toma conciencia de que su deber es interpretar su presente cambiante, inasible, vertiginoso. Y ante este desafío asumen el reto de crear una escritura nueva para un nuevo lector.

Surgen, se potencian, irradian justo en la época en que comienzan a definirse, y a separarse, los espacios del periodismo y la literatura. Cuando la literatura es confinada arbitrariamente en la esfera de lo estético, mientras que el periodismo es relegado con la premisa de la objetividad. Par de viejas falaces. Patronas implacables. Las parientes malhumoradas y egoístas.

Ellos, los modernistas, se reconocen intérpretes de su entorno social y de su presente. Pero, al mismo tiempo desclasados y sometidos al vértigo constante, con un horizonte en perpetuo cambio e inestabilidad, atestiguan el trastocamiento de todas esas verdades arraigadas, que se vienen abajo apenas llega el desarrollo industrial a depararles caducidad.

Ángel Rama los define con precisión: heterogéneos, sumidos entre la información más llana y el artículo doctrinario editorial. A medio camino entre la crítica social y la estética de estanquillo, entre el circo de pueblo y la plaza cosmopolita en donde se cuenta, mediante la palabra, que el mundo es vasto y está por ser apenas descubierto.

Está ahí, recién llegado de Inglaterra y Estados Unidos, un novedoso modelo de periodismo, surgido de la mano del telégrafo, que se denomina de forma singular pirámide invertida. Pero ellos, dándole la espalda, vuelcan en los periódicos su propia turbación, todo su azoro, con los recursos expresivos que retoman de su literatura más personal y más genuina.

Si el mundo, que se transforma ante sus ojos vertiginosamente, ha de necesitarlos, pero mejor aún, si ellos habrán de ser capaces de lograr que ese mundo nuevo los necesite, tiene que ser a partir de la reinvención de sus propias condiciones, de la reconstitución de todas esas partes fragmentadas de un todo que el desarrollo pulveriza.

ruben_dario_gEscribe Darío: “la tarea de un literato en un diario, es penosa sobremanera. Primero, los recelos de los periodistas. El repórter se siente usurpado, y con razón. El literato puede hacer un reportaje: el repórter no puede tener eso que se llama sencillamente estilo. En resumen: debe pagarse al literato por calidad, al periodista por cantidad: sea aquella de arte, de idea, ésta de información”.

Como el resto de los cronistas de la modernidad, Darío logra salvar las resistencias ideológicas, comerciales y políticas de los dueños de los periódicos y, al mismo tiempo, se hace distinguir de los repórters, sin perder de vista la cercanía entre periodista y escritor:

Séneca es un periodista. Montaigne y de Maistre son periodistas, en un amplio sentido de la palabra. Todos los observadores y comentadores de la vida han sido periodistas. Ahora, si os referís simplemente a la parte mecánica del oficio moderno, quedaríamos en que tan sólo merecerían el nombre de periodistas los repórters comerciales, los de los sucesos diarios”.

Si la incipiente prensa industrial, como observa Monsiváis, se convierte en eco de la gente del poder y de sus gritos fugaces, los cronistas modernos ponen su acento en plazas, mercados, vecindades y accesorias, en luces y fiestas de rompe y rasga, en ese pueblo sin nombre, de ánimos devotos y reacciones levantiscas. Engendran el cuadro de costumbres para un pueblo que nace a costumbres nuevas y así fundan el espacio sin caducidad de la crónica nuestra.

Su trabajo limítrofe, dice Rotker, desclasado, marginado y marginal, no es tomado en serio ni por la institución periodística ni por la institución literaria, por el hecho de que sus productos no se encuentran definitivamente dentro de ninguna de éstas: la estética que proponen sobrepasa las fronteras de su tiempo, al relacionar elementos del lenguaje y la representación de la realidad, la escritura y la voz propia. Justo la consideración que hoy define al periodismo literario.

Sin llegar a definirlo como tal, Rotker habla de ese género híbrido que nace con los modernistas latinoamericanos, a mediados del siglo XIX. La crónica modernista. Un producto transgresor que, a diferencia de los temas mayoritariamente políticos de la época, se centra en la narración de detalles menores de la vida cotidiana del hombre común, en el modo mismo de expresarla, que irrumpe con fuerza en lo subjetivo, que no respeta el orden cronológico, pero que al mismo tiempo se niega a la ficción. Que establece un pacto de lectura implícito para esa manera suya de reproducir la realidad.

Hay que escuchar los ecos de aquellas tribulaciones. Hay que nadar hacia esa orilla. La crónica que Machado de Assis escribió para el 15 de marzo de 1872:

Progreso
Se han inaugurado los bonds (tranvías) en el barrio de Santa Teresa –un sistema de vasos comunicantes o la escalera de Jacob-, una imagen de las cosas de este mundo.
(…)Está de más decir que las diligencias observaron esta inauguración con una mirada excesivamente melancólica. Algunos burros, devotos a la subida y bajada de la colina, ayer estaban lamentando este paso innovador del progreso. Uno de ellos, filósofo humanista y ambicioso, murmuraba:
-Dicen: les dieux s’en vont. ¡Qué ironía! No, no son los dioses, somos nosotros. Les ánes s’ent vont, mis colegas. Les ánes s’en vont.”

Como Auerbach, entiendo hoy al estilo como un modo de reconfiguración y aproximación de la realidad. Y a su impulsor primordial, la ambición artística, como el instrumento que se adopta –y se adapta- como vital para la representación de la realidad cotidiana.

¿No es una respuesta? Dotar a los textos periodísticos de amplias posibilidades temáticas, estilísticas y lingüísticas y destruir, --no, destruir no: deconstruir—el tiempo cronológico. Ensayar una voz propia del periodista, cargada de reflexión filosófica, de contemplación del ser y sus efectos, sobre los acontecimientos y los hombres, sobre la política y la sociedad de todos los estratos. Si Darío lo hizo, debe ser bueno.

Escuchemos a Machado de Assis, con su voz de asombro como respuesta para el asombro nuestro. Su mirada colmada de nostalgia y humillación, cuando atestigua que cuando un bond sube, otro baja; no hay tiempo ni para una pizca de rapé: con mucho, pueden dos sujetos hacer un saludo de cortesía.

Su tiempo, como el nuestro, entre la noche y la mañana siguiente se ha transformado en otro. Y el modo en que deciden interpretarlo, su mirada subjetiva que roza el arte de la dispersión refinada, alusiva, muchas veces maldosa e irresistible, conquista un lector permanente. Sin caducidad. No parece mala apuesta, si lo miramos con detenimiento. Fortalecen las publicaciones periódicas y les acercan públicos nuevos, ávidos de verse reflejados, se entenderse, de explicarse: de ser juntos, porque aislados son nada.

¿Qué nos toca hacer? Machado de Assis lo dice en El oficio del cronista:

“es necesario tener ideas, en primer lugar; en segundo lugar, exponerlas con acierto, vestirlas, ordenarlas y presentarlas a la expectación pública. La observación ha de ser exacta, la pillería pertinente y leve, los tonos poco a poco tomando calor, una mezcla entre Matusalén y Scapin. Un guiso de moral doméstica y solturas en la calle del Ouvidor”.

Al mismo tiempo que dibuja a un ser habilidoso y servicial, útil a quienes le rodean, también delinea un profesional indiscreto e ingenioso, suertudo, origen y solución de enredos, como el personaje creado por Moliere.

tarda-necrofilia-de-fernando-curiel-revista-azul-19277-MLM20168939116_092014-FY distante, muy distante, del reportero despreciable dibujado por Gutiérrez Nájera, tan parecido a nuestros tuiteos cotidianos de hoy: que tan ágil diestro, ubicuo, invisible, instantáneo, “guisa la liebre antes de que la atrapen”, y es tan hablador, alado, sutil, que no repara en los males que pueden producir sus balbuceos, equívocos.

Porque pareciera que no hace referencia a aquellos reporteros de su tiempo, sino a nosotros, los válidos de la oportunidad, voraces inmediatistas de la verdad extraoficial en 140 golpes de teclado. Gutiérrez Nájera nos bautiza: “seres telegráficos que no tienen literatura, ni gramática, ni ortografía”. Brutal. Que, “como las moscas, no respetan la vida privada”. El tiempo, ya se sabe, es un concepto que nos atrapa en sus vaivenes.

Basta de eso. Los reporteros debemos entender que, si nos comunicamos con el otro, es porque compartimos ciertas metáforas o imágenes comunes. Si la información generada en un punto perdido de Oceanía le importa a un hombre que habita algún sitio perdido de América, es porque todos pertenecemos al mismo caos, con los mismos desequilibrios y las mismas debilidades y proclividades.

Lo dijo García Márquez: la mejor historia no es la que se cuenta primero, sino la que mejor se cuenta. Y a éstas últimas, el tiempo suele tratarlas con total respeto.

Los periodistas de este tiempo, ha dicho Kapuscinski, sienten, tienen emociones, y sentir y tener emociones es ya tomar partido. Han vuelto a ser humanos, por tanto, es parte del deber de ser periodista del siglo XXI recordar que la creación es una rueda que no puede caminar sin aplastar a alguien.

Ciento veinte años después de la muerte de Martí, el eco de sus miedos debe fundar nuestros nuevos territorios. Mantener vigente al periodista, como especialista en la interpretación de los acontecimientos cotidianos de los seres humanos, nos remite obligatoriamente al pasado mejor, para revivirlo y revivirnos.

JoseMarti

Guarecernos, como digo, a la sombra del árbol que ellos sembraron para todos nosotros. Para que nadie diga respecto de nosotros, pobres periodistas perdidos en la crisis de identidad del siglo XXI, lo que dijeron de aquellos ancianos que Machado de Assis reflejó en su texto del 23 de octubre de 1893: “si el progreso no se hubiera atravesado en sus vidas, es muy probable que aún estarían vivos”.

Publicado en Confabulario


Ayotzinapa. "La verdad duele, pero es la verdad": GIEI

Se cumple un año de la desaparicion de los normalistas de Ayotzinapa.Un tumulto entusiasta, diríase eufórico, se forma en torno de las portezuelas del autobús. Las afueras de Tixtla, esa tierra ensangrentada de la sierra guerrerense. Sabemos quiénes son cada uno de los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, el GIEI, porque madres sin hijos normalistas cuelgan sobre sus cuellos collares de flores amarillas, abrazos, llanto.

El pueblo, según dicen las reseñas periodísticas y reflejan los videos, está expectante:

- Vamos a respaldar todo este trabajo que hicieron nuestros compañeros expertos… y por lo tanto, que no quede duda, hoy el Estado mexicano está pisando o pisó en la cuerda floja ¡¡y hoy se derrumbó!!- dice uno de esos padres que buscan a sus hijos. Y estallan los aplausos. En medio de un griterío que clama justicia, verdad y otra vez justicia, estallan los aplausos.

Delante de la mesa de trabajo colocada en el auditorio de la Escuela Normal Isidro Burgos, están los rostros de los muchachos vueltos pancartas. 43 estudiantes normalistas. Desaparecidos todos cerca de Iguala. Y detrás de sus cartulinas están Claudia Paz, la abogada guatemalteca; Carlos Beristáin, el defensor de derechos humanos español; Francisco Cox, el abogado chileno; Alejandro Valencia, el promotor de derechos humanos colombiano. La abogada Ángela Buitrago, también colombiana e integrante del GIEI, no está en el encuentro.

Un día antes han presentado en la ciudad de México los pormenores de un informe sobre la desaparición de los muchachos normalistas en Ayotzinapa, luego de seis meses de trabajo, y ese acto parece tener el efecto de un terremoto con epicentro en pleno Palacio Nacional. Pero peor.

De los discretos “viene fuerte”, que se ventilan en la ciudad de México a finales de agosto, a la demoledora contundencia del informe de casi 600 páginas que se difunde días antes de cumplirse el primer aniversario de los acontecimientos en Guerrero, hay un abismo. El mismo abismo por el que cae la credibilidad internacional del gobierno de Enrique Peña Nieto y su “verdad histórica”.

Los padres, delante de los expertos, no se cansan de decirlo: el gobierno nos mintió. Sí, es cierto, señores. El gobierno nos mintió. Y queremos a nuestros hijos.

Y no sólo eso: con el trabajo pericial realizado por el GIEI caen por tierra buena parte de los supuestos periciales que los expertos de la Procuraduría General de la República dan como “verdad histórica”. Se abren algunas de las claves que explican una verdadera tragedia humanitaria vivida en México. Se abre una esperanza, que en tiempos de muerte es aliento de vida.

Llevan nuestro corazón…

“Ese lazo con las víctimas de Ayotzinapa ha sido fundamental. Y es así en todos los casos en los países del mundo, especialmente de desaparición forzada, al menos eso he visto”, dice Carlos Beristáin.

Es un hombre de mediana estatura, de hablar pausado, con un marcado acento ibérico. Está sentado en el recibidor del hotel donde se hospeda. Está cansado. Ha llegado de Guerrero hace un par de horas, tras una jornada maratónica. Como todas las que ha vivido en México.

-Son el motor de la persistencia. Hacen que el caso no se caiga cuando todo el mundo está cansado. Y ese es el factor clave que ha permitido, no es sólo la lucha por los desaparecidos, una cultura de derechos humanos. Han sido los familiares los que han impulsado la historia, por ejemplo las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina, cuando estaba todo cerrado y no había nada más que el escenario de impunidad. Empezaron a buscar a los nietos. Así se abrió el espacio político y la democracia para el país. Esos factores deben serles reconocidos a los familiares, y no verlos como un obstáculo o alguien que se manifiesta y no confía- dice. Sus ojos son dos cuencas rojizas. En la frente nace el sudor. A pesar de que la conversación se extiende, no pierde la serenidad. Ni el ánimo. Mira hacia el frente como si repasara las imágenes.

-¿Qué le han dicho los padres de familia?

-La cosa más hermosa que se puede decir… y no es retórica: ustedes se llevan nuestro corazón. He trabajado con muchas víctimas. Cuando te cuentan, para ti puede ser una historia más de las miles que has escuchado de terror, pero es su corazón lo que ponen en la mesa. El testimonio late, no es una historia fría, cerrada. Esa es una actitud de confianza enorme porque puedes lastimar fácilmente cuando alguien te pone el corazón en la mano.

- Debe ser muy difícil…

- Sabes que hay mucho dolor. Es difícil. Durante la investigación, fuimos a hacer el reconocimiento de la ropa. Había prendas que no se habían procesado. Pedimos tomar muestras para determinar a qué muchachos correspondían. La ropa y los objetos en los casos de desaparecidos son las cosas que nos humanizan, pues es algo que llevaba puesto, un recuerdo. Y a la vez… es el último hilo de sus hijos, antes de la detención. Psicológicamente es muy duro. Toca una fibra profunda del sentido de humanidad de todos. No sólo es una muestra genética, hacer una identificación. También tiene que ver con sentimientos y convivencias – dice.

Hechos 

Hechos.

El GIEI examinó las 4 diferentes versiones existentes en el expediente sobre el destino de los normalistas. Dichas versiones son: que fueron llevados a Loma de Coyotes, a una Casa de seguridad de las Lomas, al basurero de Cocula y que se trataba de un ataque a un autolavado denominado Los Peques de los Benítez Palacios. Dichas versiones tienen fuertes diferencias entre sí, algunas de ellas se contradicen con los hechos demostrados, y cada una de ellas muestra diferencias en cuanto a las declaraciones de los inculpados con numerosas discrepancias, versiones y distintos señalamientos. Dichas contradicciones e inconsistencias suponen numerosas dudas para la investigación.

Debido a que la versión señalada como más verosímil en la investigación de la PGR era la del basurero de Cocula y las contradicciones existentes entre las confesiones, el GIEI encargó la realización de un peritaje sobre dinámica del fuego en dicho basurero. El estudio fue realizado por un experto internacional en fuego e investigaciones de ese tipo, cuyas conclusiones son recogidas en el informe.

Dicho estudio contrasta los testimonios de inculpados, el tiempo referido de la quema, el combustible que se señala que se utilizó, la inspección del lugar y el diálogo y examen con los peritajes realizados por la PGR anteriormente. Sus conclusiones muestran que la quema de 43 cuerpos en dicho lugar, en el tiempo de 15-16 horas señalado en los testimonios no pudo haber sucedido.

“Ya me cansé”

Es el siete de noviembre de 2014. El Procurador Jesús Murillo Karam ofrece una conferencia de prensa que se prolonga por más de una hora. Quizá dos. Responde una cascada de preguntas en torno de lo que él mismo define como “verdad histórica”. Cualquier cosa que eso signifique.

Al micrófono, ufano, hace desfilar una danza de números oscuros, fatales:

Ciento cuarenta policías ministeriales. Cincuenta y dos agentes del ministerio público, con sus treinta y tres personas auxiliares. Y los peritos especializados: ochenta y siete.

Es el contingente de especialistas que, en número, trabajan en la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales para la averiguación SJAI/DGAJ/00081/2015.

Trescientas doce personas. Son 312, para quienes gustan de la visualidad de las cifras. Tres centenares de empleados de la Procuraduría mexicana, quienes viajan a Guerrero para investigar la desaparición de 43 muchachos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

Después de alrededor de 65 preguntas, Murillo Karam ya no preside el atril, lo utiliza como soporte:

- Nosotros tenemos competencia a partir de que se determina la participación de delincuencia organizada – dice al último reportero que le pregunta y da por terminada la sesión.

- ¡Muchas gracias! – dice al micrófono Murillo y de inmediato, mirando hacia su equipo de Comunicación, suelta una mueca y un suspiro: ¡Ya me cansé!

“Muchas gracias… hemos agotado todas nuestras preguntas”, dice una voz en algún lugar de la sala.

La cámara enfoca a Murillo. Su rostro. Su calvicie. Su cansancio.

La fortaleza que transmiten ellos, los padres

Su voz en el Skype tiene ese dulzor de entonación de los guatemaltecos. Esa especie de susurro de quien, aunque hable de las cosas más terribles, parece cantar una canción de cuna:

- Desde que nos nombró la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para mi estuvo clara la enorme responsabilidad de colaborar con el Estado y con las instituciones en la investigación de este caso. Y quizá, lo que me ha provocado, es que se ha profundizado esta responsabilidad después de ir a la escuela Normal y encontrarnos con los padres… es un desafío muy grande y una responsabilidad muy fuerte para nosotros.

- Supongo, Claudia, que su encuentro personal con la gente de Tixta, de Iguala, con los deudos de Ayotzinapa, debió remover sus fibras profesionales pero también personales…

- Sí. Sí. Siento mucha admiración por la fortaleza y por la perseverancia de los familiares, por supuesto. Y un compromiso muy fuerte porque, desde que llegamos el 2 de marzo a este trabajo, depositaron en nosotros su confianza. Así que hemos trabajado fuertemente para fortalecer esta confianza. Es un desafío muy grande y una responsabilidad muy fuerte para nosotros. Muy fuerte. Sí. Muy fuerte.

Si alguien quiere llorar, puede hacerlo…

-¿Carlos, qué fue lo que más le impactó cuando leyó el expediente?

-Lo que más impacta es cuando trabajar con las víctimas. Escuchar a la gente, conocer su historia. Y el daño que se ha manejado en el caso es de un enorme grado de confusión, a las víctimas, a la sociedad y de la credibilidad de éstas en las instituciones. Obviamente, también me impactó el grado de deshumanización. Cada caso siempre es nuevo. No, no te puedes insensibilizar frente al sufrimiento porque has visto cosas antes. Conocíamos el impacto del caso. Cuando la CIDH nos llamó por teléfono, dijo: “Queremos que estés en esta comisión. Tienes un día para pensarlo”. Mucha gente de México me dijo: “Uy, vaya lío en el que te has metido”.

-Le aterró la deshumanización.

-La deshumanización e indolencia alrededor del caso. Me duele más ésto que el comportamiento atroz. La deshumanización del otro, desde luego, es dura y terrible. Cuando alguien te dice que ha quemado cuerpos, que les ha disparados a personas. Eso es parte de la historia del sicariato, del militarismo…

-¿Qué le produjo conocer el caso del chico al que le desollaron la cara?

-Primero pensé en qué significa eso para los familiares o qué es lo que quieren ellos que se investigue del caso. O sea, el terror siempre ejemplifica, es muy racional. Pero el terror también es un método: la parálisis, que pases la página, que no te importe, que digas: “Seguro que el chilango, como así actúan los narcos, es un narco”.

ayotzinapa-fue-el-estado-27-03-2015Eso es parte del ejercicio del terror, y creo que tenemos que liberarnos de esa manera de hacer las cosas. Se denigra a la víctimas como una forma de justificar la acción. Recoger el nombre de un desaparecido, mutilado, que no se pierda su historia, es lo único que podemos hacer por él, y creo que tenemos que concentrarnos en eso.

¿Qué podemos hacer por Julio César Mondragón? Construir una historia que le dignifique, no que justifique la acción o aumente la sospecha, es que lo que se ha tratado de hacer. También debemos contribuir a saber qué fue lo que le pasó. Julio César, aunque todos nos quedamos en la imagen del cráneo desollado, fue torturado de una manera brutal, torturado en dos momentos distintos. Señalar la mortal tortura que sufrió y no quedarnos sólo en las maniobras de desollamiento, me parece importante.

Carlos Beristáin comparte que antes de presentar el informe sobre el caso Ayotzinapa el pasado 6 de septiembre, se reunió con los familiares de los desaparecidos y representantes del gobierno federal:

-Al Estado les presentamos las revelaciones para que no fuera una sorpresa, omitimos detalles. En el caso de las familias les adelantamos a grandes rasgos los descubrimientos. Eso les ayuda a prevenirse ante una experiencia estresante y dolorosa. Cuando se dio el asunto de la ropa, nos juntamos con ellas en la Normal para decirles que habíamos descubierto prendas. Todo mundo se quedó chocado-

- ¿Qué les dijeron?

-“¡Cómo es posible que ahora se encuentre esta ropa! ¿Por qué, qué ha pasado?”. Necesitas una explicación para asimilar un hecho así. Después llevamos las fotos de la ropa. Debemos ayudar a facilitar el proceso, hacer un ambiente de confianza, un contexto protegido en el que podamos charlar y donde, si alguien quiere llorar o salirse, puede hacerlo. Hay ese sentir de que ponen en nuestras manos cosas muy profundas. Sabemos que va a haber dolor y tenemos que hacerlo de una forma cuidadosa y positiva.

- Esperan la verdad…

- Las cosas, aunque sean dolorosas, cuando se hacen de esa manera, se asimilan mejor. La verdad duele, da rabia. Hay que ver qué se hace con esa ésta. Pero la verdad también quita pesos de encima. Creo que el informe ayuda en eso a los familiares. Y esto es importante en un contexto en que las versiones que ha recibido la sociedad han sido muy distorsionadas y han tenido un gran impacto- dice.

Hechos

Hechos.

De la reconstrucción de los hechos resalta que los normalistas llegaron a las afueras de Iguala con la intención de tomar autobuses para la marcha anual por el 2 de octubre, en la que se conmemora la masacre de Tlatelolco en 1968, pero sin pretender ingresar al centro de la ciudad. Tras tomar un autobús en el camino, se dirigieron e forma rápida a Iguala para dejar el pasaje, momento en el que quedaron encerrados en dicho vehículo y llamaron a sus compañeros, quienes se dirigieron a la central de Iguala para rescatarlos en los otros dos autobuses. En ese momento, los normalistas tomaron tres autobuses más.

Por lo anterior, cinco autobuses salieron de la estación por diferentes rutas, con el objetivo de salir de Iguala y dirigirse a Ayotzinapa.

Los normalistas llegaron al zócalo de Iguala cuando el evento del DIF hacía tiempo que había finalizado, no boicotearon ningún acto y no llevaban armas. Por otra parte, las autoridades conocían desde las 17:59 horas, a través del C-4, que los normalistas se dirigían a las afueras de Iguala y vigilaron in situ sus actividades. Es decir, no fueron confundidos con ningún grupo de la delincuencia organizada.

Los ataques contra los normalistas incluyeron nueve escenarios y episodios de violencia diferentes, en los cuales murieron seis personas, entre ellas dos normalistas que fueron ejecutados con disparos a quemarropa y otro más torturado y después asesinado. Además de los 43 jóvenes desaparecidos, otras cerca de 120 personas sufrieron ataques contra sus vidas por ser objeto de disparos; casi 40 de esas personas resultaron heridas, algunas de ellas de extrema gravedad, además de que un grupo de 14 normalistas fue perseguido. Los ataques se dieron entre las 21:40 horas y las 02:00 horas de la mañana aproximadamente, de los días 26 y 27 de septiembre de 2014, lo cual muestra la capacidad operativa y coordinación de las acciones de nivel centralizado.

La investigación del GIEI ha mostrado que existía información compartida de lo que estaba sucediendo en el ataque a los normalistas entre diferentes corporaciones del Estado, a través del C-4 y a través de otros mecanismos e instituciones.

Quien esto lea…

David Huerta, el poeta, escribe en las primeras páginas del manuscrito:

Quien esto lea debe saber

Que fue lanzado al mar de humo

De las ciudades

Como una señal del espíritu roto.

Es el libro Los 43 poetas por Ayotzinapa, editado de forma independiente por Ana Matías Rendón.

Son poetas que escriben en idioma otomí, maya, zapoteca, náhuatl. En tantos otros.

De ahí las palabras Kawierë ja’ay, del poeta mixe Martín Rodríguez Arellano:

Gente de Estado

No sonrías

No festejes

Mi desaparición forzada

Ni mi vida extinta.

No digas que el triunfo es tuyo,

No pienses que es a mí a quien dañas,

Porque sucede que tú eres yo.

Si no vuelvo a aparecer o me extingo

Significa que pronto perecerás.

El 27 Batallón

Claudia Paz lo explica con precisión: desde que se constituyó, el GIEI tiene dos fuentes de información. Una es el expediente, que es enorme, y la otra los testimonios y evidencias que recopilan de forma directa.

- ¿Hubo disposición plena de la autoridad?

- Sí, en general. Las diligencias más de 100, sin embargo con quien no hemos podido conversar de manera directa ni estar presentes en sus entrevistas es hablar con los miembros del 27 Batallón…

- ¿Cuál ha sido el argumento?

- Ha sido un argumento que realmente no compartimos, porque ha sido el argumento de que se podría vulnerar la legalidad. Sin embargo nosotros hemos tenido acceso a todas las fuentes que aparecen en el expediente cuando lo hemos solicitado. Hemos hablado de manera directa con los conductores de los autobuses, con los sobrevivientes, con los consignados, con las familias, con otros testigos, y hemos estado presentes cuando la PGR entrevistó oficialmente a los estudiantes también sin ningún problema.

De la lectura del expediente y de las declaraciones que ya se encuentran en el expediente de los integrantes del 27 Batallón, lo que nos queda a nosotros muy claro es que ellos presenciaron, en varias escenas, lo que estaba ocurriendo. Y por eso es para nosotros tan importante poderles entrevistar para tener nuevos elementos para la investigación, pero también nuevos elementos para la búsqueda… sabemos que informaron a sus superiores y necesitamos entrevistarlos para saber qué hicieron, qué dejaron de hacer.

- Al gobierno mexicano, es un hecho que no le gustó el informe. No lo dice abiertamente, claro, pero utiliza sus plumas a modo para criticarlo, desacreditarlo ante la sociedad mexicana, para demeritarlos a cada uno de ustedes...

