La ropa se le llenó de sangre y vio la vida
Ya tienes harta hambre. Y estás muy cansada, Zulhey. Es más, como ya llevas vigilando nueve horas y estás a…
Ya tienes harta hambre. Y estás muy cansada, Zulhey. Es más, como ya llevas vigilando nueve horas y estás a…
Nadie observa en su rostro el peso de un asesinato. Nadie, al mirarlo cargar ese madero, más alto y más…
Hijos de una violencia que nunca cesa, ni amaina, son exactamente lo que hicimos de ellos y de su mundo.…
Sonia no tiene manos, tiene pinceles, y mientras la gente que la rodea discute con el gendarme, “¿Por qué la…