- Yo creo que lo más importante es la fortaleza de nuestros argumentos. Cada hecho, cada frase que está mencionada en el informe tiene una fuente, una cita que se puede verificar. Afortunadamente, el expediente, por acceso a la información, ahora es público y cualquier ciudadano puede tomar lo que nosotros afirmamos y contrastarlo con el mismo expediente al que todos tienen acceso. Yo creo que es importante estar sujeto al escrutinio ciudadano y por eso nuestro trabajo es público, está en la WEB.marcha

La verdad es incómoda

“Al gobierno no le gustó el informe. Comenzaron las críticas sobre la pertinencia de la investigación”, le preguntamos también a Carlos Beristáin:

-A mí no me importan las críticas. Las descalificaciones por otros intereses tampoco me interesan. Vamos a discutir los casos. Nosotros hemos sido invitados por el Estado mexicano a colaborar con la investigación, hemos avanzado en ella. Las autoridades con las que nos relacionamos, la Secretaría de Gobernación, PGR, han mostrado satisfacción por el trabajo que hemos realizado.

- ¿Así lo manifestaron?

- No existiría un quinto autobús sin la investigación. Hay verdades incómodas, en todos los lugares, pero la verdad es un valor importante. Y si es incómoda, hay que tener una actitud frente a la verdad, porque la negación de los hechos no sirve. Trabajamos sobre cosas que sabemos son delicadas, y estamos al tanto de que hay gente que puede tener interés en que no se conozca la verdad.

“El mismo Presidente ha dicho que quiere que el grupo se quede. Si alguien más quiera manipular, esa será otra historia”.

-Uno de los grandes énfasis de esta investigación es cambiar la actitud para enfrentar una tragedia humanitaria que no se reconoce.

-Uno puede ver el informe. Gente nos ha dicho: “Es que viene duro”, pero esa no es la cuestión. Lo que importa es si lo que nosotros revelamos tiene que ver con la verdad y si ayuda a esclarecerla. No me interesan los calificativos, sino los mecanismos que hay que poner en marcha. El mecanismo del grupo interdisciplinario de expertos independientes ha demostrado, a nosotros y al Estado mexicano, ser eficaz, novedoso. Es la primera vez que se pone en marcha uno así para un caso.

Superar…

Es el 4 de diciembre de 2014. Es el acto inaugural de un puente que comunica al municipio de Coyuca de Benitez con Acapulco, en Guerrero. Quien habla es el Presidente de México, Enrique Peña Nieto:

- Quiero convocarles para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia delante y podamos realmente superar este momento de dolor.

Hechos

Verde, blanco y rojo sangre
Verde, blanco y rojo sangre

Hechos.

La complejidad de los presuntos hechos ocurridos el 27 de septiembre sumados a las circunstancias en las cuales la evidencia material fue recogida (con un vacío de custodia de más de 30 días) conlleva a la necesidad absoluta de realizar una investigación de altísimo nivel, con peritos de un nivel de formación y experiencia consistentes con la magnitud del problema.

Dada la hipótesis a validar, la investigación de incendios debió haber tomado un papel preponderante en la recolección y manejo de la evidencia material, definiendo en muchos casos, los protocolos a seguir. Este no fue el caso, con lo cual la evidencia recolectada no permite inferir mayores conclusiones acerca de los presuntos eventos ocurridos el 27 de septiembre o a su correlación con la hipótesis establecida a base de testimonios.

El informe incluye recomendaciones para el caso Ayotzinapa. Dichas recomendaciones subrayan la importancia de continuar unificando la investigación ya iniciada y considerar otras violaciones de derechos humanos y delitos no recogidos; llevar a cabo gestiones y diligencias pendientes y agotar todas las declaraciones testimoniales solicitadas por el GIEI y que aún no se han realizado. Investigar como línea prioritaria del desencadenamiento de la agresión contra los normalistas el móvil del traslado de estupefacientes. Investigar denuncias por malos tratos o torturas con las debidas garantías. Replantear algunas de las hipótesis del caso y líneas de investigación en función de los hallazgos proporcionados por la investigación del GIEI. También señala la necesidad de investigar posibles responsabilidades por su posible participación o no acción frente a los hechos, así como mantener los procesos de búsqueda abiertos con nuevas hipótesis en función de la información aportada en el informe.

Frentes diferentes

“En los hechos lo que a nosotros sí nos llama la atención es que se trató de un operativo a gran escala, en el que estaban actuando al menos dos policías municipales, que podían ejercer violencia y control en dos frentes distintos, porque los hechos violentos se desarrollan en por lo menos dos sitios y además es prolongado en el tiempo”: Claudia Paz.

Datos no incluidos

-Tomando en cuenta lo que hasta ahora se ha investigado, ¿podemos esperar una respuesta certera sobre el paradero de los cuerpos?

-Ojalá. Eso es lo que vamos a intentar. Si tenemos las condiciones para hacerlo, es lo que haremos. Si tenemos acuerdos de cómo orientar el trabajo, la disponibilidad y el equipo. Uno trabaja para lograrlo. Si no se piensa así, no es una buena actitud frente a la situación. Por otro lado, no somos ingenuos. Conocemos las enormes dificultades y laberintos en casos de desaparición forzadas. Vuelves y vas y terminas en el mismo sitio porque hay una historia tejida para que sea así. Hay todo un modus operandi orientado. Por es se lleva a cabo la desaparición, para el ocultamiento. Hay que buscar los factores que ayuden a quebrar esas estrategias de impunidad que conllevan. Es parte del desafío a partir de ahora. Nosotros tenemos un poder pequeño, relativo. No somos quienes dirigen la investigación. Ayudamos o tratamos de ayudar.

-¿Qué buscaba ese modus operandi.

-La desaparición forzada. Luego hay acciones que se casan con una versión y dejan de lado todas las otras posibilidades. Esa no es una buena actitud de investigación, porque dejas cosas por el camino. ¿Si eso es intencional? Nosotros no sabemos, no juzgamos. Nos interesa empujar. Nos interesa la corrección.

La verdad

-¿Hay posibilidades de conocer la verdad, Carlos?

-Hicimos un informe que tiene mucho de esa verdad que se ha tergiversado, que se ha omitido. De ahí en adelante, no. El desafío es poder esclarecer lo que sigue. Entiendo la desconfianza de las víctimas frente a Estado y una parte de la sociedad. Cuando llegamos a México nos dijeron: “No les van a dejar hacer, ustedes no van a poder, será muy complicado”. Pero hemos logrado muchas cosas. Vamos a ver.

No somos ingenuos. Yo he trabajado en las guerras en El Salvador, Colombia, Guatemala, en la República Centroafricana, en el Congo, en Argelia. Conocemos las dificultades, pero hemos venido a hacer un aporte y no a decir si México hizo o no hizo. Queremos empujar, porque es lo que la gente quiere. Los familiares quieren que avancemos. Estamos con el motor puesto en esa dirección.

Tareas urgentes

- ¿Qué falta, Claudia?

- Lo más importante para nosotros ahorita es seguir con tareas urgentes. Una tarea es la búsqueda. Encontrar a los jóvenes. Otra tarea urgente es una línea de investigación que nosotros le sugerimos a la PGR: indagar sobre el quinto bus. ¿Por qué el quito bus no está en la investigación? ¿Por qué aparece con hechos distintos a los narrados por los estudiantes? ¿Por qué nos presentan a nosotros un autobús con características distintas a las que se observan en el video? Esa línea de investigación se encuentra pendiente y sugerimos ahí que se haga a través de la asistencia jurídica con las autoridades de Estados Unidos.

Hechos

Hechos.

El GIEI fue creado por Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en acuerdo con el Estado mexicano y los representantes de las víctimas, para brindar asistencia técnica internacional desde la perspectiva de los derechos humanos en la investigación de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero.

 Su actuación forma parte de las Medidas Cautelares MC/409/14 y se da en el marco de las facultades de monitoreo que la CIDH ejerce sobre la situación de los derechos humanos en la región.

Su mandato inicial tuvo una duración de 6 meses, que transcurrieron del 2 de marzo al 2 de septiembre, y en la actualidad sigue su trabajo hasta que se definan las condiciones de una posible prórroga para proseguir con la investigación y el cumplimiento de las recomendaciones.

El GIEI espera que su informe constituya una herramienta para la lucha contra la impunidad y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos en el país.

Vivos se los llevaron

Te preguntas por ratos:

“Si a la octava de día de muertos vienen los que se ahorcaron,

¿Cuándo vendrán los vivos calcinados?

Te niegas a esta idea

Y emprendes la búsqueda

en valles, ríos, charcos, montañas, fosas clandestinas

con una pequeña luz que se ha multiplicado por las voces de otros:

Vivos se los llevaron,

vivos los queremos.”

Winal Xuul, poema de Briceida Cuevas

 

Modus Operandi

-¿Qué pasó con el quinto autobús, Carlos? ¿Por qué se ocultó? No aparece…

-Esa es una vía muy importante. Es la única que explica el nivel de agresión y el modus operandi, porque no hay otra. Esta hipótesis sí explica la saña, el modus operandi, el nivel de agresión de esa noche. Explica todo.♣

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Publicado en Emeequis en coautoría con Guillermo Rivera.


Chapo Guzmán: un sociópata desnuda al Estado mexicano

fuga_del_chapo_guzman_afp_0Él conoce bien esta trama. La historia del hombre más peligroso de México. Me lo hace notar un par de veces, cuando llama mi atención a ciertos detalles que no capto, que quizá no hayan captado muchos en los registros de la fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, el Chapo:

- ¡Fíjate bien! ¡Fíjate!  En el minuto 20:50 con 51… el plan ya tiene un retraso. El Chapo se aguanta por lo menos un minuto en la letrina, pero está viendo de reojo, ansioso, con la cabeza girando a tres cuartos, hacia el cubo de la regadera. ¿Lo ves? ¿Lo ves o no lo ves?

- Sí parece…

- ¡No parece… obsérvalo bien! En el minuto 51 con 14 va hacia la regadera… mira hacia abajo. Velo. No encuentra nada pero parece que ya está escuchando ruidos bajo la loza. Su cara ve al suelo. Cualquier análisis de lenguaje corporal va a confirmarlo: está ansioso por la espera.

Y sí. Eso parece: el Chapo está a la espera de que alguien lo ayude.

A ese hombre, que vemos en el video difundido por la Secretaría de Gobernación, lo podemos hacer repetir sus pasos uno a uno: termina de mingir en el minuto 51:08 de las ocho de la noche. Se lleva las manos a la bragueta. Entra al cubo de la regadera. Mira hacia abajo y sale de ese espacio. Dos pasos exactos y se jala el pantalón por la cintura. Otros dos pasos y llega hasta el camastro.

Casi podemos adivinar el sonido de sus chanclas barriendo el suelo. Su angustia. En los pasos seis y siete da la vuelta. Al doceavo ya está de nuevo ante la letrina a ras de suelo. Oprime el botón del agua. Mira hacia la regadera. Y espera. Encorvado. Cabizbajo. Greñudo. Como quien aguarda por la noticia de un parto anhelado, el Chapo espera.

Porque antes de que llegue la ayuda, sin esa fuerza exterior que lo rescata, lo libera, el Chapo es un hombre encorvado, un gorrión atrapado entre el cubo de la regadera y las rejas de su celda.

-Cuando vuelve hacia el cubo de la regadera y se agacha, el cuerpo de vigilancia y monitoreo debió alertarse: son aproximadamente 30 segundos, a una hora en que no está permitido el aseo personal- dice mi fuente. Quiere explicarme su indicio: el plan para liberar al Chapo ha debido contar con participación interna y externa, y la procuraduría está abocada a descubrirlo. A pesar del descrédito.

Son casi diez minutos antes de las nueve de la noche del sábado. Si el plan se retrasa más, a las nueve será imposible que el Chapo continúe levantado sin despertar sospechas.

Pero lo que ocurre inmediatamente después, al minuto 20:52, para una autoridad alerta, debieron ser los signos claros de lo inusual:

chapo-guzman-capturaEl Chapo, que ha estado dando vueltas de su cama a la regadera, finalmente se asoma al cubo donde a diario se ha bañado, y unos segundos después sale del área, ya con una actitud corporal distinta: camina erguido. Decidido.

Con un paso lejos del aletargamiento previo, se sienta en el camastro y con la mano derecha saca un par de tenis. El zapato derecho primero. El izquierdo después. Con igual determinación camina por última vez hacia el cubo de la regadera. Va apurado. Al minuto 20:52:15 el hombre vuelve a agacharse en el cubo de la regadera. Siete segundos después con una mano jala una chamarra que cuelga del medio muro que divide la regadera de la letrina. Y se va.

-¿Y a qué hora se quita el brazalete?

- Es un dato que no tengo.

-¿Y ese iPad?

-No es una iPad, es una pantalla portátil que ya está siendo analizada. No se descarta que sea el instrumento con un chip de geolocalización que necesitaron para identificar las coordenadas precisas de su celda- dice mi fuente.

- ¿No lo revisaron?

- Tenemos registro de una revisión.

-¿Desde cuándo la tenía?

- Hay registro desde el año pasado. La introdujeron poco después de su ingreso. Se va a realizar peritaje a todo: a más de 13 mil horas de grabaciones, de la celda y de las áreas comunes, los registros de visitas, médicos, psicológicos, y todo lo que sea necesario.

-¿Ya se sabe cuánto tiempo ganó el Chapo desde que desapareció hasta que se activó la alerta? Reforma dice que 30 minutos- le digo. Hay un ejemplar de ese diario sobre nuestra mesa.

-Alrededor de 27 minutos. No más.

Quien dice esto, un hombre sin nombre, conoce a la perfección el trabajo profundo de investigación en la Procuraduría General de la República. Ha estado ahí desde que Jorge Carpizo era el procurador, en 1993. Alguna vez en las primeras filas. Ya no.

Cosas de un país de círculos viciosos: cuando él entró ahí, en la época de Carlos Salinas de Gortari, aprehendieron al Chapo por vez primera. Ha corrido mucho narco desde entonces.

El hombre, pues, sabe de procedimientos, de indicios. Y para comprobarlo me dice que la averiguación previa por la nueva escapatoria del narcotraficante más buscado en la historia moderna del país ya tiene un nombre. Se llama PGR/SEIDO/UEIDCS/348/2015. Y que nació el domingo 12 de julio, temprano por la mañana, con una línea de investigación precisa: la acción delictiva concertada en la evasión de interno.

Eso justamente: el Chapo no escapó del Penal de Máxima seguridad del Altiplano. Al Chapo lo ayudaron a escapar.

Porque, más que un héroe o antihéroe moderno, es una pieza, importante, sí, pero pieza al fin –prescindible, intercambiable, desechable- de una maquinaria más grande, fuerte y poderosa que él: el negocio internacional de las drogas.

155 centímetros de odio social

Pone el mapa sobre la mesa. Sobre éste, un plano tipo Guía Roji, va dibujando círculos pequeños, cada vez más pequeños, conforme enuncia los nombres: Cártel de Sinaloa, Los Zetas, Cártel del Golfo, Cártel de Tijuana, hermanos Beltrán Leyva, el de Juárez, los Caballeros Templarios, la Familia Michoacana y Cártel Jalisco Nueva Generación. Nada escapa a esos círculos. Estamos todos atrapados en ellos.

Los amplios territorios que hace 20 años controlaban los viejos cárteles de Amado Carrillo, los Arellano Félix o el propio Chapo, se han fragmentado a tal grado, en tantos círculos, que el mapa es ahora una piscina de aros pequeños como dibujados por un niño. Diminutos. Terribles.

De aquellas leyendas del narco, Benjamín Arellano Félix, Amado Carrillo El Señor de los Cielos, Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Don Neto Fonseca, Alcides Magaña El Metro, Jesús Chuy Labra, Ismael El Mayel Higuera, incluso Rafael Caro Quintero, sólo queda en pie el Chapo. Y su reino aunque fragmentado, aún es poderoso.

Los reportes de inteligencia de la PGR, igual que los análisis de organismos como la DEA, encontraron que, tras la caída del Chapo, esa pulverización de mandos se agudizó, porque en el Cártel de Sinaloa hubo una sucesión de mandos para establecer un poder bicéfalo con Ismael El Mayo Zambada y Juan José Esparragoza, El Azul como cabezas visibles. A ese poderío se sumaron los hijos del Chapo.

Al mismo tiempo que se fragmenta el negocio, la situación contribuye a prolongar la ya demasiado larga temporada de enfrentamientos sangrientos, salvajes, entre los cárteles.

El negocio es inmenso. Y no sobra el calificativo. Sólo un dato:

Cuando aprehenden a Osiel Cárdenas Guillén, el Chapo intenta hacerse del control del cártel y de la plaza de Nuevo Laredo. Enfrentado con los Zetas, la carnicería que hay entonces en esa zona es tal, que el rojo en Tamaulipas no puede ser costra todavía.

¿El Chapo decidió esa confrontación?

Según su propia versión, sí.

Toda una osadía. Porque la osadía es signo sobresaliente del Chapo. Un ser vengativo, calculador, como lo describe su perfil criminológico elaborado por la PGR: 155 centímetros de odio contra la sociedad.

De alta peligrosidad, hábil planificador, organizador y negociador, es tenaz, obsesivo, porque tiene un profundo sentimiento de inferioridad, producto de su estatura “que refleja mediante una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder”.

¿Pero el Chapo es particularmente ese monstruo inteligente, analítico y eficaz que parecen exponer sus muchos retratos?

Mi fuente responde que no. Que particularmente no. Astucia promedio. Ambición grande, pero inteligencia media. Porque, en todo caso, es una pieza fundamental, pero pieza al fin, de un engranaje más complejo que lo requiere, pero que puede llegar a sustituirlo si es preciso. Como ha ocurrido antes.

Cuando un colega periodista le pregunta eso al ex director del CISEN, Guillermo Valdés, éste considera fundamental un dato: de la época en que el Chapo se hace cargo del cártel de Sinaloa, los años 80, sólo queda un narcotraficante famoso en pie: él.

-El Chapo es una gente que ha conducido su organización a ser una de las más poderosas, más longevas, lo que te habla de una capacidad de dirección excepcional. Tú ponte a ver las organizaciones del narcotráfico que nacieron, las que conocemos, en 1989, el cártel de Tijuana, el de Juárez, el del Golfo, el del Milenio, el de Michoacán, el de los Amezcua, y el de Sinaloa, ¿cuáles quedan?- se pregunta Valdés.

-El de Sinaloa- le revira el reportero Guillermo Rivera.

-Eso te habla de una conducción y una dirección que pueden no ser responsabilidad única y exclusiva del Chapo, pero él sí es uno de los líderes. Entonces, esto te dice que este señor tiene una estrategia inteligente que ha permitido crecer y permanecer a su organización. Entonces, no es un tipo que actúe… por ejemplo, al Chapo tú lo no vas a ver o no lo hemos visto, atacando al Ejército, como ha hecho el cártel Nueva Generación. O sea, sabe que si se mete con el Ejército de esa manera y los humilla, el Ejército y las fuerzas federales lo van a atacar sin misericordia. Y no le conviene a su negocio. Y el Chapo no anda como Los Zetas, secuestrando y extorsionando gente.130520172938-el-chapo-guzman-illustration-story-top

-Sólo se dedica al negocio del narcotráfico.

-Así es, fabricar y exportar. Es listo- dice Valdés, encargado del trabajo de Inteligencia en el sexenio de Felipe Calderón, el de la sangre y de la muerte.

Más Valdés tiene un pero. A la inteligencia, que la tiene, el Chapo ha sabido sumar otro factor: la corrupción en las estructuras encargadas de luchar contra el narco.

-Eso es lo que está pasando, lo que estamos viendo. Aquí a veces la inteligencia es… cuando en el gobierno hay descuido, corrupción, con un poco de inteligencia y recurso pues resulta esto.

¿Es así como el hombre nacido en Culiacán, que apenas cursó hasta el sexto grado de primaria, el padre de por lo menos 16 hijos, llegó a erigirse en el criminal más poderoso en la historia de México?

El hombre que una vez logró capturarlo, el general en retiro Jorge Carrillo Olea, tiene una respuesta.

Las tres claves del poder del narco

Con esta secuencia, bien puede comenzar una película biográfica del Chapo:

Es el mediodía del 9 de junio de 1993. En el puente internacional del Talismán, una zona semitropical de lluvias constantes tres cuartas partes del año, sobre la margen izquierda del río Suchiate hay perros flacos, vendedores de maíz, policías sin ánimo, algunas mujeres y niños refrescándose el bochorno y nada más. Absolutamente nada más.

A unos cuantos kilómetros de ahí, en Tapachula, Chiapas, un impresionante operativo de más de 300 elementos de la policía judicial mexicana, que entonces se llamaba así, Policía Judicial, cerca el perímetro de las calles Tercera y Quinta Oriente.

Justo en el número 10 de esa calle, un pelotón aprehende, en uno de los patios colmados de flamboyanes y limoneros, a un hombre joven, de baja estatura, que dice llamarse Joaquín. No opone resistencia.

La policía lo busca desde días atrás por su responsabilidad en el homicidio de un cardenal, el católico Juan Jesús Posadas Ocampo.

Pero por un azar que la historia no termina aún de desentrañar, no se hará pública su captura, sino hasta un par de días después.

¿Qué lleva a las autoridades mexicanas a informar que la detención del Chapo ocurre en la frontera con Guatemala y no en Tapachula, como atestiguan cientos de personas, incluidos el Ejército y gobierno guatemaltecos?

No se sabe. La versión oficial –y ya sabemos cómo se las gastan los oficiales para hacer sus versiones- es que una delegación de militares guatemaltecos aprehende al Chapo y lo entregan, ese mediodía del 9 de junio, en uno de los márgenes del Suchiate, en Frontera Talismán, a una delegación mexicana que está encabezada por otro nombre legendario: Jorge Carrillo Olea.

-El Chapo será muy inteligente, pero no más que usted… usted sí lo atrapó- le digo al teléfono.

-No… no, válgame… a mi me gustaría que no pusiera usted eso. Fue un sistema el que lo capturó. Un sistema de inteligencia y operación policiaca… que ya fue destruido- dice.

Al otro lado del teléfono, el general en retiro suena fatigado, en el hastío.

Han pasado unas horas desde la fuga del Chapo. Carrillo Olea quiere ayudarme a entender las implicaciones del hecho, pero sobre todo necesito que me diga si ésta fuga es el hecho de un hombre o de una estructura.

-Necesitaba haber contratado un despacho de ingeniería para que pudiera hacer todo lo que hicieron ahí… ¿Cuántas comunicaciones, que no se intervinieron, fueron necesarias para poder producir eso? Hay un enorme misterio. Por eso percibo al gobierno, más que preocupado, enojado…- dice. Se refiere a lo ocurrido en Almoloya. En el Penal del Altiplano, pues. A la fuga del Chapo, que para él no es una burla al Estado, sino una consecuencia de factores.

-¿El Chapo es un estratega?

-Mire, tiene uno que encontrar uno en sus propios planteamientos. Hay talento, sí, hay capacidad organizativa, hay muchos recursos comprometidos. ¿Qué hay detrás? Un ser particularmente inteligente… pero que en la circunstancia también… ¡híjole! Si me pregunta sobre las causas de todo eso… yo veo tres: falta de inteligencia, falta de profesionalismo y corrupción… son el coctel demoníaco de las drogas en México

Es directo. Esa condición de ser de leyenda –claroscura- en la historia política mexicana.

-El propio gobierno. El gobierno destruyó su obra, como el Sísifo que sube la gran piedra a la montaña y la rueda para abajo todos los días… así el gobierno: construyó un aparato sin parangón, un aparato de inteligencia y vigilancia lo desmantelaron. Entonces, a 10 días del asesinato del cardenal el señor Chapo estaba tras las rejas. Y ahora pasamos 10 años para pescarlo…  y al año y medio se nos pela.

- ¿El señor Guzmán sea particularmente inteligente?

-¡Híjole!... pues, si a resultados vamos, tendría que decir sí… si comparamos resultados. A algunos les han cargado 80 años, a otros ya los extraditaron a Estados Unidos, otro ya se murió, otro no sé qué, otro no se cuánto… y este pues nos ha parado de cabeza desde hace casi 30 años… ¡nos ha parado de cabeza desde hace 30 años!

-¿Pero, es inteligente?- le insisto.

Carrillo dice sí. Lacónico. Pero vuelve a su idea central. No hay delincuente hábil para una estructura de inteligencia bien montada. Un sistema fue el que lo pescó y lo metió a la cárcel. Ese sistema fue destruido. “¿Dónde quedó el CENDRO? ¿Dónde quedó? ¡Lo desbarataron! Lo convirtieron en una fiscalía y en una agencia y en una AFI… y lo desbarataron”, dice.

Y los costos de ese desbaratamiento están a la vista de un agujero justo en la regadera de la celda 20 del Penal de máxima seguridad del Altiplano.

Un sociópata suelto… otra vez

La fuga del Chapo Guzmán desata, en apenas unos días, una cadena interminable de reacciones furibundas, acrecentadas en gran medida por un hecho: la ausencia del presidente Enrique Peña Nieto y de la mayoría de sus secretarios de Estado.

Esa crisis de la que habla Carrillo Olea, en las redes sociales, en los diarios, en las calles, se entiende simplemente como una falla total de las instituciones del Estado y de un gobierno torpe, cuando no pasmado.

A los titubeos del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien no atina a dar respuesta precisa a los múltiples señalamientos de inconsistencias, se suma una errática procuradora Arely Gómez, quien con una sola frase, “¿No me veo?”, resume su actuación.

Un hombre que conoce a profundidad los mecanismos de la seguridad nacional, Alejandro Hope, alerta sobre un peligro inminente:

-Si este personaje, Joaquín Guzmán, logró una escapatoria, una fuga de esta naturaleza con estas características, significa que se mantuvo en contacto con el exterior de manera muy fluida, lo cual probablemente implique que mantuvo buena parte del control sobre la organización. No debe de haber mayor variación con este hombre dentro y fuera de la cárcel.

No hay margen para la duda. Si el Chapo está libre, el peligro es real, nítido.

-¿Cómo se escapó el Chapo? Por la corrupción. Escapó por un túnel de un kilómetro y medio de largo, lo suficientemente ancho como para que cupiera una motocicleta, y terminaba en uno de los pocos puntos ciegos en la prisión más segura de México. ¿Cómo se puede hacer eso sin un alto nivel de corrupción? Es evidente la situación.

Igual que expresó Carrillo Olea, igual que dijo Guillermo Valdés y la fuente de la PGR, el poderío del Chapo radica más en esa maquinaria de la que es parte, que de su inteligencia misma.

-Derrotó al Estado, derrotó al país. Esto debería de generar un sentido de urgencia, esto, un sentido de urgencia para transformar las instituciones del Estado. O sea, esta vergüenza tendríamos que transformarla en un llamado de acción- dice a Guillermo Rivera.

Y hoy es posible prever que el Chapo, nuevamente en libertad, dispute el territorio al Cártel de Jalisco Nueva Generación. Es previsible, pero seguramente primero hará ajustes en su círculo de lealtades… y eso significa sangre, como alertan los reporte de inteligencia.

Sangre, porque el negocio es global y multimillonario. Y compra a distribuidores, protectores, fiscalizadores, gobernantes, legisladores. A reyes y a dictadores.

Sólo así me queda clara, completamente clara, la idea aquella de mi fuente: el engranaje que mueve anualmente más de 400 mil millones de dólares necesita de esa pieza que es Chapo, de su leyenda, para aceitar su negocio: el hombre que “derrotó dos veces al Estado mexicano”. El “señor de los túneles”. El “asesino de más de tres mil” personas. El “implacable cerebro del mal”. El “seductor”. El espléndido “Robin Hood de la sierra”. El “#701 de Forbes”. El “analítico”. El “Jefe”.

El mito. Aunque su fama pueda resumirse en una frase, como dice Alejandro Hope:

-La primera palabra que describe al Chapo es sociópata. Después, lo que quieras. Pero esa tiene que ser la primera. Más que líder, es un asesino, sociópata. Debe miles de vidas. Es un asesino, un asesino. Todo lo demás surge ahí. Y no se necesita ser muy inteligente para ser asesino: hay bestias que matan.♠

PUBLICADO EN EMEEQUIS


La doctrina del miedo en Veracruz

Ehécatl Ríos intenta serenarse. Para que el eco de aquellas palas, las que juntaban la tierra de la tumba de su colega Rubén Espinosa, no llegue a taladrarle el sueño. Para que esa sensación de irrealidad no aparezca otra vez. Pero no puede. Tiembla.timthumb.php

Ehécatl, fotoperiodista también, escribe sobre sus miedos en las redes sociales. Si lo leen algunos de sus amigos, si comentan, ya cuenta como exorcismo. Compartió su pesadilla: “Me atrapaba el cuerpo con sus piernas de pulpo, me aprisionaba con la espiral de una serpiente, sacaba su lengua buscando mis labios… las pesadillas tocan mis sábanas y sólo queda sucumbir ante el dulce insomnio”.

Otra vez, Ehécatl está tiritando. Se siente amenazado. Porque teme por su hijo. Porque vive en Veracruz. Porque no hay refugio posible. Porque mataron a su compa, a Rubén, y nadie puede asegurar que no van por él. Porque violaron a su amiga, a Nadia, y nadie puede prometer que no será el próximo. Porque la oscura noche de la impunidad absoluta no quiere amanecer. Y no va a amanecer pronto.

Ehécatl Ríos contesta el teléfono a un extraño, al periodista que escribe esto.

—¿Les pegó muy duro, verdad?

̶ Pues, es que… el mensaje de todo esto es muy claro ¿no? No… este… no estás a salvo ya ni siquiera… antes era que la mayoría de los periodistas estaban destapando cosas del narco y así… pero uno hacía diarismo, cobertura de otras cosas…

—Supongo que para ustedes está todavía más complicado… porque los tienen muy ubicados…

—No, ¡está de la chingada! O sea, sí… yo ahorita llevo un rato sin trabajar en prensa, pero aun así… —dice Ehécatl Ríos. Un eco repite sus palabras. Un zumbido. Bzzztt… bzzztt. Como línea telefónica con más de dos auriculares escuchando. Como de pájaros en el alambre. Cuelga.

—¿Se sigue escuchando el eco? A lo mejor estás cableado… puede ser.

—Ah, sí… eso seguramente —responde.

—Mándale un saludo a estos muchachos.

—Jeje —jejé… yo no tengo bronca.

—¿Cómo estás, cómo te sientes?

—Es un dolor bien increíble. La emoción es tan grande que ni siquiera la entiendo, ¿no? Es odio, es coraje… mucho miedo. Estar como en medio de todos y, de repente, estás en shock ¿no? Así te la pasas. En shock. Mientras revives una y otra vez la misma escena que no te deja dormir.

La escena no podía ser más dolorosa: el momento en que Ehécatl se enteró de que habían asesinado a Rubén Espinosa, su amigo, junto con cuatro mujeres: Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete y Mile Virginia Martín.

El momento en que le preguntó a una amiga ¿qué onda con esto? y ella respondió en seco, sin matices: “Ya apareció… y está muerto”.

—Cuando me dijo, me puse a llorar en el suelo. ¡No es posible, no es posible! Fui al funeral de Rubén y me repetía ¡esto no está pasando… no está pasando! ¿No? Tenía que ver los cuerpos de los dos para poder procesar ¿no?, para saber que sí era real, ¿no? Y aún ahí, estando en frente de Rubén… y… verlo ahí… es muy duro… como que hay una parte de ti que no quiere ver eso… porque… mucho tiempo hicimos coberturas juntos… tomando foto… —intenta explicar, Ehécatl, pero no puede. Un torrente de emociones lo calla. Respira. Suspira. Gime.

Eso hace para que el aire que inhala le proporcione la fuerza para narrar lo siguiente.

Porque eso es aún más difícil de contar, para él y para sus compañeros reporteros, fotógrafos, camarógrafos. Para Noé Zavaleta, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz. Para Felyx, otro de los amigos de Rubén. Para los activistas de organizaciones civiles que ni siquiera se atreven a dar su nombre porque sienten la lumbre que les quema entre las manos.

UnknownNos están siguiendo…

Está en Xalapa. Una tarde de un miércoles de febrero de 2014, después del asesinato del periodista Gregorio Jiménez, allá en Las Choapas, en los límites con Tabasco, Ehécatl se encuentra en la capital del estado. En la plaza principal, sobre la avenida Juan de la Luz Enríquez: la plaza Lerdo, rebautizada como Plaza Regina Martínez para impedir el silencio de un homicidio impune.

Las fotos del portal alcalorpolítico no mienten. Ehécatl, junto con un grupo cada vez más grande de reporteros, fotógrafos, camarógrafos, dibujantes, editores e incluso alguno que otro columnista, lleva hasta las puertas del palacio de Gobierno un caudal de flores blancas y una cartulina: “No les creemos. Justicia para Goyo”.

Va vestido de negro. También Rubén. Y los demás colegas. Casi todos. Una cadena humana de periodistas en luto.

Una chamarra de piel, con ese cuello que todos llaman Mao, y la mochila de su cámara colgada en la espalda. Los tenis negros con franjas blancas. El cabello rizado, que le imprime un tono básicamente juvenil a su rostro: un círculo casi perfecto, bordeado por una barba que nace rala en las patillas y va oscureciéndose hasta ser una tupida maraña de pelos en la barbilla. Sus manos, con la cámara a punto del disparo y un clavel blanco sujeto en la izquierda. Sus ojos, que miran a quien lo fotografía y por consiguiente a los demás. Directamente.

En esa marcha, o en alguna otra de esos días, recibió la primera amenaza. Ehécatl lo recuerda con total claridad:

—Le tomo fotos a una persona, que me pareció sospechosa: nos sacaba fotos a todos y no era del gremio. Se me acerca y me dice: “¿Qué quieres? Te enseño mi credencial si quieres… soy de la Sedena”. Me posó así, como diciendo “¿güey, qué pedo, no?”, lleno de cinismo, como si se sintiera amparado por todo este caos.

Pero no es todo. Justo tres semanas antes del asesinato de Rubén, Nadia, Alejandra, Mile Virginia y Yesenia, le llegó otro mensaje. Aún más perturbador.

Iba caminando con su hijo pequeño por las calles de Xalapa, la capital cultural del Golfo de México. De repente, se le cruza el mismo hombre:

—Lo más molesto fue eso. Me ve así, con una prepotencia, con un odio, ¿no? Como diciendo “ya se quién eres”. Y se sigue de frente. Sin mirarte.

Ehécatl permaneció helado. Se quedó, como dice, con el problema mental atravesado. No es que deba temer por su propia seguridad, sino también por la de los más cercanos, los suyos, que son todo cuanto tiene y todo lo que quiere.

—Y no han sido los únicos incidentes. Hay una persona que tenemos súper identificada como oreja de la Secretaría de Seguridad Pública, que siempre anda tomándole fotos a los compañeros. De repente se le ve tomando las caras a todos los que se manifiestan.

Una tarde, en una de tantas movilizaciones sociales que ocurren en Xalapa, tropieza con él, accidentalmente. Lo empuja. Le responde algo, no recuerda qué, y se enoja. Tanto que se abalanza sobre él y le tira el teléfono celular con que toma las fotos de los asistentes al mitin.

—Después, cuando lo pensé, estaba súper arrepentido. Un compa tomó las fotos del momento. No sé… a lo mejor en algún momento eso pueda ser útil. No lo sé —dice. Enmudece en el teléfono. Seguramente piensa.

Es lo que ha hecho tanto en estos días. Pensar. Es lo que han hecho tanto otros colegas suyos. En medio del insomnio, pensar. En medio del miedo, pensar. En su condición. En su circunstancia. En las posibilidades de ser los siguientes en la lista.

Como lo escribió Felyx, como pide que se le llame, desde el lugar donde se encuentra exiliado: “Ayer, durante la protesta, la lluvia cayó con rabia. Hoy, cuando te despedimos, el sol brilló con la misma luz que en tus fotos irradiaba. La luz que nos iluminará”.

Así lo anotó Ehécatl en su blog Ojo de Viento. Ahí escribió claramente:

Si me matan

ya se sabrá que estoy ahí juntito,

cada cual con su cámara,

cada cual con sus historias.

Porque también se sabe quienes estamos en la mira,

de no dejarnos comprar,

no callar y dar la voz,

también los ojos,

a los que tiemblan más por los destrozos.

 Un colega suyo lo entiende perfectamente. Noé Zavaleta, el compañero de trabajo de Rubén, su amigo, lo ha publicado así: desde el multihomicidio del 1 de agosto pasado se han recrudecido el acoso y la intimidación.

“El Comité Universitario de Lucha, que agrupa a estudiantes de la Universidad Veracruzana, de la Facultad de Humanidades y activistas sociales y ambientales, denunció que tras el asesinato de la activista Nadia Vera y del fotoperiodista de Proceso, Rubén Espinosa, el hostigamiento policiaco y de la Fuerza Civil en el estado de Veracruz, se incrementó”.

No deja espacio para la duda. Noé reproduce las palabras de los activistas, quienes describen: “La SSP, la Fuerza Civil, los ministeriales, los policías vestidos de civil rondan nuestras calles, nuestros barrios, vigilan nuestras casas, nos toman fotos. Elementos de la Fuerza Civil han detenido a compañeros, sin motivo, para llevarlos a los separos y amedrentarlos por horas, fuera de proceso. Sin cargos. Así andamos, con el aguijón de la amenaza tras la nuca”.

Una época de miedo como la veía Eduardo Galeano en el mensaje que escribió en su muro de Facebook. El miedo, como ceremonia de confirmación del poder, como de guerra sucia, según la define el filósofo Michael Taussing en su libro Un gigante en convulsiones: “La guerra sucia es una guerra de silenciamiento. Oficialmente no hay guerra alguna. No hay prisioneros. No hay tortura. No hay desapariciones. Sólo el silencio que consume en gran parte el lenguaje del terror, intimidando a todos para que no se comente nada que pueda ser interpretado como crítica a las fuerzas armadas”.

Es como se vive en Veracruz. Sin exageraciones. ¿Qué son, si no, 14 periodistas asesinados en apenas cinco años? Catorce.

Acoso… soterrado o abierto

Cómo le sonarán a Ehécatl Ríos y a cientos, miles de periodistas de Veracruz las palabras de Jorge Morales, el integrante de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, cuando critica la indolencia absoluta de Gabriela Arango, presidenta de la Comisión Permanente de Atención a Periodistas del Congreso local: “Lo que queríamos era… era una atención directa. Un esquema suficiente… pero nos dijeron que no se podía… nos mandaron al caño”.

Cómo interpretarán los periodistas veracruzanos el hecho de que esa comisión legislativa, creada para atender y proteger a los trabajadoreas de medios de comunicación, sólo se haya reunido una vez en 19 meses. En en ese lapso mataron a Rubén Espinosa.

Como dice Jorge Morales en La Jornada Veracruz, “lo que buscamos era una atención inmediata… no nos pelaron. Ni dieron la importancia”.

El ejercicio periodístico en México es una profesión de alto riesgo, con altos niveles de impunidad.

Es cosa de revisar la danza de cifras oficiales del Mecanismo federal para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas: desde 2012 ha recibido más de 170 solicitudes de protección, principalmente en Guerrero, Veracruz, Estado de México, Chiapas y Oaxaca.

Cosa de revisar los sucesos recientes:

Mientras camina por las calles de Cuitláhuac, un municipio cercano a la ciudad de Córdoba, el corresponsal del diario El Buen Tono, Raúl Rodríguez, es alcanzado por un sujeto que viaja en motocicleta.

—¡Qué fuerte está la calor! —dice el motociclista.

Sin contestar, Raúl lo mira. Nada.

—Por cierto… ¡bájale a tus notas! —remata el motociclista, antes de alzarse un poco la camiseta, dejar al descubierto una pistola y continuar su camino.

Desconcertado, según narra el propio diario, Raúl pide ayuda a la policía municipal, pero no hay resultados. Incluso viaja a Córdoba, porque presenta la denuncia penal. Pero no pasa nada.

Y otro reportero, Jair Negrete, dedicado a labores de difusión de una oficina episcopal en la zona de Agua Dulce, cerca de Coatzacoalcos, es golpeado por patrulleros de la Policía Municipal, quienes luego de exigirle dinero le dicen:

—Te conozco. Eras reportero de TV Azteca. Vas a pagar todo lo difundido. ¿Trabajabas en una empresa nacional y no me puedes dar dinero? ¡Qué pinches miserables son los periodistas, piensan que son los dueños de todo!

O el caso de Daniel Orozco, que relata Noé Zavaleta en uno de sus textos. Un chavo de apenas 23 años, reportero de La Red, un diario de nota roja de Coatzacoalcos, que después de cubrir el hallazgo de una posible narcofosa recibe una serie de mensajes en su teléfono celular: “¡Bájale de huevos!”, “te tenemos ubicado”, “¡te vamos a romper la madre!”, “¡Por hocicón te vamos a partir la madre!”.

Así le pasó también a Filadelfo Sánchez, locutor de La Favorita, una estación de radio en la región de Mihuatlán, Oaxaca, quien antes de ser asesinado de siete balazos, justo al salir de la emisora, recibió mensajes del mismo tipo: “Te vamos a romper la madre”.

Y a Indalecio Benítez, también comunicador radiofónico, cuyo atentado, en la zona de Luvianos, en el triángulo que forman Guerrero, Michoacán y el Estado de México, tuvo un desenlace terrible para él y su familia, según pudo relatarle a Elena Michel en El Universal:

“Al regresar, después de cenar unos antojitos, vimos a unos hombres encapuchados salir de mi casa. Le dije a mis hijos agáchense, nos van a atacar. Y los tres que iban atrás se agacharon. Yo le di el acelerón al coche y escuché los disparos. Se escuchó como hueco. Eso fue todo. Me doy a la fuga y me interno en la Marina (un retén cercano a su casa). Les pregunto ‘¿vamos bien?’. Y me dicen sí. Pero nunca me concentré en mi otro hijo. Al llegar a la Marina me dice uno de mis hijos ‘Dieguito se desmayó’. Bajo, lo agarro y me percato de que está muerto”.

Desde entonces, Indalecio vive en el exilio. Como al menos otros 60 periodistas, según estiman las organizaciones Freedom House y Artículo 19. Son desplazados. Por hacer su trabajo que, como dice Noé, se ha convertido en una carga:

—Claro que ahora estamos con zozobra… con incertidumbre, porque no sabemos cuándo va a parar esto. Desde Regina Martínez (corresponsal de Proceso asesinada) venimos diciendo que esto ya es un parteaguas, que hay alguien que debe poner un hasta aquí… ¡Eso fue en abril de 2012 y le seguimos contando!

—Sin saber cómo va a parar, ¿no? Sea allá en Veracruz, sea en la Ciudad de México…

—Exacto. Tenemos miedo porque, hay qué decirlo, nos preguntamos ¿quién sigue? Nos sentimos muy golpeados porque… ¿cómo te digo?, nos dieron donde más nos duele. Le pegan a un gran amigo, pero también a un cuate que traía compañeros de las nuevas generaciones. Rubén, de 31 años, traía a chavos de entre 22 y 25 años, tanto fotógrafos como videografos, a quienes les enseñaba cosas del periodismo, de la fotografía. Rubén hacía grupo, unía amigos y se llevaba bien con todos —dice Noé.

Cuando hablo con él, la voz de Noé suena triste, pero firme. Como si el miedo de los días posteriores al homicidio múltiple que él mismo describe se fuera transformando poco a poco en hartazgo, en rabia. En otra cosa.

—Esto nos causa mucho escozor. Varios de nosotros no podemos ya dormir tranquilos. Despertamos de zozobra en la madrugada. Lo he platicado con otros compañeros. Algunas compañeras, incluso, en las mismas coberturas, de puro recuerdo se ponen a llorar. Pero también hay mucha rabia. Mucho coraje. Una impotencia porque el asunto de Rubén no fue de la noche a la mañana, porque desde 2012 venía quejándose de agresiones y presiones.

—¿Tú te sientes tranquilo?

—Estoy… es muy relativo. Qué te digo. Ahorita voy caminando, solo, por el Centro. Pero… con los compañeros estamos todos en un plan como de niños chiquitos: a las nueve de la noche todos nos reportamos… si en la casa, si dónde están, si con quién… todavía la semana anterior todos los días alguien me tenía que llevar a mi casa, amigos o amigas, y me recogían lo más cerca de mi domicilio. Lo seguimos haciendo.

Pero no hay nada que garantice que no habrá más agresiones. Por eso su enojo. Tal como le ocurre a Ehécatl. Como pasa con otra colega desplazada, cuyo nombre pide no revelar porque tiene miedo, pero me dice:

—Me voy a ir de aquí. No puedo dormir. Me despierto bañada en sudor. Me han dado ya dos ataques de ansiedad en esta semana, con taquicardia. ¿A dónde? No sé. Si Veracruz no es seguro y México tampoco, entonces me voy a largar a la chingada…

—¿Fuera de México?

—Fuera del mundo si es necesario. No aguanto. No aguanto más el miedo —dice. Y estalla. Como Ehécatl, como Noé, como todos cuantos conocemos alguna de esas historias del acoso sistemático contra los periodistas mexicanos.

Sigue la vida…

—¿Qué es lo que les molesta? ¿Por qué los acosan tanto?

—Eso es lo que yo quisiera saber —responde Ehécatl—. Yya no sabes nada de lo que está pasando. No se puede sentir uno con ninguna tranquilidad en esta ciudad, en este estado, creo que en este país. Te roban todo, ¿no? Llega un punto en el que hasta es molesto caminar en la calle y cuidarte hasta de tu propia sombra. Sientes que te siguen, sientes pasos, ya no sabes hasta qué punto es real. Porque ya no sabes nada de lo que está pasando.

—Como paranoia…

—Sabes netamente que te estás siguiendo. ¿Qué puedes hacer? ¿Tomarles fotos? ¡Y de qué sirve!

Pienso que ese estado de ánimo es el de todos. Por eso el reclamo abierto, frontal, que le endilgaron a los diputados veracruzanos en el Congreso, cuando Ehécatl y otros irrumpieron en la sesión como huracán en una fiesta indignante y procaz:

Señores Diputados: estamos aquí porque una vez más han asesinado arteramente a un colega nuestro, peor aún, para muchos de nosotros, Rubén es un hermano.

Hoy exigimos al Congreso local, si les queda vergüenza, dignidad y un poquito de conciencia social, que exija a la Fiscalía General del Estado (FGE) que ponga a total disposición de la Procuraduría General de la República y de la Procuraduría del DF todo el avance de la investigación ministerial relativa al ataque de los estudiantes perpetrado el pasado 5 de junio y del cual Rubén como activista y reportero de Proceso y AVC Noticias dio total cobertura y seguimiento.

Pedimos a la comisión pertinente del Congreso local que "exija" —sus exhortos no sirven, son papel reciclado en la Fiscalía— a la FGE que deje de proteger a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública que participaron por omisión o complicidad en el ataque a estudiantes, en el que el principal crítico de ese acto de arbitrariedad fue Rubén Espinosa. Cobertura que le derivó en amenazas e intimidaciones, por lo cual se tuvo que refugiar en el Distrito Federal, lugar donde dijo sentirse “tranquilo y seguro”. Ya vimos que no fue así.

Señores diputados locales, hemos dejado de creer en las instituciones... demuéstrenos lo contrario.

A ese reclamo en el Congreso se sumó un texto elaborado por periodistas y difundido en redes sociales, dirigido al gobernador Javier Duarte:

“Gracias por el pésame. En realidad espero que te duela, que te duela mucho, como a mí, como a muchos. Es irónico como los cómplices silentes, esos que no se ven, los que nos toman fotos, los que mandan a que nos las tomen, también lo sienten ¿Sientes culpa? ¿Sientes miedo? Espero que sí, como todos nosotros, espero, porque tú mejor que yo sabes quiénes estamos fichados, sabes quiénes somos, quiénes son nuestros hijos, quiénes no nos hemos vendido, a quienes ya no nos quieren contratar, sabes a qué hora he llegado a casa y con quién, mis hábitos”.

Ehécatl comparte la desazón, el sentimiento de desamparo en que los ha colocado de nuevo la realidad. Por ello escribió este texto para serenarse.

He tenido pocas certezas en la vida.

Seguir tomando fotos,

encapsulando el alma,

y vivir con esa frase que retumba,

que me dijo hace tiempo Rubén y me recalcó:

“Puño arriba, frente en alto”♠

Publicado en Emeequis


Peña Nieto gasta 49 mil pesos por noche de hospedaje

TEXTO PUBLICADO EN EMEEQUIS

Apenas dos semanas después de que Luis Videgaray anunciara a los mexicanos que debían ajustarse a una nueva realidad “reduciendo los gastos”, un integrante del Estado Mayor Presidencial (EMP), el subjefe de Logística Osbaldo Trejo Carbajal, ha reservado la suite más suntuosa disponible en Bruselas, para la visita del presidente Enrique Peña Nieto.

Un viaje a todo lujo, según ha podido comprobarse a partir de una serie de documentos filtrados a través de la plataforma Mexicoleaks, que bien pueden resumirse así: en su gira de tres días por Bélgica, en junio próximo, cada día de hospedaje del presidente Peña Nieto le costará a los mexicanos más de 49 mil pesos.mexicoleaks

Son las tarifas que anota el Hotel Sofitel Brussels Europe, uno de los más prestigiados de la capital belga, en su presupuesto número 26884422: un total de dos mil 850 euros, por cada una de las noches que el mandatario mexicano estará en esa ciudad, del 9 al 12 de junio próximos.

Según tal presupuesto, cuya reservación fue confirmada el 5 de mayo pasado, Peña Nieto ocupará la suite Ópera, un apartamento de 132 metros cuadrados, ubicado en el ático del hotel.

La suite cuenta con”cama King-Size, amplio salón, baño con ducha hidromasaje, vestidor, alacena, terraza con vistas al parque y al Parlamento Europeo y habitaciones conectadas a petición”, según puede leerse en la página del hotel www.sofitel.com.

Un hotel precioso, lujoso, “digno de un monarca”, tal como recomiendan diversos huéspedes del Sofitel Brussels Europe en las páginas electrónicas de Hoteles.com, de reservación de hospedaje.

Ubicado en el corazón de Bruselas, en la céntrica Plaza Jourdan, a unos cuantos metros del Parlamento Europeo, el Sofitel Brussels Europe dice de sí mismo.5282_sl_00_p_1024x768

“Sorpréndase con los sofisticados diseños del famoso arquitecto parisino Philippe Capron. Un tragaluz circular refleja el mármol blanco y negro, y la pared acristalada guarda los murmullos de una cascada”, propone.

También sugiere disfrutar de la cerveza belga en la terraza de la azotea, cuyas vistas hacia el centro de Bruselas son consideradas espectaculares. “En el bar y el restaurante del hotel, saboree una comida gourmet preparada con los mejores productos del mercado de la Place Jourdan y la miel de las colmenas”, invita.

En su página de Twitter @SofitelBxlEur el hotel hace énfasis en el servicio de calidad en sus bebidas, cocina gourmet internacional y en el lujo de cada uno de sus espacios.

VER LOS DOCUMENTOS FILTRADOS VÍA MEXICOLEAKS

Lujo para todos

Pero los 49 mil pesos diarios que gastarán los mexicanos durante la gira a Bélgica no son la única erogación, porque el presidente Peña Nieto nunca viaja sólo.5282_su_01_p_1024x768

Si bien hasta el momento la Presidencia de la República no ha confirmado si, como en otras giras, también acudirá la familia de Peña Nieto, el documento señala la reservación de una sola persona para la suite Ópera, del 9 al 12 de junio.

El resto de la comitiva mexicana dispondrá de todo un piso -el séptimo, según pudo saber el corresponsal de la revista Proceso, Marco Appel- y de un total de 37 habitaciones.

Además de la suite Ópera que ocupará Peña Nieto, se reservaron 10 habitaciones dobles y 20 habitaciones individuales. También se dispuso de 4 habitaciones Luxury individuales y tres Junior Suite individuales y tres más Prestige Suite, también para una sola persona.

El hotel describe estas habitaciones como “espacios para disfrutar el confort y el lujo” de entre 37 y 50 metros cuadrados, que cuentan con camas Queen Size, pantallas planas, equipos de sonido, además de acceso a un Fitness Center y desayuno Europeo consistente en jugo, pan, jamón, yogurt, leche, miel, cereal, fruta y omelett con salmón noruego, champiñones o quesos diversos.

No se escatima. El costo total del hospedaje para el grupo denominado Embassy o5282_su_00_p_1024x768f Mexico, del cual se identifica como organizador a Bruno Antonio Fraire Lastra, es de 55 mil 740 euros, con impuestos y servicios incluidos.

Cualquiera que haga la conversión de esa cantidad a pesos mexicanos encontrará una cifra cercana al millón de pesos. Sólo en hospedaje.

"Apretarse el cinturón", como sugirió Videgaray, parece no aplicar en estos casos.

Para garantizar el pago total del monto se acreditó la tarjeta de crédito terminación 6783, a nombre de Trejo Carbajal, un licenciado en Administración Militar egresado en 2001 de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, con capacitación en Inteligencia Militar en Estados Unidos y adscrito actualmente al EMP de la Secretaría de la Defensa Nacional.

¿Y a qué va Peña Nieto a Bruselas?

Según pudieron comprobar los periodistas del equipo de investigación del portal Aristegui Noticias, para esa primera semana de junio está programada la cumbre UE-CELAC, que congregará a mandatarios y representantes de Latinoamérica, Caribe y la Unión Europea.

De acuerdo con la página del encuentro, estarán presentes 61 jefes de Estado o de Gobierno encabezados por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y se espera que ocurra ahí la actualización del acuerdo comercial entre ambas regiones.5282_ho_00_p_1024x768

El lema de la cumbre económica es: “Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos”.

Los datos recabados hasta ahora señalan que la gira de trabajo de Peña Nieto tiene como objetivo la reunión UE-CELAC el 10 y 11 de junio, y una reunión bilateral México-Unión Europea el 12 de junio.

De acuerdo con fuentes de la Presidencia, Peña Nieto podría prolongar su estancia unos días más, para concretar una visita oficial a Italia. El costo de esta etapa del viaje aún se deconoce.♠


Espías y lentejuelas II: el rostro oculto de Cantinflas

globoUn estruendo traspasa las puertas de la casona marcada con el 17 de la calle Lucerna, en la colonia Juárez. Son gritos. Una efervescente reunión política, como tantas otras que ocurren en las noches del México de 1953, excepto por que en esta se menciona reiteradamente un nombre, que alerta a los espías encubiertos de la Dirección Federal de Seguridad: Mario Moreno.

Ahí está el detalle. En el oficio 48-5-53 de la DFS, firmado por los agentes números 71, Isaac Tapia Segura, y 166, Amado Nieto de la Vega: algunos dirigentes de grupos ultraconservadores católicos que un año antes han formado el Partido Nacionalista Mexicano –heredero del desaparecido Partido Demócrata Cristiano de los años 40– han decidido salir a las calles de la ciudad de México para marchar, para impedir un sacrilegio.

La ruta, según pueden anotar los espías del gobierno mexicano, queda definida en medio del griterío. Armados con velas e imágenes de la virgen de Nuestra Señora de Guadalupe, de Jesucristo y de Su Santidad el Papa Pío XII, van a caminar, de noche, desde Lucerna hasta el número 110 de la calle Morelos, en el Centro. Ahí tiene sus oficinas Don Mario, como llaman al actor de cine y teatro que ha convertido en leyenda mundial el nombre de Cantinflas.

Quieren que Mario Moreno se solidarice con ellos, que hable con Diego Rivera y que evite, con su influencia y su poder, que el pintor comunista consume la profanación a la imagen de la Virgen del Tepeyac.

Según han podido saber los políticos del Nacionalista Mexicano, Diego Rivera va a atreverse a parodiar en un mural la imagen del indio Juan Diego, reemplazándola con la figura del mismísimo Cantinflas. Y la tilma sagrada, donde posó su imagen la Virgen de Guadalupe, va a ser desplazada por el trapo deshilachado que usa como gabardina el famoso personaje del peladito de barriada.

Los católicos del Nacionalista Mexicano consideran un “atentado contra la religión católica” el intento de Diego Rivera, que ya puede adivinarse en los bocetos que circulan por la ciudad, del mural que habrá de ser la fachada principal del cine-teatro Insurgentes, allá en el recientemente urbanizado extremo sur de la ciudad.

No es para menos, opinan los católicos: en la parte central superior del mural se delinea ya el retrato de Cantinflas, como figura principal. El comediante, abierto de brazos como un Cristo, tiende su mano derecha para recibir dinero de capitalistas, militares, cortesanas y burgueses, que están parados sobre lingotes de oro. En el otro flanco, con su mano izquierda entrega las monedas a menesterosos, parados sobre una placa de piedra que dice “20 millones”.

Cantinflas es el puente que vincula a pobres y a ricos. Es el centro de dos mundos. Y no hay derecho.

Como ya lo ha manifestado por esos días de febrero de 1953 el Arzobispo Primado de México, monseñor Luis María Martínez, “esta nueva audacia de Diego Rivera ofende los sentimientos católicos del pueblo mexicano y constituye un agravio a la religión, pues ataca a una imagen como la Virgen de Guadalupe, que es objeto de culto nacional”. Quieren evitarlo.

Cantinflas es una de las estrellas más importantes del cine mexicano, es la figura que hace confluir en la risa a ricos y pobres, como opina el propio Diego. Ha salido de las carpas de los barrios que están en los confines de la entonces diminuta ciudad de México, allá por los fangos de Tacuba, y se ha encumbrado a fuerza de talento y arte: el renombre y reconocimiento que alcanza ya son universales. Y es también un reconocido guadalupano. Cómo de que no.

Por eso, cuando los agentes de la DFS hacen su reporte del día posterior a la manifestación, aquel 13 de febrero de 1953, anotan como dato más relevante la respuesta que Mario Moreno le da a los católicos: él también está en contra de cualquier irreverencia que se pudiera cometer contra la imagen de la Guadalupana. Es también un creyente fervoroso.

El Partido Nacionalista debía procurar porque esa imagen no fuera exhibida en cantinas, pulquerías y cabarets, por lo que agregó que él haría declaraciones a los periódicos al respecto, citan de Mario Moreno los agentes del gobierno.

A regañadientes, después de días de debate público, Diego Rivera realiza algunos cambios al boceto original, para eliminar la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Así lo explica él mismo, según la crónica recuperada por Carlos Monsiváis en Ídolos a nado:

-Cuando Cantinflas vio el bosquejo, quedó perfectamente satisfecho. Hasta posó conmigo en el andamio, junto al lugar donde había dibujado a la Virgen, para que nos tomaran unos fotógrafos. Estaba a mi lado, mostrando con orgullo la medalla… Al tener yo el apoyo de Cantinflas, la prensa se puso de mi lado, señalando que no había nada contradictorio entre Cantinfas y la Virgen de Guadalupe. Cantinflas era un artista que simbolizaba al pueblo de México y la Virgen era la bandera de su fe-, dice un Diego profundamente contrariado.

-Si Diego Rivera agravia a la Virgen de Guadalupe, yo jamás permitiré que alguna de mis películas se exhiba en ese teatro… ¡nadie podrá quitarme nunca mi medalla de la Virgen o burlarse de mi reverencia o de mi amor hacia ella- replica Mario Moreno en los periódicos de esos días.

¿Por qué se retracta de su posición inicial? ¿Qué le hace cambiar de punto de vista, sin consultarlo con Diego Rivera? No se sabe. Al menos los documentos de la DFS, que han sobrevivido al tiempo implacable en las gavetas del Archivo General de la Nación, no lo dicen. Quizá sea el deseo de no tener problemas con los dirigentes políticos ligados al catolicismo. Quizá cautela. Quizá presión. El actor cambia de parecer.

Dos meses mas tarde, en abril de 1953, el Teatro Insurgentes es inaugurado por Cantinflas, según El Universal de esa fecha, quien encabeza la puesta de la obra Yo, Colón, en la que más de 80 actores lo acompañan en escena. Logra negociar como sueldo la fabulosa cantidad de mil pesos por noche, cerca de 100 dólares de entonces, que le convierten en el actor mejor pagado en la historia del teatro en México.

En el mural no está la Virgen. Los católicos han ganado. Aunque cualquier observador puede notar eso que Monsiváis define como el desquite final de Diego: “en las rasgaduras de la gabardina de Cantinflas, queda trazada la silueta de la Guadalupana”.

La fachada principal del Cine-Teatro Insurgentes luce el majestuoso mural de Rivera, elaborado con los mosaicos italianos más finos que se pudieron conseguir, y resalta la figura del mimo como cúspide: Cantinflas es el centro de la noche y sus espectáculos; Cantinflas es un puente entre dos mundos separados entre sí; Cantinflas es el genio dador de esperanza hecha sonrisas. Ahí reina. Entre ricos y pobres. Poderoso.

Pero ese poder, esa influencia casi absolutos del genio actor, van a colocarlo también en la mira de un grupo de hombres sigilosos, siempre en las sombras, quienes van a registrar sus actividades políticas, la forma en que usa y hasta abusa de su poder, sus movimientos, sus opiniones.

Hechos que hoy, cuando Cantinflas ya es leyenda, van a arrojar luces sobre ese rostro casi desconocido que se ocultó detrás: Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes.

Mario Moreno, priista

Tampoco hay que pensarlo demasiado: en la época que le toca vivir, Mario Moreno -como el resto de los mexicanos- está sometido, por convencimiento, por complicidad o por fuerza, al omnipotente brazo de la maquinaria política priista.

Como anota Sergio Aguayo en el libro La charola, “los opositores eran escasos y aislados y el control del PRI absoluto. Tal vez por ello el régimen se ensañó con los pocos que se atrevían a disentir. La DFS los espió, controló o neutralizó con el respaldo de otras instituciones del aparato de seguridad”.

¿Es este el caso de Mario Moreno? No hay pistas precisas al respecto. El hallazgo de documentos de inteligencia que lo señalan, redunda en sucesos aislados, la mayoría de estos, que dan cuenta de aspectos diversos en la vida personal del actor de cine.

Se tiene registro de que lo siguen, de que el hombre detrás del dicharachero de los barrios bajos, del lenguarás de pantalón a media nalga, mostacho incipiente, boina y trapo-gabardina le interesa especialmente a los responsables de la policía política del México de los años 50 a los años 80, pero no se sabe por qué.

Así ocurre, por ejemplo, con el informe sobre la noche del 29 de marzo de 1957, cuando acude, junto con el ex presidente Emilio Portes Gil y el ex secretario de Defensa Nacional, General César López de Lara, a la fiesta de cumpleaños de Alejandro Carrillo, un destacado henriquista.

Es en el exclusivo restaurante El Cisne, en el número 596 de la avenida Chapultepec -que hoy es un edificio de departamentos- frente a las rejas del bosque, en la colonia San Miguel.

Al lugar acuden acaudalados industriales, banqueros, ganaderos, políticos y representantes del Departamento del Distrito Federal. Mario Moreno también. Y es uno de los nombres principales que anotan los agentes de la DFS al momento de elaborar el reporte denominado “Actividades sobre Henriquismo”.

Este agape fue con motivo del onomástico del señor Alejandro Carrillo, pero a la vez se dejan ver fines políticos, escribe Mayoral, el agente de la DFS. Pero no dice más.

Los henriquistas son el primer grupo político disidente del régimen revolucionario, numeroso, crítico, que se ve desplazado por el modernismo alemanista y busca, bajo la figura del militar Miguel Henríquez Guzmán, retornar a los tiempos del cacicazgo y el caudillismo de los años 30.

¿Es Mario Moreno uno de ellos? No se precisa. Por las crónicas de entonces, pueden entreverse sólo algunos detalles: el cómico llega a la comida acompañado por el ex diputado Roberto Herrera y por el empresario Alejo Peralta. Se sienta en la mesa principal, junto con el ex presidente Portes Gil, y es ovacionado por los más de 300 asistentes. No más.

Pero no es el único documento en torno de la actividad política de Mario Moreno. Casi 10 años más tarde, justo antes de que comience a efervescer el conflicto estudiantil de 1968, el actor ha de protagonizar uno de los más controvertidos anuncios publicitarios de su carrera: el que frontalmente, sin ambages, lo liga con el sistema político priista de su época.

40812075. México, D.F.- A 103 años de su natalicio, el actor y humorista mexicano Mario Moreno
40812075. México, D.F.- A 103 años de su natalicio, el actor y humorista mexicano Mario Moreno "Cantinflas", uno de los máximos exponentes de la comedia de habla hispana, quien protagonizó más de 50 películas, será recordado con el filme biográfico “Cantinflas” que se estrenará el 19 de septiembre, en México.
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Mario Moreno, asesor del sistema

El informe, fechado el 10 de julio de 1968, está firmado por el agente número 73, José Luis Camacho, quien detalla un asunto de índole política que ocurre en la ciudad de León, capital de Guanajuato.

Se está exhibiendo en todos los cines de esta CD., un documental del PRI, de aprox. Diez minutos de duración, a colores, denominado “Jornada Cívica”, y el locutor es IGNACIO SANTIBAÑEZ, en dicho documental aparecen escenas de la revolución, y los logros obtenidos por esta, así como los servicios que proporciona el Gobierno Federal, clínicas, escuelas y refinerías etc., asímismo aparecen concentraciones masivas del PRI, en las que abundan el escudo del citado partido.

Posteriormente, dice el agente Camacho, aparece un día de elecciones, en donde se ve a la ciudadanía ejercer el voto y a una persona en particular que cruza el círculo del PRI.

Hoy sería tildada de propaganda política travestida de adoctrinamiento cívico. Entonces era sólo un anuncio en medio de la película. Recordemos que es el tiempo del PRI como partido único, total e indivisible. Es el tiempo de la dictadura perfecta que, como se ha dicho tantas veces, controla todos los ámbitos de la vida de la gente.

¿Qué papel juega en esto el máximo comediante del país? Los espías tienen una respuesta:

Apenas terminar el corto, aparece en blanco y negro la figura de un hombre más que reconocible para la gente. Tiene la boca pequeña y su labio superior es apenas una línea, sobre el cual se atisba un bigotillo ralo, curvo, que nace en la comisura de la boca y llega hasta las fosas nasales. Los ojos pequeños, las cejas arqueadas, el hombre está al teléfono y dice:

- ¿Qué si estoy empadronado… que… cómo… que… claro que estoy empadronado, porque… como quien dice… si me acaba de interrumpir la siesta, cómo no voy a empadronarme…- sujeta el teléfono con la mano.

Lo que ocurre después en el video, difundido en las ciudades de Irapuato, Celaya y León en la época electoral de renovación de diputados y alcaldes, es relatado así por el espía de la DFS:

Contesta que ya está empadronado, que le gusta el individuo que postula el PRI, y los manifiestan que voten por el PRI.

En el documento, dirigido al Director Federal de Seguridad, se anota la siguiente frase: el documental a colores pasa sin novedad, no así el corto de Cantinflas, que trae rizas (SIC) y aplausos.

¿Convicción política? ¿Pago de favores? ¿Uso y costumbre de una democracia sui géneris?

Un documento oficial de la Presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, un nombramiento fechado en 1965, cuyo hallazgo corresponde al periodista Juan Veledíaz, tiene la mejor respuesta posible:

Gustavo Díaz Ordaz, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en uso de la facultad que le confiere la Fracción II del Artículo 89 de la Constitución Política del país, y en atención a su calidad de mexicano distinguido, ha tenido a bien designarlo Consejero de la Presidencia de la República.

Sus emolumentos consistirán en un centenario de oro anual, que será cubierto del peculio personal del C. Presidente de la República.

Mario Moreno convive con la política nacional activamente, como uno más.

Del mismo modo que una petición suya se puede convertir en el único pasaporte necesario de entrada al país de una hermosa corista colombiana, Alfredina Castaño de Trujillo, para trabajar en el teatro Follies Berger, como asienta un oficio del 3 de abril de 1965, también es capaz de convocar a su casa a embajadores y aún presidentes de Estados Unidos que visitan México sólo para verlo.

Mario Moreno es cabeza en cuanta delegación mexicanas saluda a pontifices, a reyes, a presidentes por todo el mundo. Y es, a lo largo de casi 40 años de reportes de inteligencia, una figura de peso indiscutible:

En 1981, cuando por primera vez la Presidencia de la República encarga la realización de una encuesta para conocer las preferencias de la gente, de cara a la sucesión sexenal que va a ocurrir el siguiente año, el único ciudadano común que figura es Mario Moreno. Y en el tercer puesto.

Pero su popularidad, según esos mismos resultados, puede fácilmente arrebatarle la candidatura a los dos punteros: Pedro Ojeda Paullada, quien siempre aparece en el primer sitio, y Miguel de la Madrid Hurtado, que a la postre ha de ser presidente de México.

Esa influencia, ese poder político y social, entonces, ha de ser utilizado por Mario Moreno para beneficio de otros, por supuesto, pero sobre todo para su beneficio particular, como documentan los espías del propio gobierno.

Mario Moreno, latifundista

El tropel, de más de mil hombres, mujeres y hasta niños vestidos casi todos con pantalones de manta, sombrero, faldas de colores y blusas con listones como arcoiris, bloquea los accesos a la escuela superior de la UNAM que ocupa un terreno en medio de lodazales y chinampas en las afueras de la ciudad de México, en una zona conocida como la Hacienda de Aragón. En lo que alguna vez fue el margen oriental del lago de Texcoco.

Encabezados por el militar retirado Roberto Reyes Reyes y por el contador Juan Isidro Zúñiga, dirigentes de la Central de Organizaciones Autónomas “La solución somos todos”, los campesinos, originarios de Nezahualcóyotl, Texcoco y La Paz, amenazan con invadir un terreno seco, de más de cinco hectáreas, que está justo detrás de la sede universitaria que ha sido inaugurada apenas cuatro años antes. Es 1980.

“Dichos dirigentes se acreditan como propietarios genuinos de los citados terrenos, aduciendo que desde épocas ancestrales les pertenecen y que por tal motivo procederán a posesionarse de los mismos”, anota el agente de la DFS, Julián Bulnes Solórzano, adscrito al Departamento de Investigación e Información Foránea.

Ese documento, fechado por los agentes de la DFS a las 15:06 horas del 4 de julio de 1980, con el folio 49, ha de ser el primero de varios reportes que, a lo largo de más de dos años, vinculan a Mario Moreno con un asunto nada cómico: el latifundio.

Así lo anota el agente Bulnes Solórzano:

Cabe señalar, que esas hectáreas las reclaman como propias varias personas, entre las cuales destacan Mario Moreno Reyes (a) “Cantinflas” y el Fraccionamientos Residenciales e Industriales S.A (FRISA).

Es el principio de un conflicto que no llega jamás a los diarios de entonces, pero que se registra puntual en los despachos de inteligencia del gobierno mexicano, que involucra a un organismo extralegal, el Grupo Contra la Posesión Ilegal de la Tierra, denominado GRUCOPIT, para dirimir diferencias entre los terratenientes.

Si tiene una solución apegada a las leyes, ésta no aparece en los registros que descansan en el Archivo General de la Nación.

Lo que sí es posible ubicar son los pormenores de otro conflicto, aún de mayor envergadura, en otra región del estado de México: una zona de tierras ejidales y de sembradío llamada Ixtlahuaca.

En el reporte 129 del 07 de octubre de 1980, que da cuenta de una reunión de cabildo en el edificio de la Presidencia Municipal de Ixtlahuaca, un lugar entonces lleno de tierras de cultivo y temporal.

Mario Moreno, acusado por la Central Campesina Independiente de “poseer uno de los latifundios más grandes del Estado de México, ante la complacencia e indiferencia de las autoridades municipales de la localidad”, es defendido de las acusaciones por el alcalde, Arturo Sánchez García, y por el diputado local Roberto Poblete.

“Las susodichas acusaciones son falsas, ya que efectivamente el señor Moreno Reyes cuenta con una hacienda conocida como La Purísima, en las inmediaciones del municipio, aclarando al respecto que dicha hacienda está a nombre de varias personas (todas ellas parientes del referido) y que por tal motivo en ningún momento se rebasan los límites de la pequeña propiedad”, dicen las autoridades citadas por los agentes de la DFS.

Se trata de la disputa por la posesión de terrenos para la siembra de maizales y alfalfares, que con el paso del tiempo han de ser convertidos en un campo de golf y terrenos de uso recreativo y turístico, en las inmediaciones de Toluca.

Tienen un gran valor sentimental para el comediante. Adquiridos a finales de los años 50, ahí es donde crea un criadero de toros de lidia, “Ganadería Moreno Reyes Hermanos”, que cumple una de sus más caras pasiones: el toreo. Ahí también, en 1969, su hijo Mario Moreno Ivanova contrae matrimonio con María Asunción Goiricelaya y el actor, para regocijo de los más de 300 invitados, lidia una vaquilla, según relata el propio Moreno Ivanova al periodista Fernando Figueroa.

Por ello, quizá, el conflicto escala en los años 80. El agente de la DFS, quien redacta los diversos documentos con el asunto, hace un análisis singular como elemento último:

Cabe señalar que lo que pretende (principalmente el multicitado diputado local) es ampararse, ya que a quien atacaron en forma directa durante el Congreso fue a él mismo, en el sentido de que es un palero de los más connotados latifundistas que moran y saquean la región.

cantinflas-1El conflicto es largo. Y cada vez más virulento. Casi un año después de esas acusaciones, la DFS registra manifestaciones públicas, incluso amenazas de invasión de terrenos por parte de la organización campesina y la intercesión directa de los gobernadores mexiquenses Jorge Jiménez Cantú y Alfredo del Mazo.

El 20 de abril de 1981, luego de diversos intentos por recuperar las tierras que consideraban ilegalmente entregadas a Mario Moreno, la Central Campesina Independiente realiza manifestaciones y plantones en la ciudad de Toluca, para exigir la destitución de funcionarios federales, estatales y municipales coludidos con los terratenientes.

Según el relato de los agentes de la DFS, los campesinos acusan al delegado de la Secretaría de la Reforma Agraria, Enrique Guerra, “de continuar avalando y solapando a connotados latifundistas en el estado, como son los casos de Mario Moreno Reyes (a) “Cantinflas” y Alejo Peralta García”.

Mario Moreno es propietario de uno de los terrenos privados más grandes y mejor ubicados de la entidad, mientras que Peralta posee la Hacienda de Pastejé.

Los presentes destacaron que Guerra Galván acostumbra vender este tipo de favores, para el efecto de obtener prebendas económicas y políticas, dada la influencia que gozan los referidos latifundistas con miembros del aparato gubernamental, federal como estatal, anota el agente Bulnes Solórzano.

Pero no van a ganar. Mario Moreno, el último héroe de la mitología mexicana, como lo define Monsiváis, tiene un gran poder económico, pero sobre todo político -como ya se ha visto- y no puede ser tocado siquiera por quienes se oponen a él.

Al fin hombre de su tiempo, producto de su época y su circunstancia, como define a los seres humanos el filósofo José Ortega y Gasset, Mario Moreno no ha de ser una excepción: sus propios colegas artistas, ese gremio que él ayuda a cohesionar, van a comprobarlo en el momento más crítico de su época.

Mario Moreno, cacique sindical

Es 1978. La Asociación Nacional de Actores, la ANDA, se resquebraja tras casi una década de implacable liderazgo del actor Jaime Fernández, medio hermano de Emilio El Indio Fernández.

Tras una serie de escandalosas asambleas, que buscan la destitución de Fernández, un grupo disidente compuesto por más de mil integrantes, encabezados por el actor Enrique Lizalde, deja la organización para crear el Sindicato de Actores Independientes, el SAI.

La disputa, que durante más de seis meses mantienen los grupos contrarios, es el detonante de un seguimiento minucioso del caso por parte de la DFS y del gobierno federal.

Como mecanismo de control, desde el gobierno se impulsa una salida negociada, a través de una comisión conciliadora que resuelva el conflicto sin llegar a la escisión con la presencia de figuras artísticas de gran peso político: una de ellas es Mario Moreno.

Pero el asunto no es terso. Hay enojo. Los actores conocen al comediante y saben de sus cualidades, pero también de sus defectos. El propio Enrique Lizalde, entonces un actor respetado pero sin la dimensión de leyenda que ostenta Mario Moreno, se confronta públicamente al comediante.

En una sesión a puerta cerrada, en el teatro Fru-Fru, el 03 de abril de 1978, la disidencia rechaza la jugada gubernamental, que busca disuadir a los inconformes, con el truco de una elección sindical adelantada, en la que las cartas ya están marcadas. El agente de la DFS lo anota así:

Lizalde Chávez agregó que no se podía explicar cómo vuelven a engañar a la gente, al usar una vez más la treta sentimentalista de utilizar a Mario Moreno “Cantinflas”, para que busque la reunificación, pues no se recuerda que esta persona se haya parado en una reunión y ahora quiere mover una serie de piezas que no corresponden al gremio artístico, para tapar el sol con un dedo.

Mario Moreno responde con una diatriba directa, para descalificar a Lizalde “quien sólo busca satisfacer sus ambiciones personales”. Al mismo tiempo, utiliza todo su poder, incluido el derecho de picaporte con el Presidente de la República, para resolver las cosas a su modo.

Con la venia del gobierno, Moreno se hace cargo de los trabajos para renovar los estatutos de la ANDA, al mismo tiempo que impone, junto con un grupo cercano, una nueva dirigencia que encabeza el actor David Reynoso.

¿Qué resulta de ello? Un documento elaborado por la Dirección de Investigaciones Sociales y Políticas de la secretaría de Gobernación, fechado el 11 de abril de 1984, es claro y conviene leerlo casi íntegro:

Se puso saber que a pesar de que el Sr. Mario Moreno Reyes “Cantinflas”, fue quien llevó a David Reynoso Flores a ocupar la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Nacional de Actores, debido a que éste último no ha querido darse cuenta de que la mayor parte de los miembros del Comité están llevando a cabo actividades en contra de la organización y en su beneficio personal, está utilizando a su sobrino, el reportero de Ovaciones Eduardo Moreno Laparade, para presionar al CEN”.

Según el documento, elaborado por el Investigador 01993, del Grupo IV, foliado con el número 84-102138, Eduardo Moreno Laparade, instado por su tío, utiliza documentos confidenciales proporcionados por empleados de la ANDA, para efectuar una “campaña de desprestigio enfocada principalmente a las secretarias de Trabajo y Previsión Social, Guadalupe Silva y Otilia Larrañaga”.

El documento reseña una asamblea plenaria, en la cual Moreno Laparade es “invitado a abandonar el teatro Jorge Negrete, en forma por demás vergonzosa”, pues la dirigencia de la ANDA detecta que el sobrino de Cantinflas se ha dedidado a escribir en su columna de Ovaciones en contra de la asociación.

El agente del gobierno aún anota, al final del documento, una acotación:

Cabe hacer notar que Moreno Laparade entró a trabajar en el diario Ovaciones por recomendación del Sr. Moreno Reyes, quien es socio en algunos negocios de los propietarios del mismo, y de que el diario en sí no le paga a este reportero, puesto que recibe una ayuda por parte de su tío de 300 mil pesos mensuales.

¿Por qué Mario Moreno se interesa en controlar la ANDA? ¿Qué significa para él? No se sabe. Tampoco es posible determinar si la confrontación con Enrique Lizalde es lo que provoca que el actor dramático vea terminar su carrera cinematográfica, que sólo vuelve a recuperar muchas décadas después. Cuando Mario Moreno ya ha muerto.

Cantinflas, el genio

Las crónicas de ese día coinciden en un dato: las filas de gente del pueblo que por más de catorce horas continuas desfilan ante el ataúd de Mario Moreno, tienen pocas referencias equiparables: el Palacio de Bellas Artes, el recinto cultural de México, recibe más de un cuarto de millón de personas que llegan hasta ahí para despedir al hombre que ha muerto en una clínica privada en Houston, Texas, a causa de un cáncer.

Ese 20 de abril de 1993, los diarios reproducen las imágenes del único barrendero, bolero, maestro, limpiavidrios, portero, bombero, maestro, cartero, torero, que es capaz de heredar a su único hijo una fortuna estimada en cien millones de dólares.

Y lo honran a él, al personaje creado por el hombre que nació en cuna humilde y se encumbró hasta conseguir que el poder político decretara tres días de luto nacional por su muerte.

Dos rostros de un solo hombre. Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, ser de su tiempo y de su circunstancia, y es también su creación máxima: Cantinflas, el rey absoluto del espectáculo cómico en México en el siglo XX.

Para esos días ya ha desaparecido la DFS. Y aún van a transcurrir muchos años, muchos, antes de saber el contenido de documentos que arrojan luces sobre un rostro poco conocido del hombre que en 1952, justo un año antes de que se escribiera el primer informe secreto suyo, creara esta escena de la película Si yo fuera diputado:

VER ESCENA

-¡Pueblo que me escucha! Aquí me tienen delante ustedes… y ustedes delante de mí… y esa es una verdad que nadie podrá desmentir... y ahora me pregunto: ¿Y por qué estoy aquí? Y en enseguida tengo mi respuestación, porque yo soy muy rápido en todo: estoy aquí porque no estoy en ninguna otra parte y porque ustedes me llamaron… y si el pueblo me llama, el pueblo sabrá porque lo hizo- dice.

Cantinflas, de pie ante un auditorio expectante, compite con Don Próculo Ladrón de Guevara, rancio representante del partido único, por ganar la elección de diputado por su distrito. Alza los brazos y se deja acariciar por la ovación. En el escenario están las pancartas, las siglas. Cantinflas, el pelado, se emociona y continua:

–Yo, contrariamente a lo que dijo cierto sujeto, que no quiero pronunciar su nombre, pero que lo estoy viendo (mira a Don Próculo, quien se retuerce en su silla) no represento a ningún partido… y no represento a ningún partido porque me represento a mi solito, porque, como dice el dicho: más vale solo que mal acompañado– la gente estalla en ovaciones, en ¡vivas!, en ¡bravos! Cantinflas dice:

–Agradezco estos aplausos tan desnutridos a la par que merecidos, que me incitan a seguir discursiando... y ustedes se preguntarán: ¿y este joven de tan tierna edá, de aspeito tan distinguido, de facciones regulares y agradables… será capaz de conducir una nave a buen puerto? ¿Será capaz de sortiar todos los peligros hasta encontrar el faro de felicidá ‘onde nos deje positivamente seguros? Y este joven, este mismo, que entre paréntesis es el que les habla, les contestará: ¡a pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo…! Y sobre todo, tengo ganas de hacer justicia y darle al pueblo lo que el pueblo necesita– dice, para rematar con una frase clara, eufórica, como de quien está diciendo la mayor de las verdades:

-Les vo’a dar pan… pero mucho pan… no bolillo, como siempre les han dado.♣

Publicado en Emeequis

Cantinflas


Espías y lentejuelas

silvia

Lo que "TSG" busca está ahí. Entre toda esa gente del cine, del teatro, de la televisión… entre las estrellas.

Lo vamos a conocer sólo por esas iniciales: "TSG".

Él es testigo del alboroto. Un agente secreto que carece de sombra y de rostro. Anota su nombre, sus siglas, al calce de cada informe. Y deja marcadas sus huellas, indelebles al paso del tiempo, en las tarjetas mecanografiadas de los archivos confidenciales.

A partir de TSG sabemos de esta historia que se mueve, cual novela policiaca, entre espías y lentejuelas...

Discreto, casi invisible como deben serlo todos los espías, el agente secreto TSG toma nota de cuanto ocurre en el teatro Jorge Negrete, repleto de estrellas de cine, actrices, cantantes, actores.

Llueve afuera. Adentro del teatro, sigiloso, imperceptible, el hombre anota en alguna libreta un dato que, al final del día, habrá de sobresalir en el informe que turna a la oficina de Javier García Paniagua, el jefe de la Dirección Federal de Seguridad, la temida y temible DFS: “únicamente, de acuerdo con los estatutos, han renunciado Silvia Pinal y Héctor Bonilla”.

Silvia, una rubia de belleza guaymense, el rostro anguloso, los labios siempre rojos, ya es para esos días la inmortal Viridiana de Luis Buñuel, una leyenda de la época de oro del cine mexicano. Héctor, en cambio, es un musculoso joven galán de presencia discreta en el cine y la televisión, quien todavía no ha llevado su carrera a la cima que va a alcanzar unos años después.

¿Por qué destacan sus nombres en el informe del agente secreto de la DFS? ¿Tienen alguna relación con lo que busca?

Esa tarde de lunes -6 junio de 1977- sus nombres son subrayados, uno junto al otro, vinculados para siempre por el informe confidencial que el agente secreto TSG envía, perfectamente mecanografiado, a una oscura oficina de la Secretaría de Gobernación ubicada en la Plaza de la República, en el corazón de la ciudad de México, donde se compila toda la información considerada necesaria para la supervivencia del sistema político mexicano de ese tiempo.

Bulle la sede de la Asociación Nacional de Actores, la ANDA. Y entre los gritos, silbidos, estruendos de una asamblea que amenaza ruptura, entre los vituperios y mentadas de madre que son el preludio de una verdadera colisión de estrellas, el gobierno mexicano despliega sus red de espionaje político para observar lo que sucede ahí dentro:

-¡Fuera! ¡Fuera!- estallan decenas de actores apostados en las escaleras de la luneta.

-¡Remoción, remoción!- gritan docenas de actrices que observan la asamblea desde los balcones.

-¡Qué renuncie Jaime Fernández!- exige alguien desde alguna de las butacas en las primeras filas del teatro y, en desbandada, centenares de actores y actrices se levantan de sus asientos, gritan, chillan.

Hay empujones, hay jaloneos. Gritos.

Mientras, el agente secreto anota datos, anota los números, las frases que quedan atrapadas en los oficios confidenciales de la DFS, como si fueran las alas de una mariposa en el fondo del ámbar.

La ANDA se resquebraja tras casi una década de implacable liderazgo del medio hermano de Emilio El Indio Fernández. Y los espías del gobierno lo saben. Por eso están ahí. Vigilando. Espiándolo todo.

A los nombres de Silvia Pinal y Héctor Bonilla van a añadirse otros más en los siguientes folios: el del actor Enrique Lizalde Chávez, como cabecilla del grupo de disidentes; el cantante Óscar Chávez, procomunista; el del actor teatral Claudio Obregón, sin filiación reconocida; los de dos cómicos del cine y la televisión: Héctor Suárez y Mauricio Herrera Porte Petit; el de la intérprete teatral María Sonia Furió Flores; el de actriz de cine Elsa Cárdenas Rentería, amiga personal del ciudadano norteamericano Elvis Presley.

El sonido del micrófono, instalado al frente del escenario-podio de debates, se ahoga sin respuestas porque los pedidos de silencio de Jaime Fernández -el legendario Viernes que Buñuel internacionalizó en Robinson Crusoe- se estrellan contra los gritos de ¡fuera! que prodiga, sin desaliento, un grupo muy nutrido de personas que abandona la asamblea, atropella a quienes encuentra a su paso, patea puertas y deja el teatro sumido en caos. Afuera llueve todavía.

El testigo del alboroto, el agente que no tiene sombra, ni rostro, ni más nombre que las siglas TSG, esas que anota al calce de cada informe, deja marcadas sus huellas, indelebles al paso del tiempo, en las letras mecanografiadas de las tarjetas confidenciales:

espias

“Jaime Fernández Reyes expresó que se está elaborando un boletín informativo para dar a conocer la situación por la que atraviesa la ANDA, debido a que los elementos del grupo disidente no han definido su postura…”

Son las claves que resguardan las historias de subversión registradas por el gobierno mexicano en folios como este, el DFS. 6-VI-77.

En un número no cuantificado aún en ese informe, actores y actrices asociados de todos los estados del país, identificados con la ideología de los disidentes, conforman un grupo opositor al liderazgo del actor protagonista de la película Tarahumara.

Es el mundo de 1977. Conviven, en pugna, los polos capitalista y socialista, que despliegan sus respectivas mañas siniestras para enterarse del tufo que emana del bando contrario. Para establecer supremacía.

Es el México de entonces. Todavía más rural que urbano, todavía más provinciano que cosmopolita. Y no hay más que un único polo ideológico predominante: el del PRI.

Y esa hegemonía, que será bautizada muchos años después como la dictadura perfecta, atraviesa en esos años justo el centro de un inmenso valle de sombras llamado Guerra Sucia: convierte en sus enemigos potenciales a miles de hombres y mujeres por el sólo hecho de pensar distinto.

Ya ha sometido a las guerrillas que han aparecido en Guerrero, en Oaxaca, en Puebla. Ya ha sofocado a grupos disidentes de otros sindicatos. Los criminaliza, los acorrala, los somete mediante un aparato de escuchas telefónicas, seguimiento sigiloso, delación, pagada o a cambio de prebendas.

Tiene miles de ojos, miles de orejas, miles de manos sin nombre, dispuestas a decir yo lo vi.

Y son esos mismos ojos sin rostro, esas orejas y manos sin cuerpo, de los agentes secretos de la DFS, los que se disponen a encontrar aquello que buscan, entre la colisión de estrellas en que está convertida la ANDA en 1977.

Van a hacerlo. Para eso están ahí.

* * *

Los diarios de la mañana siguiente apenas mencionan el asunto.

El Presidente de México, Licenciado José López Portillo -sus largas patillas en el rostro, su profundo nepotismo en el orgullo- ha estado en el aeropuerto de la ciudad de México la tarde del lunes, para recibir a su distinguida esposa, la Primera Dama de México, señora Doña Carmen Romano de López Portillo, procedente de Europa (Francia, Suiza, Austria, Grecia, Bulgaria e Italia) en donde visitó centros culturales, museos e instituciones de bienestar social y le trae al pueblo de México los atentos saludos y parabienes de Su Santidad el Papa Paulo VI.

Vicente Fernández, junto con la joven Lucía Méndez, ponen a competir en las salas de cine a “Juan Armenta El repatriado” contra el detective Harry Callahan, El Sucio, de Clint Eastwood, a quien “no le asignan casos criminales: basta con dejarlo por su cuenta”.

En sus notas del día, dice El Universal que escasea el azúcar; que Saby Kamalich se va de gira con Carlos Bracho a Guadalajara, con la obra El brujo es una dama; que la reina Isabel II de Inglaterra celebra en Londres sus 25 años de reinado y que en la ciudad de México, por las calles de Revillagigedo, un despacho administrativo solicita jóvenes contadores y señoritas taquimecanógrafas y secretarias ejecutivas, con excelente presentación, cartas de recomendación y conocimientos del idioma inglés.

Pero nada dicen los diarios de un escándalo en la ANDA. De la colisión de estrellas que reporta la DFS a la Secretaría de Gobernación.

Hay, en una nota de chismes y cotilleo, las opiniones de actores y actrices sobre el gremio actoral siempre apasionado, en las que se percibe levemente un jaloneo; una foto del podio antes de la trifulca, atrapada a blancos y negros en una de las columnas interiores del Últimas Noticias de Excélsior, con tres líneas sobre el asunto. El glamur alebrestado. Pero eso es todo.

La historia de ese día se plasma en el informe del agente de la DFS. En el folio D.F.S. 7-VI-77:

Desde las 15:30 hasta las 19:30 horas del martes 7 de junio, en el teatro Jorge Negrete, sede nacional de la ANDA, sito en Altamirano 128, se reanudó el pleno del Comité Ejecutivo de la ANDA, presidido por Jaime Fernández, en el local de la agrupación, sito en Altamirano 128, acordándose lo siguiente:

1.- Que en virtud de que el día de hoy se presentó una lista global con la renuncia de 1050 miembros del grupo disidente que encabeza Enrique Lizalde Chávez, pero que adolece de firmas legibles y otras repetidas, se debe desglosar para conocer quienes son socios activos, administradores, meritorios, dados de baja y los que no pertenecen a la ANDA que renuncian a la agrupación.

La disputa que durante más de seis meses han mantenido dos grupos abiertamente contrarios en la organización de artistas, finalmente va a derivar en una escisión. Y esa ruptura es el detonante de un seguimiento más minucioso del caso por parte de la DFS, como se evidencia con la profusión de documentos.
El agente secreto anota:

“El CEN no renunciará como se especula, en virtud de tener trazado un plan de trabajo para demostrar al grupo disidente y a las autoridades así como a la opinión pública la situación real del problema interno de la ANDA”.

En el mismo folio, menciona con total precisión las causas que parecen haber detonado el conflicto entre los actores: malos manejos administrativos en la ANDA, además de una serie de irregularidades reiteradas en el flujo de cuotas sindicales que cada actor entrega a la organización:
“Publicar por todos los medios posibles la situación contable de la ANDA, la cual no obstante el problema interno obtiene una utilidad mensual de 1’015,320.00 que el pasivo actual es de 46’166,000.00 y el activo de 84’635,000.00 siendo la diferencia de 38’469,000 con lo que se demostrará que es falso lo que el grupo disidente manifiesta.
Según el espía, el líder de los actores ha trazado un plan para entrevistarse con empresas contratantes de la ANDA, “las cuales pretenden celebrar contratos privados con los disidentes, violando el contrato colectivo de trabajo en vigor, y lo acordado con la ANDA”.
La pugna, según el informe, deriva en la necesidad de buscar figuras de conciliación, que sean capaces de evitar una catástrofe gremial en la ANDA.
“Fernández Reyes manifestó que Mario Moreno Reyes, Dolores del Río y Tito Guízar aceptaron integrar una comisión conciliadora para que el grupo disidente regrese al seno de la ANDA sin ninguna condición”.
¿Es ese tipo de datos lo que busca el gobierno mexicano en este asunto entre estrellas del espectáculo?
Hay una lógica que parece imponerse: incluso si se trata de rutilantes figuras del cine o la televisión, ellas deben ser vigiladas, seguidas muy de cerca por los espías del gobierno, porque en los destellos de las lentejuelas también puede agazaparse el peligro de supervivencia del sistema.
Algo que ocurre días después ofrece a los espías mexicanos algunas pistas, que los hace orientar sus suposiciones.

* * *

Dolores del Rio-1950s
Dolores del Rio-1950s

El documento de la DFS, fechado el 8 de julio de 1977, tiene subrayado el nombre de la actriz.
Una raya larga, de un color que debió ser rojo. Casi parte por la mitad su apellido de casada, “de Guzmán”, y un asterisco colocado justo donde terminan los números de su pasaporte:
“En el vuelo 332 de la Cía Soviética “Aeroflot”, que salió por el Aeropuerto Internacional de esta capital a las 12.20 hrs con destino a La Habana, Cuba y con destino final a Moscú, Rusia, salieron a bordo los siguientes pasajeros:
Gudelia Doubrova URSS 226776 (Funcionario de la Emb. De su país en México)
Silvia Pinal de Guzmán México 42144
Pedro José Armendáriz Pardo México 029078
Edna Julieta Necoechea Gracia México 137054
Vicente Lombardo T. Silvia Lombardo México 0642
El informe anota que el número de pasajeros del vuelo es de casi 150. Sólo destaca algunos nombres.
La actriz mexicana va Rusia. ¿A qué?
Casi 37 años después ella lo va a recordar con precisión:
-Sí fui a Rusia, por supuesto… pero fui invitada a un festival- dirá a través del teléfono.
Su voz, en la que aún resonarán vívidos los ecos de ese tono agudo-rasposo que enamorara a millones, se sorprenderá con la pregunta. Manará ese matiz de incredulidad y fascinación que siempre sucede a una sorpresa:
-¿Cómo… no tengo idea de lo que me dice, jajaja… yo en esa época trabajé con Jaime Fernández… hicimos películas juntos, no puede ser… ¿cómo dice usted?-
-Señora, usted tiene un expediente en los documentos de la antigua DFS que están resguardados en el Archivo General de la Nación- le diré por el auricular.
-No… yo… yo no lo sabía… no estaba enterada de que me espiaran, como usted dice…- comentará en una conversación telefónica informal.
Pero sí. Tiene un expediente que fue abierto por la DFS.
La primera hoja es justo la reseña de la asamblea en la ANDA y los pormenores de ese cisma del cuan va a nacer el Sindicato de Actores Independientes (SAI) y una denominación confidencial, acuñada en algún despacho de la secretaría de Gobernación de 1977, que encabeza Jesús Reyes Heroles: “Asunto de Interés”.
Las siguientes tarjetas dan cuenta de una serie de asuntos de índole diversa, desde personal hasta profesional, en los que se menciona el nombre de la actriz:
En el seguimiento que se realiza en torno del empresario Emilio Azcárraga Milmo, se registran dos reuniones con la actriz.
Sostiene reuniones con diversos periodistas en el restaurante Ambassador del hotel Fiesta Palace, entre las 11:30 y las 15:00 horas en enero de 1978.
Es mencionada en diversas conversaciones telefónicas del productor de cine Gustavo Alatriste, entre el 11 de enero de 1976 y el 24 de diciembre de 1979.
Su yerno, el músico Miguel Salas, esposo de su hija Silvia Banquells Pinal, -la actriz Silvia Pasquel- ha acudido a las sesiones de la “Reunión de Amigos de la Expresión Democrática” en el salón Del Ángel del Hotel María Isabel Sheraton, desde 1976, y ha pagado boletos de 75 pesos como otras casi dos mil personas.
Y no es la única con seguimiento casi puntual.
Mientras el temporal en la ANDA arrecia, los ojos de la DFS se multiplican en torno de los principales activistas de la disidencia.
El 7 de julio de 1977, el agente Roberto Acosta Barroso reporta que las cuotas de los actores disidentes que laboran en los Estudios Churubusco, son depositadas en las arcas del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica; que los Estudios América y Doblaje remiten el dinero a la sección 49 del Sindicato Técnico de la Industria Cinematográfica; que la propia Silvia Pinal y otros actores de televisión pueden comenzar a cotizar en el Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión.
La DFS registra casi cada asamblea de la ANDA, al mismo tiempo que recopila información sobre los movimientos de la disidencia: actores, actrices, cantantes, artistas de cabaret, incluso extras de cine y televisión son vigilados en diferentes niveles por un grupo que pasó del solitario agente TSG a por lo menos nueve siglas distintas.
Pero el conflicto escala en noviembre de 1977: un grupo de actrices ampliamente reconocidas en el espectáculo mexicano entra en escena y desencadena lo que será el golpe definitivo contra Jaime Fernández.
Tampoco hay registro periodístico confiable de esto. Sólo los vestigios que quedan en los reportes de la DFS: encabezadas por Dolores del Río, las actrices María Elena Marques, Carmen Montejo y Angélica María hacen política. El grupo Rosa Mexicano.
Marques, la intérprete de La Perla, quien ha alcanzado una curul tras su participación activa en la campaña presidencial de José López Portillo, acompaña como observadora a la actriz Carmen Montejo y a la estrella de cine y televisión Angélica María. Van detrás de Dolores del Río. Piden la cabeza de Jaime Fernández.
El documento D.F.S. 21-XI-77, firmado por Javier García Paniagua, lo reseña de este modo:
“De las 14:05 a las 15:30 horas de hoy, Dolores del Río, Dip. Fed. María Elena Marquez Vda. De Torruco, Carmen Montejo y Angélica María, miembros de esta asociación, se presentaron ante el Lic. Francisco Rocha Bandala, presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, entregándole un documento por el cual denuncian a Jaime Fernández Reyes, líder de dicha asociación, como responsable de la división en el gremio artístico, solicitando al mismo tiempo la intervención de esas autoridades, para acabar con el problema.
Cuando el agente RPU remite la información, subraya el nombre de Dolores del Río y anota tres números: 76-4. Marca copia para anexar ese documento a un folder voluminoso, profundamente político, que contiene hallazgos que, vistos a casi cuatro décadas de distancia, se ganan fácilmente su calificativo preciso: sorprendentes.
Igual que la señora Pinal, la estrella hollywoodense del cine mudo María de los Dolores Asúnsolo y López Negrete de Martínez del Río, la eterna María Candelaria, también tiene un expediente secreto abierto en la DFS.

* * *

Cuando Dolores del Río se integra a la comisión conciliadora para dialogar con la disidencia en la ANDA, el conflicto entre los artistas y su líder gremial, Jaime Fernández seguramente ya ha sido tratado entre la actriz y el presidente de la República. Ella tiene derecho de picaporte.
Su presencia a la cabeza del grupo de actrices que denuncia formalmente al actor, por ello, no causa sorpresa en el gobierno. El hilo es uno sólo.
En sus archivos, la DFS registra la actividad política de la actriz en diferentes épocas, quien, sin asumir nunca un liderazgo formal de la ANDA, sí ejerce un poder moral casi absoluto que se gana a pulso: es vista como la madre defensora de los intereses de los artistas y sus hijos.
Dolores del Río hace política con el PRI y, si se analizan los documentos de 1977 con la visión de hoy, se establece un claro vínculo causa-efecto:
Ella apoya a los candidatos priistas y el PRI la respalda a ella. Así lo confirman los diversos documentos del espionaje político:
El oficio en que suscribe una iniciativa de María Félix, la otra gran Diva del cine mexicano, para realizar un acto de respaldo al gobierno federal:
“Debido al apoyo brindado por el Sr Pdte de la República y de la Sra. Margarita Lopez Portillo, titular de RTC al gremio de actores, esta persona (María Félix) propone celebrar un festival artístico gratuito al pueblo de México, a lo cual el srio general del sindicato de la ANDA realiza gestiones a fin de conseguir el Estadio Azteca para tal fin”.
El oficio D.F.S. 7-XII-76, firmado por el Capitán Luis de la Barreda Moreno, da cuenta de su poder político:
“A las 16:15 horas el licenciado José López Portillo visitó el domicilio particular de Dolores del Río, ubicado en las calles de (…) Coyoacán, trasladándose posteriormente a las 17:45 a San Pedro Mártir, Tlalpan.”
El oficio D.F.S. 5-XI-75, también del Capitán Luis de la Barreda Moreno reseña cómo ella, junto con Mario Moreno, Emilio Indio Fernández y María Elena Marques, manifiestan su respaldo a la candidatura presidencial de López Portillo, en un acto público realizado en el Centro Libanés.
El oficio D.F.S. 14-I-74 registra sus palabras ante el presidente Luis Echeverría: “el grupo artístico denominado ROSA MEXICANO demuestra su adhesión al presidente de la república, en su labor constante en beneficio del pueblo, por lo cual ahora participan con una pequeña aportación. Lo único que no tiene límites, es la voluntad”.
El sistema político mexicano la conoce. Sabe de sus lealtades y los alcances de su alianza.
Hay un oficio del 15 de junio de 1974, que resume una conversación telefónica entre la Diva del cine y la periodista Beatriz Ramos Arizpe. En la conversación, Dolores del Río se muestra fascinada por el entonces insipiente líder social Lucio Cabañas, el hombre llamado guerrillero por la DFS y enemigo público por el sistema político mexicano.
En un momento de la conversación, las mujeres dialogan así:
-Yo no soy comunista, Dolores, pero he estado detrás de la cortina de hierro y es espantoso que la gente no pueda salir de su país, hay que andar uniformados, las mujeres trabajan como albañiles y barriendo calles… yo preferiría la muerte-
-Todo eso es horrible, mi niña. No se puede copiar lo que se hace en otros países porque no funciona; México está forjando su propio destino y lo está haciendo muy bien- dice Dolores, antes de preguntar la edad de Lucio Cabañas.
-Es un hombre joven, entre los 32 y 35 años; es un personaje extraordinario que habla inglés, alemán, italiano, francés, náhuatl y español: además da clases a todos los pobres y como el gobierno ha derribado todas las escuelas que había en las serranías y en los pequeños pueblos de Guerrero para que Lucio no diera clases, éste las da en campo abierto. Lucio es sumamente, movible pues ahora está aquí y dentro de tres minutos no se sabe dónde- dice Ramos Arizpe.
-Todo eso que me dices… es muuuy impresionante, muuy impresionante.
-Si, así es… Lucio tiene hombres en tal cantidad, que el ejército de aquí es una porquería en comparación… y nada de que andan uniformados, pues visten simplemente de mezclilla, están armados hasta los dientes con ametralladoras, metralletas y bombas, radar, radio… tienen todo-
-¿Cómo es físicamente?
-No es alto… pero sí un poco más que Genaro Vázquez Rojas. Está bastante requemado por el sol. Es bien parecido. Estuve platicando con él bastante tiempo y luego lo acompañé a caballo a ver a sus hombres. Todos ellos no beben alcohol porque está prohibido, sólo fuman Delicados y Alas, estuve con ellos durante cuatro días.
-¿Lucio quiere que escribas algo de lo que vista allá?—
-El me dijo que escribiera lo que me diera la gana, le enseñé lo que escribí y quiere que eso se sepa.
-Entonces va a comenzar a darse a conocer, pues hasta ahora es como un mito… porque hay mucha gente que dice que ni siquiera existe… ¡Ay! Estoy fascinada con tu relato… no me explico cómo las gentes del gobierno dicen que no lo pueden encontrar- dice Dolores del Río en la conversación, que se extiende por varios minutos, para quedar registrada en un audio y en su versión estenográfica, remitidos a la oficina del secretario de Gobernación de 1974, Mario Moya Palencia.
Dolores del Río sabe de política. Se interesa por la política y hace política.
Por ello, cuando llega con las actrices del grupo Rosa Mexicano a las oficinas de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, aquella mañana del 21 de noviembre de 1977, en esa era del PRI como partido único y único camino posible, se sabe, por deducción, que ya las horas de Jaime Fernández al frente de la ANDA están contadas.

* * *

El oficio de la DFS está fechado el 26 de noviembre de 1977. Justo cinco días después de que Dolores del Río, junto con La Novia de México, Angélica María, y la Primera Actriz Carmen Montejo, acompañadas por la actriz y diputada priista María Elena Marques, se presentaron ante la Junta de Conciliación y Arbitraje para hacer la denuncia formal contra Jaime Fernández.
Lo firma Javier García Paniagua, quien para esas fechas ya ha comenzado una relación personal con una joven actriz también presente en las asambleas de la ANDA, la sonorense María Sorté:
“A las 14:30 horas de hoy, Jaime Fernández Reyes, secretario general de la ANDA, sustentó una conferencia de prensa en la sala de consejos de la agrupación, ante la presencia de 150 personas miembros de la asociación.
El líder de los actores informó a los ahí reunidos que renunciaba al cargo de secretario general electo, con carácter irrevocable”.
El documento elaborado por un agente sin identificación, anota las frases directas, llanas, con que el actor de cine se refiere al grupo disidente que cuestiona su reelección. El que provoca su dimisión:
“Agregó que era del dominio público la situación conflictiva que afronta el organismo citado, provocado por elementos que tratan de alcanzar intereses mezquinos perjudicando al espectáculo, criticando al licenciado Félix González Medina, su opositor en la contienda electoral como candidato al cargo de secretario general, por haber hecho alianza inescrupulosa con los disidentes y empresarios bajo la bandera de la unificación.
He decidido por iniciativa propia y con el afán de quitarles pretextos a todos los que quieren convertir la ANDA en un festín de buitres, presentar mi renuncia después de haber dialogado con varios compañeros a quienes hizo saber que él no será obstáculo para la unificación de la familia artística”.
En un párrafo final, el agente de la DFS expone un dato al calce. Una suerte de análisis prospectivo.
“Cabe señalar que con motivo de la renuncia de Fernández Reyes, quien fue reelecto como secretario general de dicha asociación el 28 de los corrientes, se harán cargo interinamente de ese puesto Mario Moreno Reyes, Cantinflas; Dolores del Río, Ignacio López Tarso y la dip. María Elena Marques Vda. De Torruco, lo que ha despertado el repudio de los actores simpatizantes a Fernández, amenazando con desenmascarar a esas personas en virtud de que nunca han hecho nada positivo por la indemnización, para lo cual invitarán a sus compañeros a reunirse el próximo lunes en el teatro Jorge Negrete para llevar a cabo esa manifestación de descontento”.
Los diarios de aquella mañana de noviembre de 1977, un sábado, difunden una nota pequeña, en páginas interiores, con un discurso de la hermana del presidente de México, Margarita López Portillo, entonces directora de Radio, Televisión y Cinematografía un año antes casi secuestrada por el grupo guerrillero Liga 23 de Septiembre:
“El país exige de los trabajadores de la industria cinematográfica la mayor reflexión para que su unidad se resuelva en participación responsable. Los exhorto a que esta crisis, que también aqueja a la industria cinematográfica, sea motivo de reencuentro y de unión”.”
Todas las notas comparten un cabezal similar, como si hubiera sido dictado por la misma voz: “El gremio artístico debe ser partícipe responsable.

* * *

-No me sorprende la posibilidad… que el gobierno haya investigado a la ANDA… pero el historial que guarda no necesariamente debe ser negativo… es… no hay nada… nada que involucre al medio artístico en actividades que puedan atentar contra el país. Y ninguno de ellos, ninguno, ha atentado o atentaría contra el país, todos ellos son respetuosos del derecho, de nuestro sistema de derecho… - comenta el hombre.
Es un veterano periodista de espectáculos, un hombre recio, el pelo cano, la voz firme, quien ahora es Jefe de Prensa de la ANDA y edita la revista oficial del gremio. Los archivos de la DFS sobre la ANDA, el espionaje en torno de actores, actrices, cantantes, le parece irrelevante. Totalmente:
-Lo que aparece ahí no tiene relevancia alguna, ni es sustento de nada. ¿Qué Silvia fue a Rusia? ¿Y? No pasa nada. ¿Qué Dolores del Río emigró a Estados Unidos? ¿Y? A todos los que involucraban con el comunismo… allá en Estados Unidos sí les preocupaba. A Chaplin, que emigró, a todos ellos… aquí no tanto. No tanto… y ya ni existe el Comunismo-dice el hombre, un poco instalado en el fastidio.
-¿Y de las cuestiones políticas del gremio…
-Aquí lo que importa es la trayectoria… de Dolores del Río, de Katy Jurado, de López Tarso, de Silvia Pinal que mencionas… ¡nunca! Nunca se ha conocido ninguna liga con terroristas, con comunistas o con ideologías que pudieran ser contrarias a nuestro sistema de derecho-dice.
-Y sobre el conflicto del 77…
-Es un asunto viejo. Un conflicto sindical interno…
-Que al gobierno le preocupó…
-No tanto que haya sido preocupante… porque la ANDA no es como el SNTE o esos gremios como el SME que marchan y hacen desorden… la ANDA tenía una protesta contra un comité que no coincidía… se crea una disidencia que queda encabezada por Enrique Lizalde… se buscó una toma de nota que nunca sucedió. El SAI se desinfló, no tenía representatividad, todos regresaron a la ANDA. Es más: dos de esos disidentes, Julio Alemán y Silvia Pinal, ya fueron dirigentes de la ANDA… aquello fue como un conflicto de padre-hijo.
-¿Oiga, la ANDA es un gremio beligerante?
-Es un gremio que usa sus creencias y las aplica, es un gremio que en sus asambleas se expresa con toda libertad y con toda libertad escucha. Tenemos disidencia de ideas y exposiciones, pero son cosas que se quedan en casa- dice.
Ya no es 1977, es 2014. Pienso en hablarle del espía TSG, de las tarjetas con el nombre de Silvia Pinal, del archivo de Dolores del Río, de esa incógnita que tengo sobre lo que buscaba realmente la DFS en esas asambleas de artistas…
-Era otra época- atino a decirle.
-Era otra época- contesta.
Al frente de su cubículo, a todo color, un Jorge Negrete de vitral toca una guitarra.
Casi 37 años después, recorro el teatro Jorge Negrete. Busco los ecos de aquellos días de 1977 entre el butaquerío renovado. Imagino los estallidos de “¡Fuera, fuera!” de los actores apostados en las escaleras de la luneta. Los gritos de “¡Remoción, remoción!” de las docenas de actrices que observaban la asamblea desde los balcones.
Como entonces, ahora la lluvia afuera.
La ANDA, que se fundó hace 80 años con el actor Fernando Soler como su primer dirigente, es hoy una organización con más de siete mil 400 socios y casi .
Recuerdo entonces el oficio D.F.S. 10-VII-81, firmado por Miguel Nazar Haro, que da cuenta del retorno a la ANDA de los artistas disidentes Silvia Pinal, Elsa Cárdenas Rentería, Rocío Banquells Núñez, María Sonia Furió Flores, Mauricio Herrera Porte-Petit y que “el día de la fecha, el dip.Fed. David Reynoso Flores manifestó en su oficina de esta ciudad, su política de puertas abiertas en la misma, para que regresen los demás disidentes sin ponerles obstáculos”.
Me imagino el rostro del agente secreto TSG, sigiloso, imperceptible como tantos otros espías que reportaron, durante décadas, las actividades de políticos, empresarios, activistas, disidentes, guerrilleros, como parte de su trabajo.
Es un laberinto interminable de datos, nombres, cifras de inteligencia contra actividades subversivas, comunistas y terroristas que, desde la lógica de un poder único, se supone que pudieron poner en riesgo la supervivencia del sistema político mexicano de esos años.
Entonces me pregunto: ¿ahí, entre estrellas de cine, actrices, cantantes, actores, vedettes, los espías de la DFS habrán encontrado aquello que buscaban?

Y la pregunta final: ¿quiénes fueron los agentes que documentaron estas historias… quién fue TSG?♠

Publicado en Emeequis


Los excesos en Canal Once

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Esta es la historia de una televisora pública modesta y de un puñado de directivos beneficiados por el privilegio.

Comienza una fría mañana del año 2013 -la del 16 de enero- un día después de que el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffett, ha anunciado públicamente el nombramiento de Enriqueta Cabrera como directora general del Canal Once, la legendaria estación de televisión del Instituto Politécnico Nacional.

Aunque nadie puede confirmar que éste se constituya su acto inicial como autoridad del canal estatal de televisión, no hay duda de que sí es uno de los primeros: adjudicarse un contrato millonario, bajo el esquema de prestación de servicios profesionales, que le abre la posibilidad de ganar por su trabajo más que sus superiores jerárquicos. Incluido el Presidente de México.

Un hecho que, desde todos los parámetros legales que rigen el funcionamiento de Canal Once, parece rebasar lo establecido por la Constitución de la República y por una buena cantidad de leyes relativas. Rozando la ilegalidad.

Porque con ese primer contrato, Cabrera Cuarón obtiene unos seis mil pesos diarios como sueldo, incluso en sus días de descanso, domingos, puentes y fiestas de guardar.

Un acto metaconstitucional, como nos ayudará a entender más adelante un investigador de la UNAM especialista en la estructura de la Administración Pública, esa red de instituciones que se mueven para todos nosotros. Y con nuestro dinero.

Seis mil pesos al día, como no perciben ninguno de sus superiores dentro de la jerarquía de la administración pública federal: ni Yoloxochitl Bustamante, la directora del Instituto Politécnico Nacional; ni Emilio Chuayffet, el secretario de Educación Pública, ni el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuyo ingreso está en casi cuatro mil 700 pesos diarios, según los registros oficiales disponibles.

Un salario que, como contaremos en esta historia, es igualado -e incluso superado en algunos casos- por un muy compacto conjunto de directivos del canal, todos ellos con sueldos superiores al millón y medio de pesos mensuales.

Su historia está en los números, en los datos públicos y vigentes. Aquí está desde su comienzo, para quien la quiera conocer.

 

* * *

                                          

1973975_10203674561854129_7223835524430257986_oLa mañana del 16 de enero es fría en el nor-poniente de la ciudad de México. Apenas unos 11 grados, según los registros, y ni siquiera sol en el Casco de Santo Tomás, la bulliciosa ciudad politécnica donde está, desde 1959, la estación de televisión estatal.

En uno de los despachos del primer piso del pequeño conjunto de cubículos y foros de televisión, un grupo de empleados atestigua la llegada de Enriqueta Cabrera a su nueva oficina. Saluda a quienes la reconocen. Viste un conjunto de saco y pantalón grises, una blusa de cuello alto en tono bermellón y una mascada de seda con figuras de flores. No porta más adorno que unos aretes perlados. Sonríe.

En uno de los foros, ha concluido momentos antes la ceremonia oficial de toma de posesión, donde la directora del Politécnico, la doctora Yoloxóchitl Bustamante, ha dicho:

-Estoy segura de que ustedes, con esa seriedad, honestidad, profesionalismo con que siempre han desempeñado sus funciones, apoyarán esta nueva etapa, apoyarán a Enriqueta y haremos, junto con el Politécnico, del que ustedes forman parte, una nueva etapa… que le de significado a la transición.

Enriqueta Cabrera pide reunirse con los encargados del área administrativa del Canal, a quienes dice, según diversas versiones, que no tiene planeado un cambio muy radical en la estructura vigente.

-Vengo a sumarme a un equipo- le escucha decir alguien en esa reunión.

Después le son turnados algunos documentos, para su revisión: los estados financieros del Canal, las relaciones de colaboradores, las barras programáticas. También algunos contratos.

El primero que firma, según los registros públicos de transparencia gubernamental, es el de una trabajadora del área de Edición, encargada de revisar la calidad técnica de los materiales que adquiere, produce y transmite la televisora pública. Ese documento adjudica a la trabajadora casi 150 mil pesos por un año de trabajo. Nada significativo para un canal con presupuesto cercano a los 630 millones de pesos al año.

Pero luego firma el segundo: un contrato por dos millones 200 mil pesos, a nombre de María Enriqueta Cabrera y Cuarón, por el trabajo de planear, organizar y coordinar la administración, operación y control del Canal Once, para producir y transmitir programas educativos, científicos, culturales, deportivos y de orientación social.

Quizá no es casual. Los siguientes documentos del día parecen remarcar la diferencia:

Ochenta mil anuales para la telefonista.

Ciento tres mil al año para el chofer-mensajero.

Ochenta mil y algo para un mozo de cocina.

Ciento dos mil y tantos para un joven utilero.

Trabajadores de una televisora que nace, sin apenas recursos, del genio ingeniero de Alejo Peralta, Walter Buchanan y Eugenio Méndez, la mañana de 1959 en que transmiten, desde un pequeño estudio improvisado en una esquina del Casco de Santo Tomás, la clase del maestro Vianey Vergara: la inconfundible contundencia de los números. La verdad que habita las matemáticas.

Pero estamos con Enriqueta Cabrera. Apenas es su primer día de trabajo y todavía no aparecen los otros privilegiados.

* * *

canal-once-PlanetaQuienes la conocen mejor, destacan de ella tres cualidades esenciales: su amplia (amplísima dijo una cercana y muy antigua amiga) cultura. Su capacidad para devorar conocimiento y aprender o intentar aprender. Y sobre todo su lealtad: “es una mujer de lealtades permanentes”.

Lo que sea que esto signifique, parece ser condición para que Enriqueta Cabrera, una mujer cercana a los 70 años, con un rostro de facciones contundentes, labios delgados al extremo de ser apenas una raya en su rostro, porte vertical y mirada como de águila, haya logrado bogar el océano de la administración pública mexicana, manteniéndose a flote.

Pero es hija de su tiempo. Un tiempo marcado por el priismo, la ignorada cultura de la rendición de cuentas y la certeza de que el puesto es rey. Con toda la carga de claros y oscuros que eso supone.

Así lo entienden los diversos especialistas en medios de comunicación, que leen en su designación como directora del Canal Once un mensaje poco encomiable:

La investigadora de la UNAM, Florence Toussaint, por ejemplo, dice días después de su nombramiento que Enriqueta Cabrera, “una mujer siempre cercana al poder”, forma parte de la trama tejida por el PRI desde hace más de un sexenio para recuperar el poder.

“Se trata de dos políticos de rango medio adornados con un barniz académico”, define la investigadora a la propia Cabrera y al actual director del Canal 22, Raúl Cremoux.

Hace un énfasis interesante: el paso de ambos funcionarios por el Canal 34, la emisora pública del estado de México, donde estrechan lazos con el grupo que hoy está en el poder.

Otro conocedor respetado, el investigador Raúl Trejo Delarbre, va más allá: después de considerar lamentable la poca experiencia en producción audiovisual de la nueva funcionaria, y de resaltar que se trata de un nombramiento de índole político, por la cercanía de Enriqueta Cabrera con la campaña de Peña Nieto, habla de un hecho incontrovertible:

Tanto Cabrera como Cremoux “se han formado en un entorno mediático diferente al que México comienza a escribir hoy”, posiblemente ajenos a los asuntos de vanguardia, como la digitalización.

Y esas consideraciones, las personales y las profesionales, pueden ser significativas para entender a cabalidad lo que ocurre algunos días después de su llegada a la televisora del Politécnico. En cuestión de nombramientos. Y de sueldos.

El primero de estos, la mañana del 21 de enero, seis días después de asumir su cargo.

En la dirección de Comunicación y Relaciones Públicas, un área que no existe como tal en el organigrama heredado de la administración de Rafael Lugo, su antecesor, y que se conforma restándole responsabilidades a otras áreas, se nombra a Eugenia Pérez Olmos, ex asistente de Cabrera en el Museo Nacional de las Intervenciones.

A un primer contrato anual por medio millón de pesos, para “verificar las solicitudes de convocación (sic) de reuniones y citas y organizar la agenda de trabajo”, se añade otro por la misma cantidad casi un mes después.

El documento oficial de registro se etiqueta así: “Objeto de Contrato: integrar y difundir los objetivos y estrategias de acción de Canal Once en las áreas que conforman la emisora, coordinar y evaluar las reuniones dirigidas por el titular de la emisora con las diferentes áreas del canal, suplir al titular de la unidad en las representaciones de Canal Once ante las instancias gubernamentales, instituciones públicas y organismos privados, asegurar que las áreas acaten”.

Trabajadores del canal, anónimos por temor a las represalias, explican que Enriqueta Cabrera designa a su colaboradora como subdirectora de hecho del canal, sin que Pérez Olmos pueda acreditar ni experiencia mínima en el manejo de medios electrónicos o en la televisión en particular, ni conocimientos acerca de cómo se maneja una estación de televisión, publica o privada.

Además, según diversas fuentes, su nombramiento ocurre sin el consenso previo del órgano de gobierno del canal, ni el conocimiento de su superior jerárquica, la directora del Politécnico.

Lo significativo de esto es que un par de meses después, en abril de 2013, Pérez Olmos recibie un tercer contrato millonario por sus servicios profesionales.

Según el registro público, le son adjudicados un millon 100 mil pesos más, con un objeto que, hasta el momento, nadie sabe exactamente de qué se trata: “implementar medios de comunicación interna y externa, organizar los eventos requeridos, ejecutar el plan de difusión de actividades de la emisora, creación y gestión de relaciones académicas y terceros, al utilizar la experiencia tecnológica o la propiedad intelectual de otros, con la finalidad de desarrollar un nuevo negocio de enfoque multidisciplinario (más allá de las ventas)”.

Con ese tercer contrato, Pérez Olmos no sólo iguala su ingreso con el de la directora del Canal Once, sino que lo supera en casi dos mil pesos más. Poco para la anécdota. Mucho para el trasfondo.

Con su clave de remuneración JC1, que establece un sueldo mensual neto de 123 mil pesos, la prestigiada doctora en Ciencias Yoloxóchitl Bustamante, directora general de una de las más importantes instituciones educativas públicas de América Latina, no alcanza a igualar las percepciones de su subalterna Enriqueta Cabrera, ni las de Pérez Olmos.

A la directora del Instituto Politécnico Nacional le haría falta un ingreso extra por casi medio millón de pesos, para igualar lo que ganan cualquiera de las dos mujeres que están por debajo de ella en el organigrama jerárquico de la institución educativa.

Y, además, ni siquiera son casos excepcionales dentro del entramado que dirige al Canal Once.

* * *

En la pantalla aparece el rostro moreno de una mujer joven, de labios gruesos y facciones mestizas. Es la conductora de noticias Irma Pérez Lince:

-Muy buenas tardes… bienvenida- dice la conductora, hecha sonrisas. Está de perfil ante la cámara que la registra, pero de frente a su interlocutora, quien está sentada al otro extremo de una mesa.

-Bienvenida… a su casa –añade, con una risa leve, como si en ese preciso momento cayera en la cuenta de que entrevista a la directora del canal y no a otra persona– oiga, tiene ya diez meses en esta administración…

-Apenas diez meses, jejeje digamos jejeje- le interrumpe la funcionaria, con un suave tono enfático. Decidido.

-Van los primeros diez…- corrige al vuelo la conductora, nerviosa. Sale al paso de inmediato --¿qué es lo que más le ha gustado del Canal Once?-

-Mira, en primer lugar: me he encontrado con un canal donde la gente tiene muy bien puesta la camiseta y muchas ganas de trabajar. Eso es muy importante… o sea, Canal Once es como una gran familia en la que todo mundo está dispuesto a colaborar. Entonces, ha sido muy grato ehhhh, impulsar la producción… o sea, no hay nadie que diga ¡esto no, esto ya es demasiado trabajo…!- dice la funcionaria. Sonríe. No mira a la cámara, sino a su interlocutora. No titubea.

Cuando el segmento termina, tres hombres jóvenes, que han observado en silencio la escena en una pantalla de computadora, en la mesa de un café, lanzan un silbido largo, cargado de aire: sssssshh.

-Una familia con muchos parientes pobres y unos cuántos ricos- dice uno de ellos, trabajador del canal desde los años 90. Pongamos que del área de ingeniería.

-Las condiciones no son buenas. Se han denunciado muchas veces- dice otro. Nos enseña a todos un recorte del periódico La Jornada, del año 2011. Una columna en la que ex trabajadores del canal denuncian irregularidades administrativas.

“Los directores generales históricamente han usado el puesto para obtener privilegios económicos, hacer negocios con casas productoras, patrocinadores, incluso para mero lucimiento personal”, dice el texto, firmado por el articulista Jorge Moch.

-Son circunstancias que han permanecido por años. Desde que llegó Julio Di Bella, que fue cuando empezó a decaer… y luego se hizo peor con (Fernando) Sariñana (el cineasta que durante buena parte del calderonismo de hizo cargo del canal)- dice el trabajador, cuya identidad no va a ser revelada, porque se queda sin trabajo.

Lo explica así: desde la desincorporación de plazas, alrededor de los años 90, toda la plantilla de trabajadores del canal, desde el personal de intendencia hasta el talento en pantalla, pasando por los directivos, se rige por un sistema de pago por servicios profesionales.

No son honorarios. Son contratos de servicios específicos por una obra determinada. Muestra un documento. Un oficio de respuesta a una solicitud de información emitido el 16 de abril de 2013:

En el documento, la directora de Asuntos Jurídicos, Nancy Rivero Rosales, anota que el Canal Once no tiene trabajadores “ya que no tiene estructura orgánica autorizada”.

Este esquema de contratación representa para el IPN la posibilidad de no reconocer, ni adquirir, obligación alguna de carácter laboral, del mismo modo que el profesional que ahí labora no es considerado trabajador.

-Cada director establece los montos de los contratos y cómo los pagan-dicen los trabajadores anónimos. Muestran un ejemplo:

Es el registro en hoja Excel de un contrato, el XEIPN-1302-0010, fechado el 16 de febrero del 2013:

En éste, la directora de Noticias del canal, Gabriela Ortega Rivas, recibe un millón 430 mil 513 pesos por sus funciones de “determinar las características del contenido de los diferentes productos informativos, desarrollados por la Dirección de Noticias, desarrollar y proponer conceptos creativos para el diseño de programas y productos informativos para los espacios noticiosos y establecer la logística que permita llevar a cabo las coberturas noticiosas de los asuntos más relevantes en el ámbito nacional e internacional”.

Esta percepción, aunque sea superior en 120 mil pesos a lo que recibe Raúl Cremoux, el director del Canal 22, la otra señal televisiva estatal del gobierno mexicano, no contraviene los parámetros que se han planteado aquí respecto de la estación politécnica.

Sin embargo hay un detalle: quince días antes, el 21 de enero de 2013, la misma funcionaria ha recibido un pago por 912 mil pesos, según el contrato XEIPN-1302-0005.

A partir de estos dos registros, es posible determinar que la Directora de Noticias del Canal 11, una ex funcionaria menor de áreas de comunicación social en el PRI y el gobierno, sin experiencia ninguna en la dirección de medios de comunicación electrónicos, sin trayectoria televisiva, obtuvo el año pasado 2 millones 342 mil pesos por su trabajo en el canal.

En términos comparativos, que siempre facilitan la lectura, se puede enunciar así: ganó casi 50 mil pesos mensuales más que el Presidente de México.

La primera semana de enero de 2014, casi 20 días después de que el presidente Peña Nieto anunciara un Plan de Austeridad que reducía en 5 por ciento los sueldos de la burocracia nacional, la directora de Noticias del Canal Once firmó su contrato anual con un incremento de casi 200 mil pesos respecto del año anterior.

Y no fue la única afortunada.

También fue el caso del Director de Administración y Finanzas del canal, José Concepción Reyes Aquino, quien firmó su contrato por un millón 914 mil 841 pesos.

El administrador, “un joven muy trabajador, se la pasa todo el día en los números”, es considerado por diversas fuentes como “el cerebro financiero detrás de todas las transformaciones en el Canal”.

Es el único funcionario de primer nivel dentro del Canal Once que ha logrado permanecer bajo cuatro administraciones: la de Julio Di Bella, quien lo llevó al cargo; Fernando Sariñana,  Rafael Lugo y Cabrera, quien lo ha ratificado.

El resto de directores del canal (Nancy Rivero Rosales, directora de Asuntos Jurídicos; Mayolo Reyes Ballesteros, director de Estrategia y Desarrollo; Óscar Baldenebro, director de Ingeniería y Diana Emma Serrano, directora de Mercadotécnia e Imagen) perciben un ingreso anual de un millón 500 mil pesos por su trabajo, cantidad que no aumentó un peso en el año actual.

¿Qué lógica define entonces la percepción mensual de la directora del Canal Once y de sus colaboradores?

Es lo que vamos a tratar de entender a continuación.

* * *

¿Los contratos millonarios de la directora del Canal Once y de sus colaboradores más cercanos son inmorales o ilegales?

Cuando se lo planteo, José Antonio Fernández, quizá uno de lo conocedores más acreditados de las entrañas de la industria audiovisual mexicana, hace una mueca de desacuerdo.

Dice que la percepción que alcanza el conjunto de directivos del Canal Once, si bien puede ser escandalosa en términos de esquemas de la burocracia mexicana, no puede compararse, de ningún modo, con los márgenes que impone la industria de la televisión, a nivel nacional o mundial: Danny Cohen, director de la BBC Televisión, la televisora pública más importante del mundo, gana más de 6 y medio millones de pesos al año.

-No es significativo el asunto de las percepciones, porque la televisión tiene sus propias lógicas, que no tienen nada que ver con el Canal Once- explica José Antonio Fernández.

Ni el presupuesto del Canal Once, cercano a los 640 millones de pesos en 2013, no puede compararse con los más de mil millones de dólares que ejerce, por ejemplo, Televisa. Ni con los casi mil millones de Televisión Azteca.

Los sueldos, mucho menos. El presupuesto del Canal Once equivale a cuatro telenovelas. Y ni siquiera de las de la noche.

-Yo lo analizaría más bien en función de lo que el Canal Once aporta, en cuanto a proyecto televisivo. Es un parámetro más justo. Hay gente muy importante que ha pasado por ahí. Mucha gente buenísima, que no está solo en los directores, porque cada director ha impuesto su estilo y eso puede ser fatigoso para el canal- dice.

Desde esa perspectiva explica un detalle significativo: cada director del canal impone su propia personalidad al canal, a partir de sus propios intereses y perspectivas: si Alejandra Lajous lo hace un canal más social, Julio Di Bella le dota de una cualidad más juvenil. Si Fernando Sariñana se enfoca en hacerlo un canal competitivo comercialmente, Rafael Lugo trabaja para consolidar una visión más creativa.

-Desde mi punto de vista, los directores del Canal Once sí tienen poder, y bastante, más de lo que la gente cree. Con Enriqueta Cabrera, por su formación de antropóloga, tenemos entonces un canal más social, pero respeta muchas de las cosas que hicieron sus antecesores. Revive a Jorge Saldaña, trae a Javier Solórzano… vemos una inquietud de cosas sociales, está clarísimo… para ser justos, por eso digo, hay que identificar, más que los privilegios de unos cuántos, su apuesta televisiva-dice.

-¿Qué papel juega el Canal Once en el pastel televisivo nacional?

-Uno muy importante. Es como una miscelánea que tiene una gran tradición. Su barra infantil es de lo mejor que tenemos. Su barra de opinión, aunque a mi me gustaba más en cuando era contestataria, pero se mantiene con un gran prestigio. Su señal es abierta y por tanto es el canal, de corte casi cultural, aunque no tanto como el 22, pero que llega a un mayor número de mexicanos, es canal 11, que debe andar llegando al 40 por ciento del territorio…-

-No, alcanza casi el 70 por ciento del territorio nacional, con un espectro de repetidoras y más de 500 empresas cableras, según sus datos…- le comento.

-Bueno, pues ahí tienes. Y ese papel es importantísimo. Creo que, si una crítica tenemos que hacerle al Canal Once es que nos está debiendo aún una gran superproducción nacional, que tiene capacidad para hacerla. Eso es lo que yo ponderaría- dice.

Me muestra los índices de audiencia que cada año presenta IBOPE, la empresa especializada en el área.

En el Canal Once, cuyos topes de audiencia llegan a alcanzar los 7 puntos de rating nacional, sobresalen algunas producciones específicas: El Diván de Valentina, una serie infantil que ya no se produce; Aquí nos tocó vivir, el programa sabatino de crónica urbana con la maestra Pacheco; algunas series unitarias y poco más.

Pero entonces resalta otro detalle:

En contrapartida con los ingresos establecidos para el cuerpo directivo del Canal Once, el resto de la nómina, que incluye desde choferes, camarógrafos e incluso algunas de las legendarias figuras del canal, parece no acercarse ni mínimamente a las cifras de la cúpula.

Un camarógrafo o un reportero del Canal Once no alcanzan los 200 mil pesos anuales, en muchos casos por debajo del promedio de su ramo y su industria.

Ni un técnico especializado en telecomunicaciones, como los que deben trabajar en el canal, alcanza su máximo gremial. Ni un diseñador, un editor. Ni un dibujante.

Una de las máximas figuras del Canal Once, el rostro y el trabajo que prácticamente todo el país identifica con la estación televisiva, Cristina Pacheco, percibe un ingreso que representa menos de la mitad de lo obtenido por los directivos.

En ese caso particular, según constan los registros del propio canal, sus ingresos son recortados en distintos lapsos, en las distintas administraciones, como en el periodo 2009-2010, cuando el programa Aquí nos tocó vivir sufrió un intento de fin de transmisiones y fue reprogramado por presión popular.

¿Qué lógica define entonces los contratos de prestaciones de servicios en el Canal?

Es necesario buscar otra respuesta.

* *

Hasta el cierre de esta edición no puede ser posible obtener una respuesta de su parte:

“En seguimiento a su solicitud de entrevista, y cómo le comenté telefónicamente, la Lic. Enriqueta Cabrera, directora de Canal Once, no estará disponible sino hasta la próxima semana, se encuentra en la reunión de la AEC que se realiza en la ciudad de Mérida y la comunicación es muy limitada. Sin embargo, me pide ser el conducto para hacerle llegar su agradecimiento por anticipado”, escribe Adriana López Cruz.

-Es una práctica habitual- dicen los trabajadores- los directores del Canal Once no le rinden cuentas casi a nadie.

Y entonces despliegan un conjunto de hojas foliadas, cuyo contenido rebosa de datos. Muchos más datos.

 * * *

En la estructura establecida en el Reglamento Orgánico del Politécnico Nacional, publicada en el Diario Oficial el pasado 10 de marzo de 2013, la legendaria estación de televisión es considerada como un Órgano de Apoyo de la dirección general del instituto, cuyas decisiones deben ser puestas a consideración, siempre, de su superior jerárquico. Esto, por supuesto, debe incluir la asignación presupuestal relativa a las percepciones.

Aunque la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dice, en la fraccion II del artículo 127, que ningún servidor público debe recibir remuneración mayor a la establecida para el Presidente, en el presupuesto correspondiente al Canal Once, en los hechos, no ocurre así.

La normatividad, que es la regla que están obligados a seguir todos los funcionarios públicos mexicanos, anota una excepción: cuando “el excedente sea consecuencia del desempeño de varios empleos públicos, que su remuneración sea producto de las condiciones generales de trabajo, derivado de un trabajo técnico calificado o por especialización en su función”. Si ese fuera el caso, “la suma de dichas retribuciones no deberá exceder la mitad de la remuneración establecida para el Presidente”.

* * *

Aunque Enriqueta Cabrera se ostenta como Antropóloga Social por la Universidad Iberoamericana, formación que destaca en la biografía que puede leerse en el portal WEB del canal, en el Registro Nacional de Profesiones existe una referencia al registro de una cédula a su nombre, expedida en 2013, que la acredita como Licenciada en Periodismo, titulada bajo el esquema de Acuerdo Secretarial 286, 328 y 357 de la SEP.

Cercana al priismo, fue la responsable de concretar el proceso de liquidación del periódico El Nacional a mediados de los años 90, cuando Chuayffet era secretario de Gobernación.

Tras ese periodo, Cabrera no volvió a trabajar de lleno en medios de comunicación en los siguientes 20 años, a excepción de la publicación de artículos de opinión en diversas revistas.

Al llegar la era del panismo, Cabrera encontró acomodo en oficinas de comunicación social, siempre haciendo gala del bajo perfil. Durante el sexenio anterior, el Instituto Nacional de Antropologia e Historia la rescató del desempleo colocándola como directora del Museo Nacional de las Intervenciones, donde tenía un sueldo mensual de 40 mil pesos.

Con el retorno del PRI, Cabrera fue llamada por Chuayffet para hacerse cargo del Canal Once, aún cuando carecía de todo conocimiento sobre el manejo de un canal de televisión:

Es el minuto 00.06 del video. Se ve a Yoloxóchitl Bustamante, un oscuro saco aparentemente de terciopelo, un paso decidido, las manos que la alcanzan a saludar. Detrás, Enriqueta Cabrera, un saco café, casi beige. Los ojos mirando al piso. Como reflexiva. Sin hablarse, sin verse ambas cruzan un largo pasillo.

Al siguiente corte, la directora del IPN se adelanta para saludar a diversos personajes en un auditorio lleno. Besa a Cristina Pacheco. Besa a Julio Di Bella.

Rafael Lugo, quien se despide para dar paso a la gestión de Enriqueta Cabrera, enfatiza su historia como añejo trabajador del canal antes de alcanzar la Dirección General. Desde el auditorio, una sonriente Yoloxóchitl Bustamente lo escucha.

En el siguiente corte, la directora del Politécnico se pone de pie para saludar a la periodista Pacheco. Cabrera, al mismo tiempo, se voltea para alcanzar el podio. El auditorio la observa. La escucha.

-Creo que lo que tenemos que hacer es seguir caminando por la ruta por la que ha estado caminando Canal Once, que es la ruta de la producción de calidad, de la producción con responsabilidad social, de la producción con innovación, con creatividad y con un sentido social y de respeto y de respuesta a la audiencia- dice.

Yoloxóchitl la mira y la pantalla, que las reproduce a ambas, transmite aplausos.

Un grupo de trabajadores la observa sin aplaudir. En la pantalla aparece el logotipo rojo y una voz que dice: Canal Once, el canal de Instituto Politécnico Nacional.

La pantalla va a negro. ♠

PUBLICADO EN EMEEQUIS


Ni Dios los salva

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La primera advertencia llega oculta, dentro del pequeño cesto de hojas de palma en donde se depositan las limosnas dominicales. Un papelito redactado a mano, con letra errática, de trazo irregular, como de alguien que no sabe escribir: Padre cierre la boca. No se meta en problemas.

El segundo aviso, frontal y sin espacio para las dudas, llega casi un mes después, en la voz casi infantil de un muchacho de unos 16 años, delgado, de facciones mestizas y color moreno de piel, con una cicatriz en la ceja derecha que puede notarse en la luz recién apagada del presbiterio donde se ha escondido: me mandan a decirle que es la última, padrecito… que ya le pare o lo paramos… usted decide.

El sacerdote incómodo, llamémosle Padre Rolando, acaba de cerrar su iglesia. Está solo, a merced de lo que decidiera hacerle su agresor.

Como no han pasado ni seis meses desde el secuestro de otro religioso de la región –el joven Santiago Álvarez, un sacerdote veinteañero desaparecido sin dejar rastros la tarde del 27 de diciembre de 2012, luego de oficiar misa en el pueblo de Jacona, en el occidente michoacano— el clérigo se toma el asunto con absoluta seriedad: cuando el chico se va dejándolo ileso, llama de inmediato al obispo de Zamora, Javier Navarro, y le notifica la amenaza.

Ya en un par de ocasiones, en esos últimos meses, le han llegado rumores de que su trabajo en comunidades rurales, con jóvenes rescatados de las drogas y de la delincuencia organizada, no es del agrado de Alguien muy poderoso en la región.

Ambos mensajes, el primero oculto en un fajo de cinco billetes de 100 pesos unidos por una liga y el segundo verbal, coinciden en forma y letras con los que ha recibido antes otro padre, Pedro Gutiérrez, secuestrado en marzo de 2009 en un paraje carretero de Acuitzio del Canje, un poblado muy cerca de Pátzcuaro, por oponerse al dominio de fuego y miedo de los Caballeros Templarios.

Por esos días, en Apatzingán ya han sido cerradas por lo menos tres parroquias, amenazadas todas por sus actividades sociales, en medio de la lucha contra el crimen organizado. Y en Parácuaro, dos iglesias han sufrido conatos de incendio y robos, luego de avisos del mismo tipo, que se suman a otros 355 reportes de amenazas de muerte que denuncian sacerdotes de todo el país en 2013.

Para la jerarquía católica en Michoacán no hay dudas. El ultimátum contra el Padre Rolando ocurre en un peligroso triángulo que es escenario de amenazas, secuestros y extorsiones.

Un triángulo de fuego y amenazas contra los sacerdotes católicos, conformado por los territorios de las diócesis de Morelia, Zamora y Apatzingán, donde la agresividad contra ellos ha escalado en apenas cinco años, igual que ha ocurrido en todo el país.

La prueba de todo está en el informe Agresión contra sacerdotes en México de 1990 a 2013. Reporte Especial 2013, un minucioso recuento elaborado por el sacerdote Sergio Omar Sotelo y el periodista de asuntos católicos Gustavo Rangel: entre 2006 y 2012 se cometen 22 homicidios, de los cuales 15 son sacerdotes encargados de parroquia. La muerte ronda a las sotanas.

Si el sexenio de Felipe Calderón se erige como el más sangriento para el sacerdocio mexicano en tiempo de paz en la historia moderna, con el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto las cosas no pintan mucho mejor: son asesinados cuatro religiosos y se ha reportado el secuestro de tres más.

México, pues, ya erigido como el primer lugar en crímenes de odio contra sacerdotes, religiosos y laicos en América Latina, no es un lugar para andarse con titubeos: a muchos de esos crímenes les anteceden mensajes similares, escenarios semejantes: un papel, un aviso verbal: señor cura, no se meta.

Por ello, luego de solicitar apoyo para la protección de los suyos –dos integrantes de su familia dependen de él y viven acompañándole- el Padre Rolando, cuya verdadera identidad se reserva para garantizar su seguridad, pide su cambio de parroquia. Urgente.

En menos de dos meses, en coordinación con las diócesis de Morelia y Querétaro, desde Zamora se organiza el desplazamiento del sacerdote amenazado.

Se le encomiendan tareas administrativas y se le envía a una pequeña parroquia queretana, desde donde aguarda, como él mismo dice, “que el amor del Señor reconforte los corazones llenos de odio de toda esa gente que desea el mal”, mientras el peligro pasa. Si es que pasa.

Contra el mensajero… de Dios

El caso del Padre Rolando es apenas una historia entre cientos. Si los números dicen verdad, México se ha convertido en un infierno verdadero para los mensajeros de Dios en apenas una década: asesinatos por decenas, secuestros, extorsiones. Miedo.

Ese es el valor de los datos del informe compilado por el sacerdote Sergio Omar Sotelo, que son del conocimiento pleno de los cuatro cardenales, los 17 arzobispos y los 73 obispos mexicanos: reunidas las pistas dispersas, se confirma la violencia sistemática contra el sacerdocio católico mexicano que también tiene su víctima torturada, su encajuelada, su ejecutada por los narcos, su efecto colateral, su encobijada y martirizada, para obligarla al silencio.

Porque todo cuando saben ellos de sus comunidades, de sus feligreses, puede representar un peligro para algunos, como va a relatar el Padre Rolando.

La iglesia católica en un Estado fallido

-Lo que puedo decir, está perfectamente resumido en la carta de Monseñor Miguel Patiño (Obispo de Apatzingán)… es lo que está ocurriendo, en Michoacán y en muchos otros estados del país- dice el Padre Rolando, un hombre aún joven, moreno, correoso, en cuya voz parece haber susurros permanentes.

Se refiere al controvertido comunicado público que, en octubre de 2013, ha difundido monseñor Miguel Patiño, donde ha expuesto el clima de terror y violencia prevalecientes en esa región, y en el cual por primera vez un alto representante de la jerarquía católica impone el apelativo “Estado fallido” a las condiciones sociales, políticas y económicas de una entidad:

El estado de Michoacán tiene todas las características de un Estado Fallido. Los grupos criminales: Familia Michoacana, Zetas, Nueva Generación y Caballeros Templarios, principalmente, se lo disputan como si fuera un botín. La Costa: para la entrada de la droga y los insumos para la producción de las drogas sintéticas; la Sierra Madre del Sur y la zona aguacatera: para el cultivo de mariguana y amapola, el establecimiento de laboratorios para la producción de drogas sintéticas y refugio de los grupos criminales. Las ciudades más importantes y todo el Estado: para el trasiego y comercio de la droga, “venta de seguridad” (cuotas), secuestros, robos y toda clase de extorsión”.

-El sufrimiento de la gente, por el crimen, nos obliga a estar cerca de ellos. No hay otra manera de ejercer el ministerio de Dios, sino velando por el bien de todos… y eso te confronta con quienes se unen en maldad –dice el Padre Rolando.

Es un desplazado. En menos de cuatro años, en su parroquia, como en otras de la región, se multiplican las denuncias por levantones, que involucran a gente de todas las edades; las extorsiones y el cobro de cuotas, que hacen migrar a familias enteras. Incluso, en la cúspide del terror, ocurren homicidios que, en muchos casos quedan en total impunidad.

-¿Fue la denuncia de esas condiciones lo que a usted le exigían callar?

-En muchos estados del país hay un poder por encima de los poderes legales. Y ese es el poder de la violencia y la impunidad. Si no hay autoridad que lo impida, como ha sido el caso, ese poder se convierte en una fuerza poderosa- dice.

A través de correos electrónicos, de llamadas telefónicas, incluso a través de redes sociales, la comunidad católica de su parroquia le hace llegar denuncias de abusos y extorsiones, que él mismo expone en el púlpito y reenvía a otros sacerdotes y parroquias, como forma de aviso.

Aún cuando siempre evita referirse a un responsable en particular -si la autoridad los conocía y no hacía nada por detenerlos ¿qué iba a lograr yo?-, la gente recibe el mensaje y utiliza el atrio de su iglesia para discutir medidas de acción. Surgen autodefensas.

Recuerda un suceso:

Tiempo después del secuestro del padre Santiago, en Jacona, los habitantes de la región comenzaron a hacer una investigación paralela sobre el asunto. Así supieron que el automóvil en que viajaban el padre y cinco personas más, entre estas una monja, había sido seguido desde días atrás por distintas camionetas, una de éstas ocupada por elementos de la policía local. El día del secuestro, según relataron los testigos, el comando de plagiarios contaba a dos uniformados. Sólo se llevaron al sacerdote.

Cuando fue puesto en libertad, tiempo después, el indicio sobre la participación de policías locales fue eliminado de las indagaciones, omitido, lo que al final concluyó en una averiguación encarpetada, que no dio como resultado alguna detención o encarcelamiento alguno. Impunidad absoluta.

-Algo así estaba ocurriendo con la gente de mi parroquia. La autoridad oficial se coludía con la autoridad de facto, dejando a la gente a merced de la extorsión, la violencia y el miedo- dice.

El asunto, en muchas poblaciones, alcanza incluso a las propias parroquias, que deben pagar cuotas mensuales de entre cinco mil y cincuenta mil pesos, a cambio de que la delincuencia permita la asistencia de los fieles a las homilías.

El Padre Rolando me muestra un correo electrónico. Es una cadena de información que ha circulado entre curas católicos de la región occidental de Michoacán. En el mensaje dice “Alerta de misa”. El contenido, escrito con faltas de ortografía y un lenguaje plenamente vulgar, dice:

A esos pinches padrecitos que ze creen que ay (sic) son la autoridad, el domingo les vamos a llenar su iglesias de muertitos pa que aprendan a ovedecer”.

Lo que va a ocurrir a continuación, sacude como un terremoto a toda una iglesia.

“Ya sabe, Padre… o se va o lo vamos”

Es media tarde. En la radio vespertina el Padre Gregorio López, administrador de una parroquia en Apatzingán, vuelve a ser noticia: es el mismo que semanas atrás, con chaleco antibalas y un lenguaje más llano que religioso, se gana la presencia constante en todos los medios de comunicación:

“Aquí ya sé cómo masca la iguana, cómo corre el agua, sabemos cómo está todo. Tenemos la fuente de la gente. Sabemos cuántos muertos y secuestros hay. Cuántos ranchos han robado, qué ministerios públicos, notarios y policías están con ellos. Sabemos la corrupción que hay en la Presidencia Municipal; le digo a Enrique Peña que le beso los pies el día que tenga en la cárcel a Nazario Moreno, a Enrique Plancarte Solís y a Servando Gómez Martínez. No agarren al Chiclano, él es el mil de Los Templarios. Agarren al uno, al dos y al tres y le beso los pies”.

-¿Lo conoce, Padre?-

-Sí. No lo conozco muy bien, pero sí. Por supuesto.

-¿Qué le parece?

-Nuestro Santo Padre dijo: nosotros somos administradores de los sacramentos, somos portadores del evangelio, pero no somos sus dueños. Si servimos, lo hacemos en el nombre de Dios, por obra y gracia de Dios, no por afanes personales. El mandato de humildad tiene una razón de ser.

No le pregunto más sobre eso. Se lleva el dedo índice a la mitad de los labios y me hace comprender su silencio:

Cuando llega a su parroquia, a finales de 2012, en la pequeña población ya han aparecido cuerpos descuartizados, ya han incendiado camionetas, y hasta han colgado un par de cuerpos en el único puente peatonal que hay en kilómetros a la redonda. La zona hierve.

Su antecesor, un hombre que durante más de siete años ha servido a un pueblo de no más de 10 mil habitantes, ha sido prácticamente expulsado por el crimen organizado, bajo amenazas de muerte lo que obliga al Obispo de la diócesis, en Zamora, a buscar un sustituto.

La designación no es fácil. Cuando se expone ante el Consejo Presbiterial la razón de la vacante, y que el sacerdote saliente incluso ha solicitado la renuncia al sacerdocio, comienza un debate. ¿Es pertinente o no nombrar a alguien más en su lugar?

Ocurre ahí lo que se denuncia en aquel informe: a los clérigos se les exige cuota en especie, que van desde automóviles, camionetas, aparatos electrónicos o incluso terrenos y bienes inmuebles, a cambio de no ser atacados.

También se les obliga a proporcionar resguardo para armas y drogas, así como almacenaje de diversos productos, generalmente ilícitos, incluso en las mismas sedes parroquiales, como ha ocurrido en todo Michoacán y en zonas como Acapulco y la región de Tierra Caliente, en Guerrero; Monterrey y San Fernando, en Nuevo León; Guadalajara, en Jalisco; Torreón y Comarca Lagunera, en Coahuila; y en Culiacán, Badiraguato, Mazatlán y Navolato, en Sinaloa.

Cuando el obispo le informa de su nombramiento, con carácter de eventual, el Padre Rolando dice que sí. Comienza a oficiar, aunque carezca de nombramiento.

Sin embargo, las presiones del crimen organizado aumentan. Llamadas telefónicas amenazantes, papeles, pintas en las paredes vecinas. No quieren a ningún sacerdote en la zona, pues eso significa ojos y oídos abiertos a cuanto acontece en la población. El silencio como obligación. El obispo posterga el anuncio oficial.

Después de tres intentos fallidos de anunciar el nombramiento definitivo, el Padre Rolando es amenazado de muerte igual que sus antecesores y aún un padre eventual más: al parecer el mismo muchacho, ni siquiera los 20 años, pistola en mano les lanza:

-Ya sabe, Padre… o se va o lo vamos.

Entonces ocurre un acto sin precedentes en la historia reciente del catolicismo: el obispo emite un comunicado en el que anuncia:

“Con sincero dolor les comunico que por ahora no he nombrado otro sacerdote que atienda la parroquia, hasta que la propia comunidad me garantice que no será maltratado, amenazado ni impedido para prestar su servicio pastoral”. El cierre definitivo de la parroquia se hace efectivo de inmediato.

-De lo que alcanzo a recordar, no hay registro de casos parecidos en esta época. Ocurrió durante la Revolución, en la época de la guerra de Cristo, allá en los 20, pero no ahora… ni con tanta frecuencia- dice el Padre Rolando. En su rostro noto cierto asomo de tristeza, de derrota.

-¿Es errónea mi percepción?-

-Hermanos de todo el país están padeciendo el mismo flagelo. Y las decisiones de nuestro señor Obispo, en nuestro caso, nos llaman a enfrentar de forma positiva y pacífica estos desafíos. Estoy encomendado a Dios nuestro señor- dice.

Toma entre sus manos unas hojas que están sobre su escritorio. Me mira y comienza a leer. Es una frase de San Agustín, quien parece haberse convertido en figura de batalla de los obispos mexicanos de estos tiempos:

Cuando el peligro es común a todos, quienes tienen necesidad de los demás no deben ser abandonados por aquellos de quienes tienen necesidad. Esta es la prueba suprema de la caridad”.

-Padre ¿hubiera preferido quedarse?

-No era algo que pudiera decidir por mí mismo-

-¿Tenía miedo?

-No. Miedo no. Me preocupa la condición de miles de hombres y mujeres de bien que están sometidos. Y me preocupa el desinterés de las autoridades. Han abandonado a su pueblo- dice.

Quiere caminar un poco. El entorno para él ha cambiado radicalmente. Y el contacto con la gente todavía es mínimo. Por su seguridad, no oficia misas sino que realiza tareas administrativas y de recopilación de datos. Como si fuera un académico en año sabático, el padre desplazado lee, estudia, analiza. Y aplaca sus dudas.

-A otros hermanos no les ha ido tan bien. ¿Sabes de los asesinatos, no?

Me platica del más sangriento. Un párroco de Tamaulipas a quien, por negarse a oficiar una ceremonia en un local acondicionado para rendir culto a la Santa Muerte, le estrellaron un bate de beisbol en plena nuca. Dos golpes. ¿Para qué más? El sacerdote terminó en la sala de terapia intensiva de un hospital, con posibilidades mínimas de recuperarse al ciento por ciento. Será casi un vegetal.

-¿Todo esto es temporal?-

-No. Lamentablemente las amenazas de muerte fueron directas contra mi y contra mi familia –dice. Se queda callado. Hace una señal con la cabeza y me pide terminar con la entrevista.

El ministerio consagrado a Cristo también exige prudencia y no hay lugar para las equivocaciones, ni para el titubeo, como ha de comprobarlo por sí mismo el máximo jerarca católico del país, el Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera.

“Que Dios nos ampare…”

Es diciembre de 2013. Durante una homilía en el Seminario Conciliar de México, en la zona de Tlalpan de la capital del país, el cardenal Rivera Carrera lanza la que ha sido, hasta ahora, una denuncia pública controvertida: integrantes de La Familia Michoacana exige pagos de hasta 60 mil pesos mensuales a la Arquidiócesis de México, a cambio de respetar la vida de los estudiantes del seminario. A cambio de no secuestrar ni matar a los alumnos del nivel superior del máximo colegio religioso del país.

-Estábamos reunidos ahí en el seminario, en nuestro seminario… varias veces llamaron. Se identificaron como de… de la Familia Michoacana. Porque… querían, para empezar… porque si no matarían a alguno de nosotros… querían, para empezar, 60 mil pesos… y si empieza uno a pagar, pues ¡ya se hizo cliente! Pero… ¿quién sabe?– dice Rivera Carrera.

Y cuando le preguntan sobre las acciones al respecto, el cardenal responde que ha informado inmediatamente a las autoridades federales. Que el caso ya es investigado por quienes deben investigarlo.

-Imagínate, si eso ocurre con Monseñor Rivera ¿qué no pasará con los hermanos que están en las comunidades, en las serranías donde no hay comunicación ni medios para hacerlo público- dice al teléfono el Padre Rolando, días después de nuestro encuentro.

Le platico de ciertas cifras que he encontrado: la extorsión contra religiosos católicos ha crecido como hiedra en México. De un total de 153 reportes de extorsión denunciados en 2010 por sacerdotes, obispos y personas que realizan tareas de evangelización, se escala a mil 465 el año pasado.

De los seminarios de los estados o del seminario en ciudad de México, los reportes indican un peligro inherente.

Le cuento de un intento de explicación a toda esta locura, que me ofrece uno de los autores del informe sobre asesinatos y desapariciones de religiosos, el padre Sergio Omar Sotelo:

-Muchos de los ministros optan por los derechos de los demás. Los sacerdotes protegen a víctimas y conocen dónde están esas personas que delinquen, quiénes son, cómo se manejan- me dice.

-¿Por eso los matan?

-Ellos tienen el pulso de las comunidades, porque la gente se acerca a ellos porque las ven como figuras de autoridad. Es ahí donde vienen los secuestros, las extorsiones- dice el padre Sergio.

Cuando pregunto al Padre Rolando si coincide con el Padre Sergio, me dice sin titubeos:

-Totalmente. Y es más: te diría que hay un número mayor de casos que no llegan a denunciarse, porque el propio sacerdote lo oculta.

No es un asunto menor, dice. La violencia contra los suyos tiene ocupadas a todas las esferas de la iglesia católica mexicana, porque el territorio donde se presentan las agresiones cada día es más extenso.

Los casos más recurrentes son los que involucran a agentes de pastoral, la gente encargada de la evangelización y las relaciones con las comunidades, porque son quienes están en contacto continuo, casi a diario, con las víctimas de la corrupción y el crimen organizado.

Ellos reciben las principales amenazas, incluso los golpes, pero también los informes de la gente. Y eso explica la presencia del Padre Gregorio López, el desplazamiento del Padre Rolando, el informe detallado del Padre Sergio, el comunicado conjunto de todos los obispos del país, en el cual muestran su preocupación porque “incluso la atención pastoral a los fieles se esté viendo afectada por las amenazas del crimen organizado”.

Ello explica en fin, que el nuncio apostólico en México, Monseñor Christophe Pierre, haya admitido, a principios de marzo de 2014, que la jerarquía católica también está a merced de la delincuencia y que la iglesia vive dentro de la realidad humana y los sacerdotes comparten la suerte de todos los ciudadanos, no son privilegiados.

“¿Hasta dónde va a llegar esto?”, le pregunto al Padre Rolando y su respuesta es demoledora.

-No se decírtelo en estos momentos… pero cualquiera que sea el camino, que Dios nos ampare.♠

Publicado en Revista Emeequis


Yo, Robot

robo3Un día, probablemente en 2023, podremos ir a El Palacio de Hierro, Liverpool o Sears a comprar un robot como Cosero. La amable vendedora deslizará nuestra tarjeta de crédito —o lo que exista entonces para pagar— y nos será entregada una caja grande con un androide doméstico que podrá limpiar mesas, servir platos, cuidar plantas, asear dormitorios, vigilar al bebé y darle su medicina al abuelo. Todo ello sin tropezar con los muebles.

Mientras observo el titubeante brazo mecánico de Cosero, hermano de Dynamaid y Robotinho, pienso que ese futuro nos ha alcanzando. El robot fabricado en Alemania llena lentamente el segundo vaso de cerveza de la tarde. No derrama ni una gota, no chorrea espuma, no se atrofia de repente, no tira el vaso repleto de Heineken. Quienes miramos la escena estamos agitados de emoción.

—Bzzzz, bzzzz, bzzzz —parece respondernos desde su micrófono unidireccional conectado a un cráneo de bocinas como orejas. Pareciera que el ente antropomórfico entendiera la genuina sorpresa, el asombro pleno en los rostros de los más de 400 seres humanos que le rodeamos mirando sus dos rendijas ovoides, brillantes, de un azul cerúleo intenso, que destellan por los sensores de sus lentes FireWire 800, que cuentan con escáner de alta definición.

Si en el futuro, digamos en siete años a partir de este domingo, alguien nos viera aplaudir a rabiar frente a un monigote que sirve lentamente cervezas, seguramente se reiría de nosotros. El Cosero de entonces será mucho más diestro, más veloz, tendrá rasgos más humanos, será más bonito.

Estamos en la exhibición final del mundial Robocup Home, celebrado hace tres meses en el World Trade Center de la Ciudad de México, y Cosero se luce como todo un sirviente hacendoso y eficiente, aunque es un poco lento. Estamos frente al mejor cantinero de la tarde. Cosero es, simplemente, el autómata doméstico más adelantado de su tiempo. Estamos viendo la silueta de un futuro que abrió la puerta por sí mismo y ha entrado a nuestra sala.

—Bzzzz, bzzzz, bzzzz —insiste el robot sensación, como si supiera lo que decimos y dedujera lo que pensamos, mientras gira su base equipada con un computador portátil Lenovo X220 Special, como cerebro, que le permite pensar y actuar tres veces más rápido que sus competidores.

Porque de cuanta maravilla a la que Cosero nos da pie esa tarde, las más significativas son dos: que por vez primera uno acepta como certeza que Él puede pensar por sí mismo, y que, casi sin darnos cuenta, todos quienes hablamos a su alrededor le asignamos ya ese pronombre: Él. Privilegio de humanoide. O quizá lo estamos ascendiendo de objeto a sujeto.

Y Cosero, el robot orgullo del Instituto de Ciencias de la Computación de la Universidad de Bonn, el que da una vuelta sobre su eje de ocho ruedas omnidireccionales para recibir los aplausos y se desplaza a 0.5 metros por segundo, el que se mueve mediante cinemática inversa y que dentro de unos minutos va a ganar una competencia mundial de robots aplicados a tareas domésticas, nos va a sorprender con sus aptitudes de cantinero de cepa, con su capacidad de raciocinio tecnológicamente diseñada, con su discernimiento preciso: una inteligencia artificial desarrollada por estudiantes universitarios e investigadores, que en el año 2019, si alguien llega a recordar esta tarde, lo colocará en el mismo podio en el que están el primer avión que cruzó el Atlántico, el primer globo aerostático, el primer barco que navegó el océano, la primera rueda. Estamos viviendo el tiempo preciso en el que, al fin, el ser humano ha desarrollado el prototipo de vida artificial que revolucionará la actividad doméstica.

La Matrix

Manus McElhone, uno de los padres de Cosero, cuenta que su vástago nació en el otoño de 2010, como segundo hijo artificial de un equipo de once hombres y mujeres de nueve nacionalidades, quienes desde 2007 trabajan en la Universidad de Bonn en el perfeccionamiento tecnológico de los entes animados que realizarán labores de servicio antes de que termine esta década.

—Él puede cargar hasta 20 kilogramos de peso, lo que puede pesar un niño de 5 ó 7 años, probablemente —dice Manus, estudiante del doctorado en Ciencias de la Informática, adscrito al proyecto Sistemas de Inteligencia Autónoma de la universidad alemana.

robo2No tiene piernas aún, su columna es un tubo largo que descansa sobre una base soportada por ocho ruedas, movidas por Dynamixeles RX-64 y EX-106 diseñados especialmente por sus creadores para que Cosero alcance una velocidad de medio metro por segundo, y pueda planificar sus rutas y esquivar obstáculos.

Tiene dos hermanos mayores. Su hermana Dynamaid ha participado en eventos mundiales de robótica durante el último lustro. Parecida físicamente a él, hacía casi las mismas actividades que Cosero, pero más lentas y con menos destreza. Su hermano mayor, Robotinho, trabaja de guía de turistas en el Deutsches Museum de Bonn, donde científicos y tecnólogos estudian su comportamiento en el área de comunicación multimodal intuitiva humano-robot, mientras lo someten a pruebas bajo un esquema de interacción real con múltiples personas desconocidas.

La familia de Cosero tiene una serie de particularidades: unidades omnidireccionales de desplazamiento, dos brazos antropomórficos para la manipulación de objetos y una cabeza humanoide, más bien una máscara humanoide, además de un peso muy ligero, un diseño más barato que lo habitual en ese tipo de tecnología experimental y una interfaz de fácil manejo.

Por ello, cuando uno ve actuar a Cosero, aplaude a rabiar por el adelanto inmenso que significa: su brazo, semejante en proporciones al brazo de un hombre adulto, fornido, logra elevarse por sí mismo a un metro del hombro, como lo haría cualquiera humano en terapia de rehabilitación. También puede enfocar, con un destello azul, su objetivo y acercarse, lento pero seguro, hasta la mesa donde está el tarro que ha de llenar con la cerveza.

Dynamaid, Robotinho y Cosero están próximos a recibir un nuevo hermano, aún sin nombre, que se prevé sea mejor capacitado, con una mayor libertad de movimientos y, sobre todo, más humanizado, por el trabajo de especialización que el equipo de la Universidad de Bonn, encabezado por el científico Sven Behnke, ha desarrollado con la ayuda de psicólogos informáticos, especialistas en ciencia cognitiva, diseñadores, físicos, ingenieros en informática, matemáticos y especialistas en robótica y cibernética, entre muchos otros especialistas.

Ellos han trabajado con un financiamiento superior a los 100 millones de dólares, donado en su mayoría por la Fundación Alemana de Investigación (DFG por su denominación en alemán Deutsche Forschungsgemeinschaft), la Universidad Albert Ludwigs de Freiburgo (en la frontera con Suiza), el gigante europeo del plástico Igus-GMBH y la coreana Robotis, que provee de insumos técnicos, para la movilidad y adaptación de los humanoides.

Androides en el mundo

Pero la Universidad de Bonn no es la única metida en el tema. Actualmente, más de 30 institutos tecnológicos del mundo trabajan en paralelo para perfeccionar el funcionamiento de robots que manipulan objetos. Ello implica mejorar la comunicación humanos–humanoides y desarrollar un alto grado de interacción social.

En Europa ya se utilizan los modelos experimentales. También en Corea y Japón. Robots que acompañan ancianos y niños interactúan a niveles aún limitados, y hasta pueden sostener ciertos tipos de intercambios verbales con ellos.

Cosero, por ejemplo, está dotado de sensores en la cabeza, el torso, los hombros, el pecho y los ojos, que le permiten percibir su entorno, procesarlo y discernir qué hacer. Un escáner láser SICK S300 mide la distancia de los objetos en una altura aproximada de 24 centímetros a la redonda, con un campo de visión de 270 grados, muy superior al ojo humano, cuya perspectiva de conjunto con ambos ojos es de 180 grados.

En un informe elaborado en 2011, el doctor Sven Behnke explica que para desarrollar la interacción robot-humano ha sido de especial relevancia el dotar al robot de conciencia sobre el paradero de las personas en su entorno. Para ello, anota, "combinamos la información complementaria de telémetros láser y la visión para detectar de forma continua a las personas. Esas mediciones se pueden utilizar para detectar candidatos a persona, para localizarlos y seguirles la pista a velocidades altas. En imágenes de la cámara podemos comprobar que la pista pertenece a una persona verdadera, mediante la detección de rasgos humanos más distintivos, como la cara y la parte superior del cuerpo".

También reconoce gestos, puede interpretar una orden verbal e incluso emitirla, gracias a la tecnología vocal diseñada por Loquendo, el gigante mundial del rubro.

—Combinamos la experiencia de otras universidades y la industria, para aplicarlo en el diseño de nuestros robots, para aproximarnos a los seres humanos, en cada detalle  —dice Manus.

Así es como Cosero puede recibir una orden, distinguir entre una mano extendida y una planta situada justo a un lado, desplazarse hasta la mesa cercana, detectar un tarro vacío, una cerveza, verter el contenido, dejar el envase de vuelta en su sitio, girar, regresar hasta el sujeto que le dio la orden y entregarle, con toda precisión, el vaso de cerveza en su mano, que le significa un aguacero de aplausos en la final del Robocup Home 2012.

Ese día, el robot sensación hizo gala de una destreza bimanual que no se conocía antes. Agarra y mueve una silla. También se acerca a una regadera de jardín y riega las plantas, mientras su hermana Dynamaid elige una lata de refresco que está junto a un desodorante de similares características.

En una serie de demostraciones que afianzan el sello de familia, ambos robots desplazan al segundo y tercer sitio a los representantes japoneses, australianos y coreanos, con lo que el jurado denomina "originalidad, contribución científica, pertinencia de los avances logrados, desempeño y presentación", a los que se suman la originalidad de los movimientos y la dificultad para conseguirlos. Y no sólo eso, en la prueba de verbalización-cognición, Cosero puede reconocer un discurso, en una prueba denominada "de restaurante", para moverse por el lugar, buscar el plato solicitado y entregarlo en la mesa del comensal, sin derramar ni un chícharo. Después se le ordena limpiar un apartamento. Reconoce objetos tirados en el suelo, los toma con sus dedos de tenaza y los deposita en el contenedor de basura.

Él y toda su familia han sido diseñados como puntas de lanza de un proyecto académico y tecnológico que tiene como objetivo perfeccionar robots de servicio doméstico, con un equilibrio de diseño que logre movilidad en interiores, manipulación de objetos e interacción intuitiva con humanos.

—En el año 2050, cuando los mejores androides del Robocup jueguen contra el campeón del futbol humano, muchos Cosero van a servirnos las cervezas —dice sonriente Manus, el desparpajado estudiante del doctorado en Ciencias de la Informática de la universidad alemana en la que nació el robot.

Humanoides en casa

Pero, ¿y cuándo podremos comprar en México un robot que realice labores domésticas? El ingeniero mexicano Víctor Ramón Barradas, integrante del equipo de trabajo del Laboratorio de Bio-Robótica de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, asegura que ese sueño podría materializarse hacia finales de esta década. Los primeros robots humanoides caseros estarán en el mercado en 2019, calcula, y serán dispuestos como ayudantes en las tareas domésticas más sencillas: limpiar mesas, servir platos, cuidar plantas, asear recámaras, vigilar bebés y asistir ancianos.robo4

Los expertos ya están trabajando en ello, dice el especialista en Mecatrónica. El propio equipo de Bio-Robótica de la UNAM realiza un proyecto denominado Pumas@Home, que hizo su presentación en la RoboCup 2012 con una linda androide de 1.80 metros de alto, brazos largos y finos, llamada Justina, habilitada para recordar órdenes verbales, limpiar habitaciones, reconocer personas y objetos, servir mesas. Ella es una mesera diligente.

Sin llegar al grado de excelencia que alcanzó Cosero, quien se hizo del primer lugar de la competencia y dejó atrás al japonés Digoro y al berlinés Tobi, la mexicana Justina tuvo un buen papel y mostró que el avance tecnológico y científico mexicano en esa rama no está muy detrás del europeo y el asiático. El acceso a recursos financieros convenientes para desarrollar androides es un pendiente nacional, sobre todo en lo que toca a la universidad pública, la más avanzada en cuanto a investigación en el ramo. Aunque hay que decir que en ingenio, inventiva, capacidad y destreza para introducir innovaciones, están al parejo de sus similares del resto del mundo.

Un grupo de estudiantes e investigadores mexicanos, encabezados por catedráticos de la UNAM, desarrollaron también el GOLEM-II+, un humanoide de metro y medio hecho de metal y alambres, chips y tornillos, que está dotado de visión tridimensional, identificador de voz y movimientos sutiles de extremidades e incluso dedos. Habla y escucha. Y aunque todavía no tiene una capacidad desarrollada para decir albures, es posible que eso ocurra "ya mero".

Algunas empresas privadas trasnacionales, como iRobot, Aldebaran Robotics y RoboBuilders, que actualmente contribuyen con las universidades en la dotación de plataformas para el desarrollo de la robótica experimental, han lanzado al mercado distintos tipos de máquinas robóticas, incluido el simpático humanoide NAO, del tamaño de un bebé de diez meses, cuyo precio en el mercado supera los 250,000 pesos por robot, y que en sus diferentes versiones ha sido la sensación de los certámenes RoboCup desde hace tres años.

Máquinas aspiradoras, lavapisos, limpiadoras de piscinas, que sin llegar a la fascinación que causan los humanoides como NAO, Justina o Cosero, ya representan una evolución sin precedente en el camino hacia la meta cada vez más cercana de lograr la convivencia plena entre humanos y robots.

Si bien las máquinas automáticas forman parte de la vida del hombre, el turno de los androides apenas está por comenzar. Faltan muchos detalles, dicen los científicos que asisten al RoboCup 2012, como resolver problemas de energía suficiente para el movimiento prolongado, como la autonomía de brazos y piernas, con el aligeramiento del peso, el diseño completamente antropomorfo con músculos y piel sintéticos, con brazos, piernas y dedos plenamente en movimiento, sensibilidad táctil, un sistema de percepción más compleja. Pero nos estamos acercando, cada vez más, a la forma humana.

Por ello, cuando le pregunto sobre los peligros que puede implicar una inminente convivencia con los robots, dados nuestros muchos defectos como sociedad, Daniel Robledo, un estudiante de Mecatrónica del Tecnológico de Monterrey que presenta sus avances en la competencia, me remite a Isaac Asimov, a sus Leyes de la Robótica esbozadas en el legendario relato Círculo Vicioso:

Primera Ley: ningún Robot causará daño a un ser humano o permitirá, con su inacción, que un ser humano sufra daño.

Segunda Ley: todo Robot obedecerá las órdenes que le den los seres humanos, a menos que esas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.

Tercera Ley: todo Robot debe proteger su propia existencia, siempre que ello no entre en conflicto con la Primera o Segunda leyes.

—Si los humanos somos imperfectos, es seguro que los robots que hacemos también sean imperfectos ¿no? —me dice Robledo.

—¿Y corruptos, vengativos, transas, homicidas, también? —le pregunto.
—Quizá sí. O a la mejor no, ¿no? Porque cuando haces un proyecto de este tamaño, pues le pones lo mejor de ti mismo, no lo peor.

Entonces observo la forma en que Cosero, la estrella robótica del año, vierte sin derramar hasta la última gota del líquido rubio, espumoso, brillante como el oro, en el tarro de vidrio, cómo lo entrega lentamente al joven alemán que ha contribuido a su diseño, y pienso, fascinado, en los hombres y mujeres que podrían saber de este momento y, allá por el año 2019, se reirán de la lentitud de Cosero.

Los robots de entonces, los del futuro, serán más rápidos, más ágiles. Más humanos. Y sus padres, pienso, estarán orgullosos de recordar sus primeros pasos en la robótica doméstica, que sin duda son grandes saltos en el desarrollo de la vida artificial inteligente en nuestro planeta.♠

Publicado en la revista DOMINGO


Buzo de aguas negras del DF

Buzo de aguas negrasCuando deje la superficie, cuando se sumerja nuevamente en la nata chocolatosa y espesa de las aguas negras de la ciudad de México, este hombre va a compartir sus secretos para soportar la soledad en medio de una oscuridad total y desarrollar esa destreza suya, solo suya, de diferenciar muy bien la suavidad de un cuerpo humano, “una suavidad que se presiente, que no se parece a ninguna otra cosa que hayas podido tocar allá abajo”, cuando se flota en el abismo de lo oscuro.
Y va a relatarlo Julio César Cú, porque es el único hombre en esta parte del mundo que conoce esos secretos: es buzo del drenaje profundo, de la entraña negra y pestilente, en una ciudad expulsora de casi un millón y medio de litros de aguas residuales por minuto, que precisa su trabajo más que muchos otros, pues lo mismo lleva en su torrente partes completas de automóviles, que los muebles viejos de una casa entera; el más reciente hombre mutilado en un país de furia o los restos de un edificio que ya es cascajo; algún juguete sin niño, el marco de una ventana donde no amanece, un libro sin ojos, una puerta, la mascota perdida que se lleva la felicidad.
Pero eso será cuando se sumerja. Y está a punto de hacerlo. El señor Cú ya viste un traje de neopreno térmico, de buzo, debajo de una piel plástica fabricada por noruegos y daneses a un costo de treinta mil dólares, que unidos forman un verdadero escudo de siete centímetros de grosor, reforzado e impenetrable, que él utiliza para impedir el paso de cualquier bacteria que habite el abismo colmado de mierda en el que habrá de sumergirse. No es raro que en la inmersión el equipo pueda rasgarse, que por sus movimientos alguna varilla, algún pedazo de madera, una piedra lo desgarren. Ha pasado antes y seguirá pasando: “Es parte de los riesgos de este trabajo”, dice. Por eso los dos trajes.
Carga sobre sus hombros una escafandra que pesa lo mismo que un niño gordo de unos nueve años, se abrocha un cinturón con cuatro pesas de plomo de diez libras cada una y respira con la fruición de un pez que ha sido sacado del mar. El señor Cú respira como si fuera un pez extraído del mar.
Mientras instruye a Fernando, su viejo ayudante, en los detalles de control del equipo de comunicación y el suministro de aire, el buzo parece tener prisa por la inmersión: fuma cinco cigarros en menos de una hora, mientras repite insistente “apúrense, cabrones, abróchenme ya”. Prueba el sonido del micrófono de su traje, se inclina para sacar el aire excedente, camina de un lado a otro, se aferra, con los brazos extendidos, a la canastilla en la que habrá de ser conducido hasta la boca de la bomba de agua y, con un ademán y un inquieto “ámonos ámonos”, pide a sus ayudantes que liberen ya el cordón umbilical, la línea de vida como llaman al cable y las mangueras que lo mantienen unido a la superficie. Ha llegado el momento de volver a lo oscuro.
—Btzzz, btzzzz… suél… btzzzz… suéltame umbilical, güey –dice.?Una de las turbinas de la planta de bombeo Aculco, una zona popular en el oriente de la ciudad, ha sufrido una avería, porque una llanta de automóvil grande, quizá de una camioneta, navegó desde alguna alcantarilla hasta allí y, al atorarse en el ducto, provocó la falla en una de las compuertas, en la turbina misma y por tanto en la bomba completa que debía conducir el torrente hasta la planta de tratamiento residual.
Solamente el señor Cú puede resolverlo: lleva treinta años haciéndolo este hombre fornido, de manos gruesas, musculosas, con cara hosca pero sonrisa fácil, nariz ancha, labio inferior muy grueso y carnoso, dientes alargados, afilados, pelo cano, ojos como rendijas por donde apenas pasa la luz, que recuerda mucho a ciertos peces abisales: a sus cincuenta y dos años, el señor Cú es el único pez de su especie en las profundidades oscuras del drenaje en México, una ciudad que cada tanto tiempo, con cualquier cosa, se empeña en recuperar la condición de lago que tenía al nacer.
Conforme se aproxima a la nata de basura y aguas negras, el hombre aumenta el ritmo de su respiración. Un silbido incesante, vertiginoso, como de quien infla un globo a prisa, que solo comienza a disminuir cuando sus pies tocan la superficie del agua, una alfombra mullida, uniforme, de restos plásticos, envases de bebidas, pedazos de madera, que no salpica una gota de líquido de lo espesa que es.
Cuando la base de la canastilla, los pies del señor Cú, se sumergen, comienza un burbujeo alrededor que el mismo buzo incentiva moviéndose de un lado a otro, haciendo bailotear la canastilla para abrirse espacio entre la nata. Lo que hiede de las burbujas, si puede ser descrito, es peor que estar encerrado con diez animales en descomposición, los desechos orgánicos de una semana con temperaturas de cuarenta grados centígrados, diez mil zapatos sudorosos y un charco azufroso, concentrado y permanente, de huevos podridos. Hay que decir “pa’ su madre, huele de la chingada”, cubrirse la nariz, la boca, y hacer muchos esfuerzos para no vomitar.
En cambio el señor Cú, ya sumergido por completo, es cuando recupera la serenidad en su respiración, como queriendo confirmar lo que ha dicho antes:
—Cuando estoy arriba ando como nervioso. Cuando paso mucho tiempo sin inmersión, hasta mi esposa me dice que ya me hace falta el agua. No sé, a lo mejor no me lo van a creer, ¿no? ...nada más toco el agua y ya me tranquilizo.
Algo ha de haber de cierto en lo que dice. A lo largo de sus tres décadas de trabajo, el señor Cú se ha sumergido solo por las bocas de cada una de las ochenta y seis plantas de bombeo de la ciudad, que se conectan a ciento sesenta kilómetros de ductos que expulsan el agua residual de casi diez millones de habitantes de las dieciséis delegaciones (municipios–departamentos) del Distrito Federal.
Para quienes gustan de la numeralia, su trabajo podría resumirse así: a la razón de unas cuatro horas en promedio, multiplicadas por alrededor de quince inmersiones anuales, durante casi treinta años de trabajo, el señor Cú ha buceado entre las aguas que ennegrecemos todos juntos por lo menos mil ochocientas horas de su vida. Toda una vida.
Y él es responsable de evitar colapsos, tragedias sociales, que por facilidad, por costumbre, porque así son las cosas en este país, solo pueden ser resueltos por las manos de ciertos hombres.

Nadando con cacadrilos
Ni siquiera había empezado a amanecer, el 5 de febrero de 2010. A lo largo de la autopista que va de México a la ciudad de Puebla, en la franja centro–oriental del país, la muy densamente poblada colonia Chalco estaba casi dormida. Un estruendo, como de explosión, despertó a los vecinos, quienes apenas tuvieron tiempo de asomarse a mirar cómo un torrente negro, asqueroso, se les echaba encima como un tsunami: el desbordamiento del río La Compañía.
En cuestión de minutos las aguas pestilentes del río, que recibe residuos industriales y domésticos de una región con más de seis millones de habitantes, cubrieron más de tres kilómetros de autopista, una de las conexiones más importantes con la capital del país, arrastrando consigo tráileres, autos y árboles. Al amanecer, ya había una laguna de más de dos metros y medio de profundidad, que bañaba de desechos a más de tres mil viviendas.
—Cuando me llamaron, ya había todo un operativo, había muchos soldados y eran los que estaban rescatando a la gente que se había subido a sus azoteas, a los toldos de sus coches. Nosotros pasamos en helicóptero y vimos a la gente pidiendo ayuda desde sus techos y repletas las lanchas y anfibios que los iban a buscar –dice el señor Cú.
En cuestión de minutos, una fisura en el cárcamo de bombeo Avándaro se convirtió en un boquete que dejó salir millones de litros cúbicos de desechos. Por las características del incidente, los muros mal construidos y la gravedad de la afectación, las autoridades federales decidieron pedir la intervención inmediata del buzo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, para que taponara la avería manualmente.
—Es una de las cosas de las que más me siento orgulloso –dice–; me llamaron a las tres de la mañana y a las seis los generales ya habían puesto a mi cargo todo un batallón de soldados y marinos.
Armados de costales repletos de arena, los más de doscientos soldados hicieron cuadrillas de trabajo a las órdenes del señor Cú, quien por más de cuatro horas estuvo sumergido en la zona del boquete, aun con los riesgos para su propia vida, tratando de taponar la fisura con costales, pedazos de madera y cemento, hasta que la fuga de agua fue controlada. Entonces se cerró el boquete y se pudo comenzar el desazolve del río de suciedad, que dejó tras de sí una población de más de veinte mil damnificados que, según decía sobre sí misma, por corrupción ancestral fue obligada a nadar en un pantano repleto de cacadrilos, poposaurios y cacaimanes.
—Si hacemos el trabajo manualmente, se puede ahorrar mucho más tiempo. Siempre es más fácil que desmontar todo el sector, ver dónde está la falla y a veces es nomás una llanta o un aparato el que descompone todo. O una fisura pequeña que después se hace más grande por la presión del agua. Me ha pasado mucho, que una parte de la ciudad se queda sin agua porque se atora un horno microondas en una compuerta, una llanta o animales muertos. En una ocasión sacamos la carrocería casi completa de un Volkswagen, completita.
—¿Y siempre ha estado usted nomás?
—Cuando comenzó la unidad, en 1982, había otros dos buzos, pero uno ya se jubiló y el otro se cambió de área. Han pasado como diez compañeros, pero no todos aguantan este trabajo, porque estás de guardia los 365 días del año y además la paga no es mucha.
Según los registros oficiales, como jefe de su sección, el sueldo mensual del señor Cú no supera al mes los dieciocho mil pesos mexicanos, algo así como mil quinientos dólares, que se complementan a veces con los pagos extras que llega a recibir si presta servicios a entidades distintas del Distrito Federal.
Y así ha sido desde el comienzo de su trabajo, al que llegó, dice, por pura casualidad, cuando, una tarde de 1981, siendo empleado de escritorio en la misma oficina de aguas, uno de sus jefes le preguntó si era cierta la versión de que buceaba como amateur y si quería hacerlo para la institución, que necesitaba un buzo.
—Al principio te da miedo, como todo. Porque es algo distinto y no había de quién aprender. Era meterse al agua y hacer trabajos de albañilería, de mecánica, casi de eléctrico. A mi esposa hasta la fecha no le gusta mi trabajo.
—¿Qué le dice?
—Que es demasiado peligroso. No, nomás no quiere. Hace años perdimos a un compañero. Se metió a destapar un ducto y cuando removió el tapón la corriente lo arrastró hacia adentro. Lo rescatamos después, pero ps’ ya ‘staba muerto. Fue cuando mi esposa más me presionó para dejar el trabajo. Y a mis hijos tampoco les gusta, ¿eh? Sí bucean, porque ps’ les he enseñado lo bonito del buceo, pero no les gusta lo que hago.
Cuando hay inmersión en el agua potable no hay problema, dice, la claridad es completa, pero cuando son aguas negras no. Se depende por completo de los otros sentidos y de quienes están en la superficie. Mira a sus ayudantes, Ángel y Miguel, jóvenes veinteañeros aspirantes a buzos que juegan cartas mientras esperan que comience la inmersión. “Los he dejado que empiecen a aprender en agua potable, nomás ­–dice–, para que vayan viendo y aprendiendo también”.
Fernando, el más antiguo colaborador, próximo a la jubilación y quien le reconoce una experiencia vasta, igual que un considerable mal humor, me dice divertido: “Cuando esté abajo, pregúntale por la muerte… vas a ver cómo se pone”.

La muerte en la escafandraCu

—Btzzzz… bueno… btzzzz… lo que aquí nos encontramos son piezas peque… btzzzz… ñas, pedazos de madera, plástico, botellas. No hay nada que obstruya la colocación de la turbina. Es un… btzzzz… terreno fangoso, pero firme… ¿No sé si el reportero tenga alguna pregunta?
Desde la consola de la superficie, donde el señor Fernando, su regordete y canoso ayudante, mantiene comunicación con él, la voz del señor Cú parece serena, firme. Lleva unos minutos sumergido y esta vez no hay sorpresas.
—¿Qué siente?
—Siento mucha tranquilidad. Me entra mucha paz. Estas tú solo. No hay nadie alrededor. No ves nada. Nada más estás contigo. Cuando estoy a punto de entrar, siempre me pongo nervioso, me entran muchos nervios, pero nada más toco el agua se me quita. Tocar el agua me da mucha paz.
—¿Y la suciedad? ¿No le da asco nadar entre la mierda?
—No ves nada. No hueles nada. Abajo, hay veces que pones tu mano enfrente de ti y no la ves. Generalmente el agua es tan turbia que no alcanzas a ver nada –dice.
—¿Y eso le gusta?
—Es un trabajo que te tiene que gustar. Alguien… btzzzz… que sea muy nervioso no puede bucear –dice–, te tiene que gustar la sensación del traje, del agua, porque abajo estás solo, nadie va a poder ayudarte.
—¿Cómo le hace con la soledad, con la oscuridad?
—Me pongo a cantar. Cuando estoy muy concentrado, empiezo a cantar.
—¿Y qué canta?
—Cualquier cosa. Me gusta todo tipo de música. A veces reflexiono, pienso en muchas cosas. Es fácil cuando estás allá abajo. No hay nadie… btzzzz… no ves nada.
Sigo el consejo de Fernando. Le pregunto por la muerte.
Se queda callado. Un buen rato. No dice nada. Se escucha un murmullo quedo, el btzzz… de la interferencia, algo como si cantara. Imagino de inmediato una tonada de José José. No sé por qué me late que al señor Cú le debe gustar José José.
“Un compañero, hace algunos años, estaba abajo, y de repente ps’ como que se oía como si estuviera platicando con alguien. Cuando le pregunté que qué hacía me contestó que estaba platicando. Con la muerte, me dijo, que estaba platicando con la muerte. Que la sentía ahí, a un lado de él, y ps’ que se ponía a platicar con ella”.
—¿Usted no la ha sentido?
—No. Yo no la he sentido. Quizá porque, gracias a Dios, nunca me ha pasado nada.
—¿Pero sí piensa en ella?
—No. No me gusta pensar en eso. Pero la he soñado.
—¿Qué ha soñado?
—Varias veces he soñado que estoy buceando, en el mar, fíjate, que estoy buceando en el mar y que me quedo atorado y no puedo zafarme. No puedo zafarme y nomás es de quitarme la aleta y ya, pero no puedo, se me queda atorado el pie. Y me despierto –dice.
Corta la comunicación, da indicaciones para que lo suban. El terreno es fangoso y el señor Cú hoy no piensa caminar.

La suavidad del muerto
Los muchachos se aprestan a recibirlo con cubetas llenas de agua con cloro y jabón biodegradable. Un chorro potente. Luego otro. Sobre la canastilla quedan envoltorios de golosinas, botellas y esa especie de hilachos lodosos de sustancia mucho tiempo sumergida en aguas.
Cuando se quita la escafandra, el señor Cú tiene el rostro enrojecido, los ojos como saltados. Está contento.
— Ya estoy en el tiempo de pedir mi retiro. Pero no quiero pensar en eso. Lo estoy retrasando. Todavía me siento fuerte. La verdad, de mi trabajo me gusta todo. Cuando estoy allá adentro, buceando, soy un hombre feliz –dice.
—¿Cuál es el momento que más satisfacción le da?
—Me siento muy satisfecho de los cuerpos que he recuperado. Que se acerquen los familiares y te digan gracias por ayudarles a recuperar un cuerpo y que lo puedan llorar en paz. Es algo que no pagas con nada. Mucha gente puede no ser rescatada. Pienso mucho en eso.
—¿Y cómo le hace para reconocer un cuerpo allá abajo, si no ve nada y trae los guantes y los trajes?
—Tú lo sientes –dice, me toma del brazo, me lo aprieta, lo tienta, lo recorre con los dedos–, si te encuentras algo así, vas siguiendo el contorno, a veces es un brazo, o una pierna… y la vas siguiendo así, con los dedos, para imaginar la forma… vas haciendo la forma en la mente. Como si lo acariciaras.
—¿No se confunde con otros desechos?
—No. Algunos compañeros dicen que los mismos muertos te llaman para que los rescates. Los tocas y se siente algo especial, distinto. No sé. Es algo que uno… quizá pura intuición. Es algo que solo los que hemos estado aquí podemos entender.
Mientras se quita el traje, mientras pendejea a sus ayudantes y analiza los errores de la inmersión, veo al señor Cú y pienso que quizá ha desarrollado una mirada distinta. Quizá, después de tantos años buceando en la profundidad de lo oscuro, haya conseguido una forma muy distinta de mirar, de tocar, de sentir.
Como si su cuerpo, a fuerza de tanto volver al fondo ennegrecido, hubiera recobrado la destreza de aquel momento de nuestra especie en que fuimos seres de agua.

Publicado en la revista colombiana SoHo.

Versión especial del texto publicado en El Universal


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